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Astillero: Demonios electorales sueltos

Astillero, Pacto por México

Los demonios político-electorales andan sueltos a pesar de que ya está encima la temporada de obligado apaciguamiento, la denominada Lupe-Reyes. Santa Margarita del Esposo Nada Inmaculado avanza en ciertas encuestas de opinión, empatando (según esas versiones demoscópicas) al Santo Niño del Trópico. Y, en el nicho de los tres colores, con Osorio, Videgaray y Nuño (más el mexiquense Eruviel) en condición de corredores con ventaja, el Santo Patrono de las Causas Difíciles (entiéndase esto como se entienda), fray MFB, desliza las cuentas del rosario de 13 elecciones por definir en 2016.

En Durango, por ejemplo, se deja al actual gobernador priísta, Jorge Herrera Caldera, el control de su propia sucesión, al permitirle que su preferido, el médico Esteban Villegas Villarreal, sea el candidato oficial. Con esa decisión se busca mantener a Durango como pieza de museo del priísmo jurásico, frente a la intención del ex priísta, ahora panista, José Rosas Aispuro, de conseguir aunque sea una alternancia de siglas en aquella entidad. El reparto de posiciones incluyó que la rejega perdedora en el proceso priísta, la senadora Leticia Herrera, fuese postulada para ser candidata a presidenta municipal de Gómez Palacio (la siempre caliente ciudad de la Comarca Lagunera, conurbada con Torreón, Coahuila), que ya había sido presidida dos veces por el padre de la senadora, el empresario Carlos Herrera Araluce, dueño del corporativo lechero Chilchota y de un historial tan sombrío que en mayo de 2007 su vehículo de alto blindaje le salvó de un atentado en el que una docena de atacantes dispararon más de un centenar de balas. Todo, pues, apunta a quedar en familia, y no precisamente con Chabelo.

Más incidencias norteñas: el ex gobernador panista Guillermo Padrés, ejecutor de abusos múltiples en Sonora, es zarandeado con pretensiones de acorralamiento judicial a partir de que a un empleado de una de sus empresas le encontraron en una hielera 3.5 millones de pesos sin poder demostrar de dónde provenían. Bien que se actúe contra tal ex mandatario (las razones abundan), pero no se ve en Nuevo León la misma enjundia respecto al priísta Rodrigo Medina, a quien día tras día las especulaciones de pasillo promueven hacia uno u otro cargo federal, siempre con la mira de ponerlo a salvo de las eventuales intenciones punitivas del gobernador cada vez menos bronco, Jaime Rodríguez Calderón, sumido éste en un torbellino de contradicciones, incumplimientos y atoros, fugitivo hacia el futuro, pues atiza como coartada los hervores de 2018 con él mismo como propuesta dizque independiente (no puede con la gubernatura recién adquirida, pero ya quiere zafarse de esta responsabilidad para aspirar a la nacional, “si el pueblo” se lo exige).

A la hora de teclear la presente columna no se conocían los primeros resultados de la consulta organizada por el gobierno del Distrito Federal respecto al corredor comercial ya conocido como Shopultepec. Diversas irregularidades denunciaban activistas contrarios a ese proyecto y ciertos directivos y legisladores pertenecientes a Morena, en un forcejeo procesal tras el cual parecería asomar el perfil de algún acuerdo discreto que significaría que más allá del triunfo del o del no se habrán de realizar ajustes al planteamiento originalmente hecho por la banda tecnocrática Chertorivski- Levy, cargado abiertamente ese planteamiento al beneficio económico para determinados inversionistas y con clara desventaja para el interés económico del gobierno capitalino y de la sociedad.

A propósito: una fuente de alto nivel del anterior gobierno capitalino aseguró a esta columna que Simón Levy (afamado en estos días como promotor del Shopultepec) nunca fue funcionario con Marcelo Ebrard en el GDF ni tuvo relación alguna con éste. Que el entonces secretario de Turismo, Alejandro Rojas Díaz-Durán, lo nombró promotor turístico honorario “en algún momento”, pero que sólo fue eso.

Por el lado de la fiscalía especializada en delitos electorales, a cargo de Santiago Nieto, también se desataron los ánimos de oscuras venganzas, luego que en esa oficina se decidió solicitar orden de aprehensión contra uno de los miembros del Verde Delictivo, el emblemático Arturo Escobar, que, por tales enredos judiciales, tuvo que dejar la Subsecretaría de Gobernación que a su partido habían entregado como uno de los varios pagos por trabajos sucios en los anteriores comicios. A Nieto le han magnificado el hecho de que haya prestado servicios de asesoría, contratados por el Senado como institución, para prestarlos específicamente al PRD. No hay nada ilegal en el asunto, pero es probable que el conocimiento oportuno de ese dato hubiera hecho cambiar el sentido de los votos que le colocaron en esa fiscalía. A menos que el nombramiento proviniera de uno de esos repartos de botín que permite a los partidos confabulados hacerse sin más de ciertos cargos, colocando a quien desean, sin objeción alguna de los otros partícipes, que a su vez ejercen similares actos “soberanos” de designación en las rebanadas del pastel que fueron acordadas. A fin de cuentas, lo cierto es que a Nieto le están cobrando la osadía de tocar con el pétalo de una acción judicial a uno de los miembros de la mafia verde y de “poner en riesgo” la muy redituable alianza de ese partido con Los Pinos.

Y, mientras todo está listo para que Norma Piña y Javier Laynez sean los nuevos ministros negociados de la Suprema Corte de Justicia Priísta y Panista, ¡Hasta mañana, con Beltrones, el gobernador Mario López Valdez (Malova, casi anunciando que en Sinaloa el juego electoral está arreglado a favor del regreso del PRI), Meade y otros funcionarios y congresistas jugando beisbol en el DF este fin de semana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.