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Astillero: El garlito de las alianzas

Astillero, Pacto por México

Por lo pronto es Miguel Ángel Yunes Linares (ex priísta, ex gordillista, ahora panista, nunca de izquierda aunque sí agresor y represor de ésta) el beneficiario del conato de crisis cupular que vivió en días recientes el Partido de la Revolución Democrática (PRD). El siniestro personaje veracruzano encarnará las peculiares esperanzas de cambio de la alianza que entre rijosidades internas sostendrá el sol azteca con el Partido Acción Nacional (PAN), con la ilusión táctica de cerrar filas “opositoras” para botar del palacio de gobierno de Xalapa al priísmo y en especial a quien hoy gobierna esa entidad, Javier Duarte de Ochoa.

La zanahoria que mueve a convergencias antitéticas en Veracruz y otros estados es la de la “alternancia”, como si el simple cambio de siglas partidistas o de personajes en los gobiernos hubiera significado verdadera mejoría para la vida pública del país. Salvo el caso de Andrés Manuel López Obrador en la capital del país (periodo de excepción, que tampoco logró transformaciones profundas en el Distrito Federal, sumido hasta ahora en la corrupción y el clientelismo), no hay referencias firmes y completas de cambios positivos trascendentes a causa de alianzas electorales o de alternancia de partidos en el poder. Al contrario, en la inmensa mayoría de los casos, la llegada de los “opositores” ha significado la inmediata traición a los postulados que enarbolaban en campaña y la penosa adopción de los peores vicios del priísmo clásico. Moreno Valle en Puebla, Cué en Oaxaca y Malova en Sinaloa, postulados seis años atrás en alianzas parecidas a las que se intentan ahora, son ejemplos contundentes del fracaso de las alternancias.

Aun así, el expediente vacío de las dichosas alianzas con la derecha electoral fue convertido en motivo de una suerte de guerra interna en la que el regiomontano Agustín Basave amagó con renunciar a la presidencia del sol azteca si no le era respetado el eje de negociaciones que sostenía con el PAN. Para explicar su decisión de brevedad forzada en el mando perredista, Basave difundió una cruda carta en la que menciona que ciertas corrientes y personajes actúan en consonancia con intereses priístas y que algunas decisiones de esos grupos se toman en Bucareli. En un párrafo, asegura que, en realidad, “existe una disputa por jirones de nadería”.

A fin de cuentas, la tormenta quedó en un vaso más que retórico, con resquebrajaduras pendientes (la corriente denominada Alternativa Democrática Nacional y su jefe, Héctor Bautista, quedaron exhibidos como colaboracionistas con el PRI, características hasta ahora principalmente endilgadas a los Chuchos). Irónico resulta que el primer ganador sea alguien rotundamente adverso a la ética política y los esfuerzos que realiza Basave, es decir, el ahora panista Yunes Linares, y que en lista de espera esté el poblano Moreno Valle si se aprueba la alianza PRDPAN que beneficie al delfín del llamado góber bala. No se sacará al PRI del poder con candidatos “opositores” que en realidad constituyen otra forma de priísmo, ni las alianzas entre partidos servirán para otra cosa que dar continuidad al sistema de simulación que con unas siglas u otras sólo sirve a las élites.

Y, a propósito de simulaciones: en su intento de justificación histórica, Joaquín Guzmán Loera dijo a Sean Penn que se crió en el rancho La Tuna, de Badiraguato, donde “hasta la fecha no hay fuentes de trabajo. La única manera de tener dinero para comprar comida, para sobrevivir, es cultivar y vender mariguana”. Cierto es que en ese municipio sinaloense han surgido varios de los jefes de agrupaciones partícipes del Crimen Políticamente Organizado y que muchos oriundos se han dedicado a esas faenas delictivas. Pero no es una regla.

Rubén Rocha Moya nació en Batequitas, perteneciente a Badiraguato, en 1949. Es doctor en ciencias sociales, fue rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa de 1993 a 1997 (la UAS, en uno de cuyos centros turísticos se realizó el encuentro Chapo-Penn- Del Castillo, según ha revelado Ríodoce) y ha sido candidato de la izquierda electoral a diversos cargos. En 2013 dio a conocer El disimulo, así nació el narco (publicada por Granises, Servicios Editoriales), una novela muy realista sobre el ascenso de Maclovio Medina, alias el Maco o el Chepe, siempre entendido con políticos, policías y militares para producir y comerciar estupefacientes. En el lenguaje llano de los protagonistas se confirma el entretejido del fenómeno cuyas aristas más escandalosas, como las fugas y recapturas de determinados personajes famosos, sólo forman parte de ese proceso colectivo e institucionalizado de simulación.

En dicha novela, El disimulo, el jurista Ernesto Valdez Serrano entrevista al experto en asuntos de narcotráfico Melcho Inzunza. El primero pide al segundo que abunde en su dicho de que los gobiernos toleran a los narcos. “Más que eso –contesta Inzunza–, han sido con frecuencia sus cómplices y hasta los lavadores de delitos. Vamos, el gobierno es el padre de la criatura narca, no le busques más”, pues el narcotráfico es “un Frankestein vuelto contra su creador”. Por cierto, el tercer capítulo de los nueve de que consta el libro está dedicado a narrar los esfuerzos de padres de familia, profesores, jóvenes y niños por estudiar y salir adelante de una realidad, la de Badiraguato por ejemplo, que no necesariamente ha de producir Chapos.

En el video entregado por la Secretaría de Marina a Televisa se puede ver a un hombre sin uniforme, armamento ni protección que con calma aparece tras una puerta mientras un grupo de élite de la Armada mexicana avanza en una casa de Los Mochis para intentar la captura de Joaquín Guzmán Loera. Su actitud ha generado especulaciones y comentarios diversos. La periodista Elisa Alanís, desde El Universal TV (bit.ly/1TQxwTC ), invitó a las autoridades mexicanas a difundir todo el material grabado en esa operación denominada Cisne Negro, sin ediciones, para valorar a plenitud lo allí sucedido. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.