Tarifa de camiones aumentará a 7.80 pesos a partir mañana
14 enero, 2016
Financiamiento a partidos políticos
14 enero, 2016

Astillero: EPN y las palabras bonitas

Astillero, Pacto por México

Ignacio Ayala Olea, un joven normalista que vive en Arcelia, Guerrero, escribió ayer en su cuenta de Facebook: “Lamentable y doloroso lo que vivimos hoy día. Desafortunadamente en esta ocasión le tocó a mi familia. Secuestraron a mi tía madre Guadalupe Olea y a mi primo hermano Javier Calderón Olea. De él no sabemos nada aún. Pero por mi tía nos están pidiendo una fuerte cantidad de dinero. Nos dan tres días para reunir esa cantidad. Mi familia y yo pedimos su apoyo económico, lo que puedan y sea su voluntad será bien recibido. Y de antemano damos las gracias por su apoyo”.

Fueron cinco los profesores secuestrados el pasado lunes en la secundaria técnica de la comunidad de Santa Ana del Águila, en el municipio de Ajuchitlán del Progreso (vaya nomenclatura irónica), perteneciente a Tierra Caliente. Por ellos piden 2.5 millones de pesos (medio millón por cada rehén). Tal situación ha provocado que medio centenar de escuelas de la región hayan suspendido clases y que en las calles haya familiares de los secuestrados que botean con la esperanza de juntar alguna suma para ofrecer a los captores.

El sábado anterior, en la comunidad de El Salitre, municipio de Arcelia, 17 personas (tal es el registro oficial, aunque los habitantes hablan de 20) fueron levantadas por hombres armados en el contexto de una fiesta familiar. Dos de esos secuestrados ya fueron encontrados muertos. El fiscal general del estado de Guerrero, Xavier Olea Peláez (abogado penalista especializado en la defensa de personajes de gran poderío político y económico, como Raúl Salinas de Gortari y Arturo Durazo Moreno), deslizó la posibilidad de que se trate de un “reclutamiento” forzoso para engrosar las filas de un nuevo cártel regional, Los tequileros.

En ese contexto de delincuencia desbordada, con ánimos sociales sumamente irritados, convencidos muchísimos guerrerenses de que las propias fuerzas armadas federales son cómplices o ejecutantes directos de secuestros y extorsiones, Enrique Peña Nieto apareció este martes muy sonriente en Acapulco para entregar “apoyos” correspondientes a diversos programas especiales (puede verse el contento de EPN en la fotografía de Notimex que acompaña la nota de Rosa Elvira Vargas http://goo.gl/FfuXEm ). En plena complacencia oratoria respecto al funcionamiento del Plan Nuevo Guerrero (reparto asistencial que pretende mitigar con migajas clientelares la pobreza y desigualdad que a la vez propician delincuencia y violencia), el ocupante de Los Pinos dijo que el acto en mención no había sido para “la retórica, el discurso o palabras bonitas”.

Luego Peña Nieto usó dos palabras bonitas, al firmar un convenio denominado Guerrero Próspero e Incluyente. Igual finura de razonamiento y expresión mostró el gobernador Héctor Astudillo, un priísta de la vieja escuela que muy pronto se ha visto rebasado por los graves problemas de su entidad, asociado a grupos caciquiles y personajes ofensivos para la realidad guerrerense como el citado fiscal Olea Peláez: “frente a nuestros problemas, yo mismo me he preguntado cómo estaríamos en el estado si no se hicieran todas las cosas que todos los días se hacen para enfrentar los problemas que hemos tenido de inseguridad y violencia. La respuesta la tengo: seguramente Guerrero estaría siendo una entidad inhabitable e intransitable” (¿es necesario algún comentario ante tales palabras zafias y cínicas, cantinfleo “hacedor” del gobernante Astudillo, o resultaría una rudeza analítica innecesaria?) Ah, por cierto, ya de regreso del Guerrero “próspero e incluyente”, Peña Nieto hizo una rápida visita de inspección al hangar donde se alojará el palacio flotante que está por llegar, el avión de gran lujo bautizado con brutal ironía histórica como José María Morelos y Pavón.

Justamente en uno de los estados contiguos a Guerrero, el de Morelos, se vive una tragicomedia institucional. Pelean dos versiones de la misma desgracia. De un lado, el perredista Graco Ramírez como gobernador de un desastre que ha dado continuidad ascendente a las administraciones priístas y panistas que convirtieron a esa entidad en asiento de grupos y jefes criminales de influencia nacional. Corrupción, nepotismo, demagogia, frivolidad y ambiciones desbordadas (el propio Graco dice, contra el saldo de su gestión morelense, que busca ser candidato presidencial en 2018) son las características del gobierno estatal en funciones.

El hartazgo popular por la situación en Morelos (sobre todo, por la impune acción de grupos criminales que practican allí todo el catálogo de agresiones contra la sociedad) permitió que una maquinación desde el partidismo vuelto negocio presentara una presunta carta de salvación (que lo ha sido, pero para los hermanos Yáñez y su partido local, llamado Social Demócrata), al lanzar como candidato a la presidencia municipal al futbolista Cuauhtémoc Blanco, famoso pero sabidamente torpe en otras tareas, no se diga la de la función pública. Enfrentados los gobiernos de Cuernavaca y de Morelos, entrampado el futbolista (que tramposamente se hizo pasar como residente en el municipio que ahora preside, obligado a ejecutar una responsabilidad que nunca creyó alcanzar cuando vendió en 8 millones su nombre para dar votos a un partido en picada) y devaluado el perredista, la entidad parece al garete, con los grupos del Crimen Políticamente Organizado en pleno amago a presidentes municipales (Temixco como prueba de que hablan en serio) y una disputa sobre mandos policiales únicos que en el fondo sólo encubre y distrae del drama central que es la ilegitimidad práctica y la ineficacia concreta de las autoridades formales para enfrentar y derrotar al verdadero poder, el de las bandas criminales desatadas.

Y, mientras continúa el espectáculo que en la marquesina principal tiene a El Chapo, Sean Penn y Kate del Castillo (ahora derivado el caso hacia las relaciones personales del máximo capo y ella que, a su vez, anuncia que contará “su versión”), con el subtema jurídico-político de la extradición, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.