Dilma
Dinero: Países petroleros en conflicto
2 diciembre, 2015
INE
Monumentales, las dos nuevas torres que tendrá el INE
2 diciembre, 2015

Astillero: Del “momento” al lamento mexicano

Astillero, Pacto por México

El primer trienio de Enrique Peña Nieto ha sido un sonoro fracaso, y todo apunta a que esa tendencia fallida se incrementará conforme se acerque a su final lo que desde ahora puede ser calificado de sexenio perdido (en términos institucionales, sociales, aunque vaya a ser tan ganado en lo particular por políticos, empresarios y miembros de las élites que a final de cuentas nunca pierden). Ni siquiera quienes tempranamente entonaban cánticos de alabanza hacia la gestión federal naciente pudieron sostener su optimismo: a la portada vergonzosa de la revista estadunidense Time, en su versión para México, con el Orgullo de Atlacomulco proclamado como salvador de México, esta semana ha opuesto Newsweek en español otra imagen y titulaje, motejando al mexiquense como El salvador que no lo fue (portada: pic.twitter. com/4oTYrUOmKg Texto: bit.ly/1l0YmNL )./

Del presunto “momento” al lamento mexicano. De los sueños encopetados de estadista de talla mundial que le fomentaban a Peña Nieto antes de Iguala-Ayotzinapa, a la vejada condición de beneficiario personal, conyugal y grupal de maniobras corruptas para hacerse de residencias, entre más lujosas más infamantes, con el hazmerreír político de un contralor llamado Virgilio, designado para limpiar las huellas: blanqueo de casas con pintura de suciedad. De la destrozada “verdad histórica” a la falsedad histérica no sólo en el caso de los 43 desaparecidos, sino en muchos otros episodios de criminalidad desde el poder, como ha sucedido en Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y otras tragedias conocidas pero no únicas, pues el país se desangra día a día, con el CPO (Crimen Políticamente Organizado) dominante de ciudades fronterizas, de regiones enteras, de estados y sus gobiernos (no sólo Tamaulipas o Sinaloa), del país y su administración federal.

Del fasto presuntamente histórico del Pacto por México (causante de la debacle del partido palero de izquierda, el de la Revolución Democrática, subsistente en su maleficio, ahora en busca de pago en especie oaxaqueña a uno de sus maquinadores, el ex gobernador Murat, cuyo hijo ha renunciado al Infonavit para ir tras otra propiedad familiar) a la increíble pérdida incluso de la capacidad de fingimiento eficaz como distintivo de los anteriores priístas ocupantes del poder nacional: Peña Nieto ni siquiera ha podido sostener el oficio de engañar con cierta habilidad: los remiendos de sus diseños mal hechos se notan a la distancia, entre tics faciales y oculares que sugieren engaño, e incluso el manejo aparatoso de las manos (demostrativas, enfáticas) como si fueran sustitutos, tipo marioneta, de la argumentación intelectual básica.

Un gobierno herido de muerte política a la mitad del camino, con el estigma de la Casa Blanca, los 43 desaparecidos y la ridiculizante huida del exitoso gerente general del máximo negocio transexenal e internacional, el caballeroso Joaquín Guzmán Loera, que tuvo la amabilidad de fingir argucias tuneleras para decretarse la libertad que en sus manos siempre había estado, con el avión presidencial (el viejito, pues el faraónico palacio flotante aún no estaba disponible) como tragicómico escenario rumbo a Francia, adonde el presuntamente compungido secretario Osorio Chong avisó al alegre viajero Enrique que el principal preso del país se había puesto a salvo de la extradición pedida por los gringos voraces, todo convertido de pronto en un torbellino oscuro con una alcantarilla carcelaria como símbolo sexenal.

Poco queda, razonablemente, para esperar que el segundo y postrer trienio será mejor que el recién cumplido. El sargento Nuño recorre el país con la macana de la Policía Federal en la mano, sometiendo al profesorado rebelde a la penitencia administrativa de las evaluaciones educativas que equivalen a los “exámenes de control de confianza” de las corporaciones policiacas del país (manipulables, con resultados dispuestos al mejor postor, mecanismo para justificar exclusiones de los indeseados e inclusiones de los favoritos), con el vicepresidente Videgaray rebasando al hidalguense Osorio Chong y el súbito canciller José Antonio Meade como carta semiescondida.

Los mecanismos de control político y de represión social funcionan, sin embargo, de manera aceptable. Medios de comunicación, en lo general, alineados, sobre todo los electrónicos y de manera descarada los televisivos. Las cúpulas (empresarial, eclesiástica, etcétera) siempre apegadas al poder y sus beneficios. El sistema electoral partidista manteniendo la efectividad de la zanahoria, jugando a la competencia, alentando presuntas delanteras de algún opositor caudillista para luego desinflarlo y evidenciar que “así es la democracia” y hay que respetarla. La abulia cívica adecuadamente promovida o encauzada hacia las opciones independientes, tan falsas como el disfraz bronco tejido desde otros poderes.

Tres años ya que parecen muchos, demasiados, con las tales reformas estratégicas que destrozaron el rostro y el tejido nacionales como una mala operación estética: la riqueza energética malbaratada a los extranjeros, la educación convertida en plataforma de futurismo electoral y campo experimental de represiones. Y pensar que aún faltan otros tres años, tal vez los peores.

Y, mientras (entre otros homenajes al ego de quien cumplió tres años en Los Pinos) avanza en Mexicali la constitución de la colonia Enrique Peña Nieto (http://goo.gl/4gSKU9, anunciada el pasado 23 de marzo, aniversario del asesinato de Luis Donaldo Colosio), para beneficio de mil 500 familias, con la Coalición de Colonias Populares Agustín Pérez Rivero como promotora (su dirigente, ex diputado federal priísta, también creó la colonia Lomas Taurinas) ante la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), a cargo de Rosario, la mamá de Mariana Moguel Robles (diputada local en el Distrito Federal y aspirante a presidir el PRI en dicha capital del país), ¡hasta mañana, con los profesores de Guerrero en turno para la evaluación policiaca!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.