reforma energética
México SA: FMI recorta su pronóstico
20 enero, 2016
‘El Chapo’, con 15 abogados para evitar su extradición
20 enero, 2016

Astillero: EPN: condecorar al represor

Astillero, Pacto por México

La maquinaria mediática de Los Pinos se esmeró en difundir detalles de la visita de Enrique Peña Nieto a Arabia Saudita (de allí pasó a Emiratos Árabes Unidos) para convencer a los mexicanos de que tal gira fue un gran éxito para los intereses nacionales y, en especial, para el visitante, a quien los anfitriones habrían colmado de atenciones y deferencias altamente significativas.

Pero, más allá de los boletines amables y los similares mensajes alegres que han sido insertos en algunas columnas periodísticas sincronizadas, la opacidad respecto de lo fundamental es el signo distintivo de los acuerdos y convenios que el ocupante de Los Pinos ha ido firmando con desparpajo por aquellas tierras. A la vista de lo que ha hecho la actual administración federal a lo largo de tres años, más que contento debería generar fundada preocupación el entendimiento proclamado entre dicha realeza de Medio Oriente y el equipo mexicano hasta ahora dedicado a rematar la riqueza nacional, sobre todo en materia energética.

Un atisbo del espíritu que ha regido ese viaje fastuoso quedó plasmado en la injustificable entrega de la Orden del Águila Azteca al rey Salman bin Abdulazis Al Saud. El máximo galardón que el gobierno de México puede asignar a un extranjero (y que en varios casos ha tenido muy decorosos receptores) fue entregado a un monarca que no ha prestado servicios prominentes a la humanidad o a la nación mexicana, según lo que impone como requisito la reglamentación correspondiente. En realidad, dicha presea fue utilizada como forma de agradecimiento o cortesía al gesto del citado personaje, que a su vez entregaría su reconocimiento personal, la Medalla del Rey Abdulaziz, al mexicano.

El torneo de premiaciones mutuas y gestos de halago tiene como inmediato cuadro de contexto el rechazo internacional a las ejecuciones ordenadas por ese rey (Abdulaziz) contra opositores y presuntos terroristas. La entrega de la Orden del Águila Azteca fue hecha a alguien que el pasado día 2 ordenó que se quitara la vida a un líder religioso y a tres estudiantes que habían participado en 2011 en movilizaciones opositoras durante la llamada primavera árabe y luego hizo ejecutar a otros acusados de terrorismo y de pertenecer a Al Qaeda. Estos últimos eran 43.

Un cuadro tan reprobable hizo, por ejemplo, que en España el PSOE y Podemos exhortaran a Felipe VI a suspender una visita oficial a Abdulaziz que se realizaría a mediados de febrero. El partido socialista hispano dijo que “ni es el momento oportuno, ni es el gobierno oportuno para poner este viaje en la agenda del rey, justo cuando Arabia Saudí ha ejecutado a 47 personas”. Podemos, por su parte, rechazó que se hiciera una gira hacia “un país en el que las mujeres sufren una discriminación sistemática y donde los defensores de los derechos humanos sufren una represión continua”. Finalmente, Felipe VI pospuso la visita, argumentando que no podía despegarse del proceso de complicadas consultas con grupos y partidos políticos para designar al candidato a presidente de gobierno, luego de las elecciones recientes que cambiaron el mapa político español.

Al gobierno mexicano poco le importó ese contexto negativo (al igual que la guerra por el petróleo, y el creciente enfrentamiento entre Irán y Arabia Saudita), y su administrador general prefirió ir a recibir honores y distinciones muy discutibles, y a firmar textos y a establecer acuerdos frente a los cuales el interés nacional tiene fundadas razones para ponerse a temblar. La secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari, propició o permitió que un galardón mexicano se depreciara (al igual que la imagen en general del país), a cambio de deferencias, contratos y arreglos de beneficio grupal.

ASTILLAS

Más allá del contexto de revanchismo partidista de miembros del PAN, sobre todo de la facción encabezada por Felipe Calderón y Margarita Zavala, parece atendible lo que ha señalado el senador Ernesto Cordero (quien fue secretario de hacienda con FC) respecto de lo procedente que resultaría que el gobierno mexicano iniciara un proceso judicial contra Humberto Moreira para evitar que millones de dólares provenientes del saqueo de las arcas coahuilenses acaben en cuentas gubernamentales de Estados Unidos y España, dado que hasta ahora sólo en estos países hay diligencias respecto a esos hechos ilícitos…

Veinticinco personas fueron liberadas en días pasados, pero ayer hubo otros seis secuestros en los municipios guerrerenses de Arcelia y Ajuchitlán del Progreso, en la región de Tierra Caliente. De la primera cantidad, 21 fueron puestos en libertad luego que un grupo armado realizara un video, con los secuestrados como público con vendas en los ojos, para exigir al gobierno que actúe contra un capo local. Los cuatro restantes pagaron rescate, aunque un quinto rehén murió. El gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, y su indefendible fiscal general, Xavier Olea, han agravado con rapidez la situación de la siempre candente entidad…

Arriesgado el gobierno mexicano al pedir al de Estados Unidos que parta de “información precisa y contextualizada” a la hora de emitir sus alertas para viajeros. Esta vez, Washington hizo ver los riesgos que se corren en Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Oaxaca (la referencia a los tres primeros estados da cuenta de que la relativa “paz” occidental relacionada con El Chapo está en riesgo). En total, Estados Unidos tiene advertencias hacia 22 de las entidades federativas del país. Si los gringos tuvieran, como pide la SRE, “información precisa y detallada”, posiblemente declararían el país entero en alerta por razones del Crimen Políticamente Organizado… Y, mientras siguen faltando los cinco jóvenes de Playa Vicente, Veracruz, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.