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Astillero: Morelia, sólo para el Papa

Astillero, Pacto por México

El cabildo de Morelia ha decidido, por unanimidad, que las plazas públicas del Centro Histórico de esa ciudad y sus “zonas de transición” sólo podrán ser ocupadas durante once días por el Papa y sus feligreses y no por practicantes de otra religión, como la iglesia La luz del mundo (LLDM), que desde el 4 de diciembre de 2015 (antes de que se diera a conocer la agenda oficial de Francisco, aunque a fin de cuentas esa cronología tampoco debería afectar derechos fundamentales) había solicitado permiso para realizar el 14 de febrero del presente año, en la Plaza de los Mártires (plaza de armas), un tradicional “evento de carácter religioso, con la finalidad de fomentar la paz e invitar a los jóvenes a que se alejen de los vicios que perjudican su salud física, moral y espiritual”.

En el boletín 076/2016, del pasado día 15, el gobierno de Alfonso Jesús Martínez Alcázar (ex panista que a última hora se postuló como “independiente”) informa que la medida fue asumida para “garantizar que se lleven a cabo de manera adecuada las acciones de protocolo, logística y medidas de seguridad de cara a la próxima visita a la capital michoacana del papa Francisco, que se llevará a cabo el próximo 16 de febrero, y en cuya agenda se incluye la presencia de la máxima autoridad de la Iglesia católica en diversos puntos de la capital de Michoacán”. La aprobación de ese acuerdo, se insiste en el boletín, “busca que la logística y acciones previas y posteriores a la agenda del jerarca eclesiástico se realicen en orden en los espacios habilitados para la concentración de personas” (http://goo.gl/P8IbCT ).

La luz del mundo ha explicado a esta columna que sus actividades programadas tienen como punto relevante “una ceremonia de bautismos el próximo 14 de febrero en las principales plazas de cada entidad y en los países donde la iglesia La Luz del mundo tiene presencia. Pero coincide con la visita del representante del Vaticano y, por ejemplo, en Morelia no nos permiten hacer nuestro evento, aun y cuando contamos con el visto bueno de asuntos religiosos. Nos parece muy grave porque no es un evento de confrontación. Es una ceremonia de bautismos y creemos que deberían permitirnos ejercer nuestra libertad de religión, de creencias y de culto”.

En realidad, dicha asociación religiosa (LLDM) estima que arribarían a Morelia unas diez mil personas el mencionado 14 de febrero. Los coros llegarían a la plaza de armas por allí de las ocho de la mañana, el acto comenzaría a las 10 horas, los bautismos comenzarían a las 12 del día y todo habría terminado a las tres de la tarde. Los directivos afirman que no se mencionaría para nada al Papa ni su visita, que será dos días después, pero el gobierno de Morelia se ha sostenido en esa orden restrictiva de las libertades y los derechos de ciertos ciudadanos en aras de privilegiar a otros. El presidente municipal ex panista (partícipe frecuente en actos de ensalzamiento de las virtudes de los candidatos “independientes”) dijo ayer a reporteros que resultaría “casi imposible” permitir la realización de actos como el de La luz del mundo, pues hay “órdenes directas del Estado Mayor Presidencial” que los prohíben en el lapso mencionado. Ante ello, se dijo dispuesto a negociar con LLDM y “evaluar alternativas”. A fin de cuentas, considera esta columna tan pecadora , no es asunto de religiones, sino de libertades y garantías. No de Estados Mayores o religiones “mayoritarias”, sino de respeto a la letra de la Constitución.

En el mismo contexto de acciones de gobierno relacionadas con la visita papal, este martes por la noche fueron puestos en libertad los treinta normalistas que llevaban 51 días en prisión, en un acto de fuerza de policías estatales y federales para dar la apariencia de que la administración del peñista Silvano Aureoles no permitiría más ese tipo de protestas. Según lo decidido por un juez federal, procedía la salida de prisión por falta de pruebas contra los jóvenes. La medida servirá para desmontar una de las eventuales causas de protestas públicas en esa entidad en el contexto de la gira del Papa.

El control en los estados (todos bajo mando priísta o de gobernadores absolutamente alineados a Los Pinos) y las medidas de despresurización política, junto a la aparición de la esposa de Peña Nieto como promotora de las versiones musicales a utilizar en el viaje de Francisco, dan la impresión de que el asomo del máximo jefe católico a la caótica realidad mexicana podría estar sometido a la visión oficial y que sus discursos, vigorosos y notables en otras latitudes, podrían estar sujetos a cartabones menores, acaso a una retórica fuerte (en el caso de los migrantes y los indígenas) pero que, frente a la dimensión de lo que sucede en México, se vea críticamente rutinaria, genéricamente improductiva, cumplidora conforme a itinerario.

Hay quienes esperan, en cambio, que quien de Roma vendrá sea capaz de romper las ataduras que en torno a él ya van tejiendo los principales grupos de interés. Que hable, con compromiso real, respecto del ejercicio eclesiástico que practica la opción preferencial por la riqueza y el poder. Que denuncie los actos de pederastia clerical sucedidos en Oaxaca, San Luis Potosí, la ciudad de México y tantos lugares, y que anuncie medidas de fondo para frenar y castigar esos abusos. Y, en especial, que reciba y escuche a los familiares de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, pues en esa tragedia se condensa la desgracia nacional, no sólo en cuanto a violencia del Crimen Políticamente Organizado, sino, en especial, en cuanto a la vinculación con los poderes, a la impunidad y la injusticia.

Y, mientras Donald Trump ha vuelto a arremeter contra México, incluyéndolo en la lista negra de los “estafadores” de Estados Unidos contra los cuáles actuaría el ahora candidato en caso de llegar a la Casa Blanca, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.