Silbido de chiflados
9 julio, 2018
Humorismo (involuntario) entre periodistas por AMLO
9 julio, 2018
  • Toma parcial de poder
  • De la plaza, a la silla
  • Mondragón y Kalb: 1D 2012

Julio Hernández López

En la relampagueante toma parcial del poder que ha ejecutado en una intensa semana (reunión con Enrique Peña Nieto, conferencia telefónica con varios jefes de Estado y en especial con Donald Trump, conferencias de prensa al mayoreo, baños viales de pueblo, cambios y anuncios de su pregabinete, esbozo de políticas prácticas en temas delicados), Andrés Manuel López Obrador ha ido transitando de la condición de líder opositor en plaza pública (doce años en ese ejercicio) a su nueva realidad, la de factor de equilibrio económico, político y social de un régimen que desde una sala de terapia intensiva le ha entregado un dominio parcial (Peña Nieto convertido desde hace meses en una figura decorativa de aquello que le es gozoso) y, dentro de pocos meses, el control casi total del aparato de poder (a partir del 1 de septiembre el manejo del poder legislativo federal, con mayoría, en sus alianzas partidistas, en las bancadas del Senado y la cámara de diputados; a partir del 1 de diciembre, la pieza rectora de la vida política nacional, la silla del presidencialismo súperpoderoso).

Convertido en urgente pieza de salvamento (en el Astillero del pasado 3 se escribió: “Dicho con claridad: el triunfo de AMLO es el triunfo del sistema. De un sistema urgido de mecanismos de corrección para no hundirse ni provocar un estallido social” https://goo.gl/A8kHAB), López Obrador ha acelerado su exposición al ácido de la crítica y el desgaste. Aún no toma el poder presidencial, pero ya ejerce una supremacía política diariamente manifiesta. Sus nombramientos, ajustes, declaraciones y consideraciones aún no constituyen hechos políticos en firme, pues la portación de la banda presidencial le queda a menos de cinco meses de distancia, pero, en esa extraña suerte de cogobierno gratamente aceptado por ambas partes, los actos y dichos de AMLO tienen fuerza política (y causan discusión) cual si fueran decretos.

La precoz polémica se ha abierto paso a la hora de anunciar una pieza relativamente secundaria en el esquema de consulta pública sobre la amnistía en materia de delitos menores relacionados con el crimen organizado. Manuel Mondragón y Kalb, un médico con grado oficial en la Marina, usuario ostentoso de mano dura en los mandos policiacos que le ha tocado ejercer, apareció en el listado de quienes podrían asesorar en la organización de la mencionada consulta, que fue detallada por quienes serán secretarios de gobernación y de seguridad pública, la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero y el político nunca en retiro, Alfonso Durazo Montaño (ambos, a la vez, senadores electos; ella ha anunciado que ocupará su escaño tres meses y pasará a Bucareli, entre versiones de que podría ser instruida para que se enamore más de la vida legislativa que del rudo ejercicio político junto al Reloj Chino).

Mondragón y Kalb simboliza justamente el tipo de comportamiento policiaco que los votantes de izquierda o progresistas no desean más y, por ello, se generó una repulsa en redes sociales que fue reconocida por López Obrador en declaraciones, pero sin el correctivo correspondiente. Bienvenidas las críticas, pero Mondragón sigue adelante, era el mensaje práctico hasta este domingo. A Mondragón y Kalb se le recuerda especialmente por el operativo policiaco del día de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como ocupante de Los Pinos.

Ese uno de diciembre de 2012, aún con Marcelo Ebrard como jefe del gobierno capitalino (dejaría el cargo hasta el 5 de diciembre), el estilo tolerante (hasta excesos, incluso) de la policía capitalina, cambió conforme a las necesidades de la imposición peñista, llegada al poder a billetazos, pero también a garrotazos. Hubo un muerto, el profesor de teatro, Juan Francisco Kuykendall, centenares de golpeados, detenidos y consignados judicialmente, y la instauración formal del método policiaco del “encapsulamiento” de protestas y manifestaciones.

Otra designación peculiar fue la de Germán Martínez Cázares (GMC) para que ocupe la dirección general del Instituto Mexicano del Seguro Social a partir del 1 de diciembre próximo. GMC fue parte del primer círculo de Felipe Calderón Hinojosa en la elección presidencial de 2006 y, como representante del Partido Acción Nacional ante el Instituto Federal Electoral, defendió ardorosamente la legalidad y legitimidad del resultado oficial que, con una diferencia porcentual de 0.56 por ciento, adjudicó a Calderón Los Pinos, entre fuerte y sostenida protesta por lo que se consideró un fraude electoral.

Distanciado luego de Calderón, quien lo hizo presidente del comité nacional panista, y secretario de la función pública (absolutamente ineficaz en cuanto al combate a la corrupción en el servicio público), Martínez Cázares se dedicó al ejercicio de la abogacía hasta que, este año, López Obrador le ofreció ser el candidato oficial a Fiscal General de la Nación. Declinó tal ofrecimiento, pero luego aceptó ser candidato a senador en una ubicación de privilegio, en la zona de máxima viabilidad.

Es muy probable que con tal premio senatorial hubiera sido suficiente, pero ahora se le ha anunciado para ir a dirigir el IMSS. Se le ha señalado como parte de los panistas que, del “jefe” Diego hasta César Nava han usado la política para hacerse ricos como abogados (https://goo.gl/N5QnLx ); no es un político con vocación popular sino de élites; su perfil abiertamente derechista favorecerá los planes de privatización en la salud pública y no tiene ninguna experiencia en el puesto que vuelve a ser utilizado como descarada moneda para el pago de favores políticos, privilegiando las negociaciones grupales y no la calidad profesional.

Y, mientras Rafael Moreno Valle se queda en primera instancia con el gobierno de Puebla, aunque resta la resolución judicial respecto a las impugnaciones presentadas por Miguel Barbosa y Morena, ¡hasta mañana, con Adolfo Ríos, exportero profesional, postulado por Morena, PES y PT, impugnando también los resultados en el municipio de Querétaro, donde se declaró una diferencia de 0.34 por ciento a favor del PAN gobernante!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.