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Astillero: AMLO: “¿aguantará la gente…?”

Astillero, Pacto por México

Los cuatro principales partidos del país tuvieron actividad en sus órganos colegiados de gobierno el sábado anterior, en un ajuste táctico de maquinarias antes del receso Lupe-Reyes y en preparación para el agitado año electoral en puerta, todo inevitablemente teñido del temprano color futurista 2018, cuando Enrique Peña Nieto ni siquiera ha cumplido tres años en Los Pinos.

Aunque es el partido que menos votación nacional recibió este año del cuarteto mencionado, destaca el posicionamiento de Morena, por cuanto formalizó el liderazgo absoluto de Andrés Manuel López Obrador y con ello acelera el posicionamiento del tabasqueño como adelantado candidato presidencial en campaña. El control monolítico del partido generó críticas externas, pero casi ninguna interna. Resultan polémicas las figuras de la candidatura única, la elección “por aclamación”, el enroque de presidencias Consejo Nacional- Comité Nacional y la lista de ocupantes de secretarías (sin equidad de género y con cargos claves ocupados por los muy cercanos), pero a fin de cuentas han sido decisiones de los delegados votantes, conforme a una estrategia que públicamente no ha sido confrontada por los militantes de ese agrupamiento. La condición de Morena como partido institucionalmente comprometido con una sola persona quedó de manifiesto en la peculiar toma de protesta que Bernardo Bátiz planteó a los ocupantes de nuevos cargos directivos, según la nota de Alma Muñoz en La Jornada: “incluyó si prometían contribuir al triunfo que llevará en 2018 a AMLO a la Presidencia (de la República)”.

Dado así el virtual arranque oficial de su tercera campaña presidencial (también ha sido presidente de tres partidos: del PRI, a nivel estatal, en Tabasco; y del PRD y ahora de Morena, en rango nacional), el propio aspirante advirtió de los riesgos del triunfalismo (2018 “no será un día de campo”) y fijó dos puntos peligrosos en su camino: “el manejo tendencioso de los medios de comunicación” y la “compra del voto”. Más allá de las explicables arengas circunstanciales, planteó: “El mayor desafío que tenemos por delante será enfrentar la cínica e inmoral compra de votos. Aun cuando contamos con la simpatía de millones de ciudadanos, conviene preguntarnos con insistencia: ¿aguantará la gente el caudal de dinero que soltarán los de la mafia del poder para la compra del voto?” Hechos reales de 2012 (Monex, Soriana, asistencialismo electoral, dinero en mano) que todo hace prever serán “mejorados y aumentados” por la maquinaria priísta-peñista en 2018.

Reunido con el consejo nacional de su partido, Manlio Fabio Beltrones anunció que se buscará “blindar” a sus futuros candidatos de la acechanza del dinero proveniente del crimen organizado y las relaciones políticas con éste. Además, el tricolor abrió las puertas a candidatos externos, siempre y cuando estos, conforme a criterios de los mandos del PRI, tengan mejor fama y colocación para la competencia que los propios militantes de ese partido. Más revuelo que las novedades “programáticas” fue la inclusión de Carmen Salinas como consejera nacional del PRI, justamente cuando la coahuilense ha renovado contrato de exclusividad con Televisa y se dispone a grabar programas sobre “nacos”, alternando días como diputada con días como actriz de televisión.

El propio Beltrones asumió un papel de presunto justiciero político al develarse como Manlio, el desenmascarador de plata. Se lanzó desde la última cuerda del ring para dar topazos al “agrio conservadurismo”, pero sobre todo a los “caudillos” rodeados de “fanáticos” que con “ocurrencias” prometen cambios en el país. El sonorense practicante del pancracio político reveló a su deleitada audiencia una de las misiones claves que se ha asignado en la historieta electoral en curso: desenmascarar a tales conservadores y a tales caudillos. Continuará…

En otra pista del circo político, Felipe Calderón y su esposa en campaña, Margarita Zavala, partían plaza en una asamblea nacional extraordinaria que significó un revés claro para Gustavo Madero, quien había mantenido a raya al michoacano desde que le arrebató el control de Acción Nacional, todavía FC de inquilino en Los Pinos. El chihuahuense Madero tuvo un papel marginal e incómodo ante el retorno triunfal de la pareja en busca de regresar al mando nacional, pues Ricardo Anaya, ampliamente promovido por Madero, pero luego tajantemente desmarcado de éste, llegó a decir que en todo México se extraña al antecesor de Peña Nieto, y que estaríamos mejor con López… perdón, con Calderón. También fijó Anaya sus adversarios principales para la lucha libre del 2018: “Por el bien de México, ni más priísmo de los viejos vicios ni el estatismo depredador de López Obrador”.

El regiomontano Agustín Basave daba trámite exprés a la conformación de su comité nacional en el Partido de la Revolución Democrática. El predominio de las corrientes internas en la integración de los órganos de dirección del sol azteca quedó de manifiesto, más allá de las intenciones reformadoras del nuevo dirigente, quien logró colocar a un puñado de los suyos en algunas carteras, mientras la gran mayoría de los puestos disponibles era repartida al estilo tradicional, con Nueva Izquierda, el grupo de Los Chuchos, con la mayor tajada. Basave centró sus declaraciones sabatinas en el PRI y su intención actual de “restauración autoritaria”, de dictablanda que pretende “recuperar su vieja hegemonía”, restablecer el “presidencialismo discrecional del siglo pasado” y controlar desde la Suprema Corte y el congreso hasta “los gobernadores de su propio partido y más grave con la censura a las voces críticas del periodismo mexicano”. Nada contra el PAN, con el que se tejen alianzas electorales para 2016, ni en contra de López Obrador.

Y, en tanto, sigue adelante la evaluación educacional punitiva, con agresiones a profesores y periodistas en Veracruz, e incluso con desesperado acarreo de mentores en helicópteros de la Policía Federal en Michoacán, ¡hasta mañana, con el fin en Argentina del ciclo kirschernista!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.