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Astillero: Agenda bucanera

Astillero, Pacto por México

Cual magos de sombrero con truco, diputados presurosos difuminaron el Fondo Nacional de Pensiones de los Trabajadores al Servicio del Estado (conocido como Pensionissste, “encargado de administrar las cuentas individuales de los trabajadores e invertir los recursos que las integran”) y lo reaparecieron en el manipulable foro de riesgo denominado Afores, en un paso más de readaptación nociva de las expectativas sociales de retiro laboral, para colocarlas en la jungla financiera donde de manera natural las buenas intenciones (si las hubiera) acaban en la quiebra. El juego de manos fue realizado por legisladores pertenecientes a PRI, PAN, Verde, Panal y Encuentro Social, frente a diputados de PRD, Morena y Movimiento Ciudadano que volvieron al recurso de la toma de tribuna, sin que sustancialmente cambiara nada.

Los acuerdos entre los partidos dominantes (PRI y PAN, con el PRD cual comodín) buscan desahogar sin contemplaciones una agenda legislativa bucanera, con reparto del botín conforme a tarascadas “civilizadas”. Luego de sepultar al Pensionissste viene la aprobación de dos nuevos ministros de la Suprema Corte Peñista, con Norma Piña y Javier Laynez como probables ganadores, según lo que se dice en los corrillos que asignan la primera designación al grupo de Atlacomulco y la segunda a la corriente panista de la que forman parte Felipe Calderón y su ex secretario particular, el ahora senador Roberto Gil. Han sido ampliamente rechazadas, fuera del domesticado ámbito legislativo, las dos ternas que en su momento envió Enrique Peña Nieto, integradas por aspirantes de bajo perfil y escandalosa incompetencia para el máximo nivel judicial en el país o, en el caso de Laynez, de sobrada capacidad jurídica puesta siempre al servicio de Los Pinos.

Los perfiles propuestos por Peña Nieto significan por sí mismos una ofensa al Poder Judicial Federal y a la sociedad en general, pues pretenden una abierta partidización en ese ámbito, donde suele haber muy poca independencia real respecto de Los Pinos. Peña Nieto quiere ampliar su catálogo transexenal de ministros de la Corte (ya impuso allí a su amigo Eduardo Medina Mora), y para lograrlo cede una pieza al grupo calderonista que está empeñado en jugar un rol importante en la próxima sucesión, con Margarita Zavala como inflable pieza de negociación en 2018. Ayer, la comisión senatorial encargada del caso declaró que las dos ternas (escandalosamente ineptas y abiertamente facciosas) son plenamente elegibles, “idóneas”, a partir de lo cual el pleno de esa cámara “elegirá” a los dos ganadores, sin haberse atrevido a rechazar esas dos listas y obligar a Peña Nieto a hacer propuestas más decorosas.

En el mismo Senado saltó a escena un histórico del teatro político que ha llevado al país a la crisis actual y, muy solemne, postuló que es inaceptable que haya un fiscal de asuntos electorales que hubiera mentido a los senadores al no incluir en su historial de servicios la asesoría a un partido. Emilio Gamboa Patrón así dio continuidad al libreto de venganza mafiosa que se ha enderezado contra Santiago Nieto, el fiscal de delitos electorales que se atrevió a solicitar orden de aprehensión contra Arturo Escobar, el personaje del partido Verde Mafioso cuya huella documental había quedado en algunas de las pillerías practicadas abiertamente por ese grupo, falsamente ecologista, en los pasados comicios.

Los arrebatos “justicieros” de Gamboa Patrón (¡oh, ¿cómo tener en un cargo público a alguien que ha mentido al respetable Congreso, o cuando menos ha ocultado un dato en su currícula?!) y las acusaciones formales de Pablo Escudero (senador del Verde, yerno del ahora dirigente priísta, Manlio Fabio Beltrones) pretenden lograr la destitución de Nieto y reiterar a todo mundo la fuerza de la impunidad: en un país diaria y abundantemente sumido en violaciones legales extremas, con el Crimen Políticamente Organizado (CPO) cometiendo desapariciones, tortura, asesinatos, robos, negocios tramposos y saqueo del erario, al senador Gamboa y conexos les exacerba el que se hubiera tocado a su colega Arturo Escobar (por cierto, Gamboa siempre recordado por sus pláticas telefónicas con Kamel Nacif, entre ellas la frase de “dale pa’ trás, papá”; mencionados él y el ahora probable candidato del PRD y el PAN a la gubernatura de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, en relación con redes de pornografía infantil en el libro de Lydia Cacho Los demonios del Edén).

En San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, en tanto, seis profesores fueron detenidos y otro murió en un episodio cuya responsabilidad las autoridades policiacas adjudican a quienes se manifestaban contra las evaluaciones punitivas de Aurelio Puño, mientras los maestros en protesta culpan a los propios agentes convertidos, como en otras entidades, en pesada maquinaria de control. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) declaró que la muerte del profesor David Gemayel Ruiz Estudillo fue causada por un camión de la Policía Federal, que le arrolló. La mano dura también se expresó en Michoacán, llevando a la cárcel a normalistas en protesta, con la fanfarrona complacencia del gobernador “de izquierda”, Silvano Aureoles, comisionado de Los Pinos en aquella entidad.

Miguel Ángel Osorio Chong, por su parte, ha tomado contacto físico con la Iguala aún candente. Anoche estaba programada una cena con empresarios a la que (según nota de Fabiola Martínez en La Jornada) asistirían funcionarios del gabinete federal de seguridad (Sedena, Marina, PGR y Comisión Nacional de Seguridad). En el batallón militar de esa ciudad, el secretario de Gobernación inauguraría el Centro Regional de Fusión de Inteligencia, del Cisen, y está programada para este jueves una reunión de Osorio Chong con los familiares de los 43 y los miembros del grupo de expertos independientes, que insisten en la necesidad de que ciertos militares, que estuvieron adscritos al batallón de Iguala, respondan preguntas claves para avanzar en las investigaciones de la desaparición de los normalistas. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.