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Ambulantaje, comercio informal y mercados

Israel López Monsivais

L a Procesión del Silencio es el atractivo turístico mayor en Semana Santa, nacionalmente conocida, con reconocimiento internacional y en proceso de recibir su nombramiento como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Aun así, tal parece que al gobierno local poco le importa cuidar la imagen de la capital potosina. Desde la noche del viernes 3 de abril y los días posteriores, la ciudadanía explotó en las redes sociales y la respuesta no se hizo esperar en la opinión pública por lo sucedido. Sucio, oscuro y lleno de ambulantaje, fueron las principales quejas del mal estado del Centro Histórico.

Como lo indicó un turista en la cuenta de Facebook de Nuestro Centro: “Venimos de paseo desde Cancún y sí es una tristeza ver el centro en condiciones deplorables, tan bonito SLP, nada que ver hace 6 o 7 años, otra cosa”. En el mismo sentido la generalidad de la ciudadanía concuerda que el problema del ambulantaje ha aumentado. Saliéndose de control en las dos últimas administraciones municipales. Calles sucias, alumbrado deficiente, anarquía del ambulantaje en El Carmen, San Francisco y calles como Escobedo y Manuel José Othón.

Con esto en mente, podemos explicar la razón política de este problema público local. El ambulantaje se acrecentó y regresó con los gobiernos priístas, primero con Victoria Labastida y ahora con Mario García Valdez. En su estructura de clientelas partidarias, al PRI le interesa mantener en sus redes a estos grupos, actuando omiso y cooperando con ellos, más cuando les representan votos para la elección de junio.

Fue el mismo partido tricolor el creador de las organizaciones como Antorcha Ciudadana y Pueblo Libre, grupos de choque dentro de esta institución política. Son estas organizaciones las protectoras del ambulantaje informal. Fue la misma autoridad local la que les brindó alumbrado, agua potable y permisos para establecerse en la pasada Semana Santa en los primeros cuadros del Centro Histórico, reflejando una pésima imagen para el turismo y una competencia desleal para el comercio formal.

En diálogo con un comerciante ambulante que tiene un puesto de elotes, comentó que ellos en su mayoría trabajan con permiso eventual de fiestas o sin permiso, son protegidos por las organizaciones Antorcha Ciudadana y Pueblo Libre, que a su vez son amparadas por los gobiernos priístas.

Es necesaria una reubicación, esta implicaría un proceso de pago de impuestos, al que los ambulantes se rehúsan. Evidenciando el fracaso de la reforma fiscal del gobierno federal, donde uno de los objetivos principales era que los comerciantes informales pasaran a la formalidad, y se integraran a un régimen fiscal para pagar las contribuciones que les corresponde de forma equitativa y proporcional.

Para el reordenamiento veo tres posibles soluciones: primero desalojar los puntos de mayor atractivo turístico de vendedores ambulantes; segundo el rescate de los mercados potosinos y tercero la construcción de un nuevo espacio. En la primera solución, se puede replicar lo hecho en las administraciones panistas en el callejón de San Francisco que se les facilitó las estructuras metálicas para sus puestos tradicionales a los originarios de las comunidades triqui que residen en la capital potosina, pagan sus contribuciones y de igual forma están molestos con el exceso de ambulantes, que incluso denuncian, son foráneos.

Acerca de los mercados, dice Pablo Neruda, en sus memorias, Confieso que he vivido, “México, lo recorrí por años enteros de mercado en mercado. Porque México está en los mercados. México es una tierra de pañolones color carmín y turquesa fosforescente. México es una tierra de vasijas y cántaros y de frutas partidas bajo un enjambre de insectos. México es un campo infinito de magueyes de tinte azul acero y corona de espinas amarillas. Todo esto lo dan los mercados más hermosos del mundo”.

En efecto, los mercados son herencia del virreinato y el siglo XIX, las plazas comerciales eran distribuidas según lo que vendían. Durante el porfiriato adoptaron propuestas europeas en busca de optimizar la higiene, repetición de los kioscos que adornaban las plazas públicas del viejo continente, concretamente francesas. Habiendo mayor control administrativo, tributario y salubre. Ejemplo de esto en la capital potosina fueron los mercados Benito Juárez, La Merced y Cristóbal Colón.

Es definitivamente en el gobierno de Antonio Rocha Cordero que se transforma la ciudad a la modernización, demoliendo los mercados antes mencionados y darle paso a como se encuentran en la actualidad. Fracasando en su administración, en el abandono y utilizados como bodegas. Por eso la reubicación del ambulantaje de la calle a los mercados como el 16 de Septiembre y San Luis 400, es solución al problema. Así como se hizo con el mercado Roma en el Distrito Federal.

Pensando globalmente y actuando localmente, la autoridad puede observar lo implementado en La Habana, Cuba. Para terminar con el ambulantaje al construir los Almacenes San José, mayor mercado de artesanías. Terminando con el problema que albergaban las plazas públicas cercanas a la Catedral, sólo autorizando vendedores ambulantes cerca de la Plaza de las Palomas con venta de libros de segunda mano.

La solución de los problemas públicos locales es la voluntad de los actores políticos de las organizaciones. Ante los excesos del ambulantaje, permitido por la autoridad local. El tema ya está en la agenda local por exigencia de los ciudadanos y el comercio establecido. Las campañas traen consigo la esperanza electoral de un posible cambio. Los candidatos deben enfrentar el problema con propuestas concretas. Así como las antes mencionadas la reubicación del ambulantaje, el rescate de los mercados y la construcción de un nuevo espacio amplio y moderno que cumpla con las necesidades potosinas.

@francotiradot1

Israel López Monsivais
Israel López Monsivais
Abogado y Maestro en Gestión Pública; Catedrático, FCA, UASLP.