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Amiga suculenta

Luis Ricardo Guerrero Romero

“La idea de que el trabajo es virtuoso ha hecho un daño inmenso” (B. Russel); “ciencia y mito se solapan de muchos modos” (Fayerabend); “si podemos confiar en los demás, ya no necesitamos confiar en nada más” (Richard Rorty); “conocer al otro requiere inteligencia; conocerse a uno mismo, sabiduría” (Lao Tsé). Estas y más notas estaban escritas en la ropa interior de la que fue mi mejor amiga, obviamente dejamos de serlo cuando ella se enamoró de mí. He de decir que su compañía por diecinueve años fue estupenda e infaliblemente es la descripción de cuán agradable resultó compartir la vida. La primera vez que ella me planteó la idea de que le gustaría rayar sus pantaletas y tangas con pequeñas frases me pareció un absurdo, pero sabiendo de sus loqueras y arranques consecuenté su capricho, así que mi tarea era buscar en mis libros las mejores citas que empataran con el temperamento y carácter de ella. Es necesario enfatizar que me pidió buscar citas de terror y angustia para ser escritas en la ropa que ella usaría los días de su menstruación, y que debía buscar otras citas divertidas e inteligentes para aquellas ocasiones en las que Eros tocase su puerta. Y así fue, oscureció y amaneció el siguiente día, y vio ella que eran buenas citas y dijo: —escribamos las citas sobre mi ropa. Y comenzó a desnudarse. Lo primero que pasó por mi mente fue —¡es un chiste, somos amigos! —. Sandy espera, no deseo verte desnuda —le dije—, pero ella ignoró mis palabras y allí concluyó nuestra amistad. Yo tenía un compromiso y dos hijos con distinta pareja, así que la asesiné mientras una conciencia apacible me dictaba que era lo mejor para todos. Sin embargo, mis manos estaban inquietas al rotular en su ropa: “tu amistad, la más suculenta” (tu verdugo).

El homicida del anterior relato ahora se dedica a la serigrafía en un conocido local: sensual store sex, y a veces cuenta su historia a los clientes como si hubiera sido real. No obstante, lo único real es aquello que indicara Derrida: “no hay nada fuera del texto”; y así es que nosotros señalamos que la palabra suculento es herencia latina de: succus, succi; o sucus, que se tradujo como jugo o jugoso (sucus> sucos> suco> sugo> jugo). De aquí la palabra suculento, el sufijal lento indica: lo que se adhiere fuertemente, lo que es de largo tiempo, en palabras como: friolento, macilento, opulento, se verifica. Cabe subrayar que esta palabra nos recuerda nuestra época de succívoros, es decir, el que se alimenta de jugos vegetales o animales; pues a la gran mayoría de nosotros en la época de primaria y secundaria nuestras madres nos dotaban religiosamente de “desayunos” a base de licuados y jugos para aguantar las jornadas educativas en la escuela. Salvo a los que les tocó el turno vespertino. Finalmente, aunque este adjetivo hace referencia a lo jugoso, lo empleamos en otras áreas o antojos de la vida, sean comestibles, bebibles, palpables, besables y un imaginativo etcétera.