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  Ampliación de derechos y el cambio en nuestra sociedad

capital

Hoy trataré un tema que en la literatura de políticas públicas se conoce como un tema de “posición”. Este tipo de temas, se caracteriza por que son aquellos dónde es ineludible el tomar una posición o postura a favor o en contra de los mismos. Mientras, la contraparte de estos temas, se denominan asuntos de “valencia”, o aquellos donde hay postura unánime a favor ya que es difícil encontrar posiciones en contra de ellos.

El tema de posición que trataré a partir de aquí es referente al matrimonio de personas entre el mismo sexo, y la polémica encendida que se ha tratado en el espacio público de la sociedad de San Luis Potosí, tanto a favor como en contra.

En primer lugar, se debe recordar que este tema es digno de ser tratado con responsabilidad en los argumentos. Pues estamos hablando de derechos que impactarán a muchas personas en nuestra sociedad. Y por lo tanto vale la pena que este asunto sea tratado en el esquema institucional que rige a nuestra sociedad, es decir: considerando que nuestras leyes y la Constitución Nacional y local que nos rigen son laicas, y por lo tanto la discusión debe de tratarse con argumentos que rijan la vida en sociedad y la convivencia entre las personas. Y en razón de esto, los argumentos religiosos o metafísicos no brindan evidencia ni sustento alguno para imponer per se sus posturas confesionales o dogmáticas.

Con lo anterior, no quiero decir que tales posturas se descalifiquen en automático. Pues también se debe considerar que parte de que el Estado sea Laico implica el respeto a las posturas religiosas y sus creencias, sin que esto implique que cualquier postura religiosa tenga el derecho a influir y a imponer sus dogmas en las leyes que rigen a la sociedad. Es decir, el reconocer al estado como laico, implica el respeto a las instituciones religiosas para una convivencia pacífica; donde el pacto implícito es que ninguna religión puede en contraparte de imponer su postura en las leyes que rigen el terreno de lo humano y no de lo divino, o metafísico.

Sobre la base de que nuestro Estado es Laico, entonces resulta conveniente el reflexionar sobre cómo nacen nuevos derechos en nuestras sociedades. Ahora bien, conviene recordar que todo derecho en el terreno humano es de alguna forma  producto de una lucha social que se da en estricto en torno a temas de posición. Por ejemplo, lo que es considerado “normal” o no en la agenda social es también producto de estos conflictos entre posturas a favor y en contra. Tal es el caso de la violencia doméstica, la cual fue por mucho tiempo en el siglo pasado considerada normal, por tratarse de un asunto en estricto privado. Hasta que ciertos casos de homicidios a hijos y madres por parte de los esposos violentos saltaron  a la luz pública, fue entonces que en la sociedad misma se empezó a cuestionar esa normalidad.

Pues bien, algo similar ocurre con el tema de los matrimonios del mismo sexo. Las sociedades se mueven y cambian, a pesar de las posiciones de quienes quieren conservar ideas o dogmas que argumentan que ser homosexual es una aberración. El que por tener una preferencia homosexual, ciertas personas con argumentos metafísicos discriminen en el plano de lo social e incluso en el plano político, es en el terreno de las libertades humanas una abierta contradicción. Pues nadie tiene el derecho a limitar o exigir que se coarten derechos de terceros en un estado que es laico y que además se fundamenta en las leyes que rigen a la humanidad y no en las leyes “divinas”.

Y sin embargo, es en nombre de lo que es normal en determinado momento y tiempo histórico, que han existido leyes de segregación y de discriminación. Leyes de odio que han provocado muchas lagrimas y sufrimientos injustos a seres humanos cuyo único estigma fue el ser diferente. Pues bien, aquí cabe otra reflexión. Mientras haya posiciones que alienten el limitar derechos, será legítimo el que se organice una fuerte oposición de quienes son discriminados, para que el orden de las cosas cambie y entonces se amplíen sus derechos en cualquier comunidad humana.

Esto es lo que ha pasado en el mundo: véanse las luchas políticas por los derechos en California encabezadas por el político gay Harvey Milk[1], o en contrapartida, la historia de sufrimiento y crueldad que sufrió el genio matemático y homosexual Alan Touring[2] quien descifró el código enigma de la Alemania nazi, y que solo por el hecho de ser gay, fue condenado a una horrible castración química, que lo conllevó al suicidio, a pesar de haber sido un héroe de guerra británico por su gran contribución científica que ayudó a acortar los años de guerra; sin duda, este ejemplo de castigo inhumano a Touring, al hacerse público años después de su muerte, ayudó a cambiar la percepción del tema en Gran Bretaña y conllevó de la mano de la lucha de la comunidad Homosexual organizada de ese país, a la despenalización de la homosexualidad y a la posterior ampliación de sus derechos civiles.

También estas luchas en el terreno público están pasando en México y por fin en nuestra esfera local. Y a pesar de que algunas personas vean que esta ampliación de derechos es una amenaza para SUS costumbres y SUS tradiciones. El que nuevos grupos sociales con independencia de su género, accedan a derechos civiles como el matrimonio y los beneficios legales que en lo CIVIL implica. Mejora la igualdad y la equidad de nuestra sociedad al dejar de discriminar, y garantizar la libertad de que se ame a quien se ame, el Estado le concede los derechos de la institución civil del matrimonio.

En resumen, no existe el derecho para limitar derechos o imponer desde la esfera metafísica algún dogma en la ley civil. Y a pesar de que han existido leyes de discriminación humana, estas han encontrado una legítima oposición que ha conquistado derechos para quienes han sufrido su injusta opresión. Y en suma, la ampliación de derechos pasa por el terreno de la lucha social y la lucha política. Es así como nuestras sociedades cambian y siempre será deseable una sociedad que garantice libertades y conceda derechos sin discriminar por las preferencias sexuales individuales.

En conclusión, estamos viendo un proceso por la ampliación de derechos y por una sociedad más justa. En hora buena por los que luchan por el derecho a amar a quien uno quiera, y por ello no ser discriminado en el plano civil. Nunca se rindan, porque la historia indica que solo así podemos construir una sociedad más justa, libre de discriminación y con nuevos actores sociales que hagan valer un espacio público más justo y democrático.

[1] Recomiendo ver la película “Milk”

[2] Recomiendo ver la película “El Código Enigma”

Hector Alonso Vázquez
Hector Alonso Vázquez
Politólogo por la UCEM; Candidato a Maestro en Asuntos Politicos y Políticas Públicas, por el COLSAN.