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Astillero: Anaya, prolongación de Madero

Astillero, Pacto por México

S i fuera calle, el queretano Ricardo Anaya se llamaría Prolongación Madero. Y esa calle estaría lista para celebrar este domingo sus fiestas patronales, con juegos de pirotecnia interna electoral patrocinados por condóminos y anunciantes varios, entre ellos la agradecida casa de pactos persistentes denominada Los Pinos.

Por lo pronto, ayer, el tribunal electoral federal hizo a un lado las denuncias del chihuahuense Javier Corral (tribunal tan sometido a los intereses de los poderosos en turno como su complemento gemelar, el INE) respecto a un padrón electoral abultado de forma intencional para favorecer al queretano Ricardo Anaya, lo que virtualmente extermina las de por sí pálidas posibilidades de Corral de triunfar en unos comicios panistas amañados y deja todo listo para que este domingo Anaya obtenga una victoria formal que significará la persistencia caciquil de Gustavo Madero, una mayor marginación del grupo de Felipe Calderón y Margarita Zavala y la continuidad de los ánimos de colaboracionismo con el gobierno peñista, al estilo del Pacto por México.

No son nuevas las quejas de grupos de panistas respecto a esos padrones abultados mediante la inscripción masiva de clientelas reclutadas y aceitadas por determinada tesorería estatal o federal. Irónico resulta que el sexenio de Felipe Calderón, asociado ahora con Corral para pelear contra el adversario compartido que es Madero, haya sido particularmente activo en esos crecimientos anómalos de la membresía de blanco y azul que permiten ganar las votaciones para designar órganos de dirección partidista y postulaciones a cargos de elección popular. Ahora ha sido la dupla Madero-Anaya, con la cooperación de sus gobernadores amigos, la que ha promovido inscripciones a destajo para garantizar una aritmética vencedora. A pesar de que Corral-Calderón buscó impugnar tales circunstancias que les son desventajosas, el TEPJF decidió que el balón siga rodando y que, en todo caso, ya anunciado el marcador final de este domingo, y con el capitán del equipo levantando el trofeo en lo alto, el derrotado reanude sus promociones y diligencias para demostrar que lo jugado y, para entonces, mediáticamente celebrado, lo fue tramposamente.

Con tales resultados, Gustavo Madero podrá mantener bajo control su partido (Anaya, apodado El chico maravilla, despliega oratoria de enjundia, pero los compromisos claros están con el chihuahuense) y la bancada en San Lázaro, todo dispuesto para que allí se repitan los entendimientos entre los corresponsables del Pacto por México: César Camacho, quien parece absolutamente encaminado a coordinar al grupo de diputados priístas; Jesús Zambrano (PRD), si es que finalmente deja en el camino a Guadalupe Acosta Naranjo, y el propio Madero. Que siga la fiesta.

Desde otra cancha llegó ayer una jugada con veneno rumbo a la capitanía general del equipo Morena, a cargo del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador. Súbitamente plural e incluyente, el nuevo comisionado del gobierno federal para la administración de los asuntos michoacanos, Silvano Aureoles (formalmente enrolado en el sol azteca, aunque en este partido sexenal su camiseta verdadera es de Los Pinos), emitió una invitación al máximo jefe moreno para que acepte participar en un gobierno de presunta coalición, a cuyos efectos debería designar a una especie de representante que recibiría en contraprestación un cargo en el gabinete estatal.

El tabasqueño en mención respondió con un ‘‘zafo’’ como de ronda infantil; señaló que no hace alianzas con quien no tiene coincidencias y, a pesar de su convicción de que Aureoles no es un político del que deban esperarse grandes cosas, deseó a Michoacán y a su gobierno que tengan éxito en la etapa por comenzar. Esa respuesta tuvo a su vez la de Aureoles cuestionando entre otras cosas que en el equipo que alguna vez se hizo llamar El rayito de esperanza milite el rudo defensa Manuel Bartlett, especializado en caídas del sistema de juego electoral. El episodio, obviamente, servirá para que los adversarios de Morena remarquen la poca disposición de este partido a integrarse a ‘‘alianzas’’

modernas.

La taimada “invitación” de Aureoles no proviene de la fuerza electoral de Morena en Michoacán, pues la poco exitosa candidata de historial guerrerense, María de la Luz Núñez Ramos, sólo consiguió 3.8 por ciento de los votos emitidos en junio pasado, contra 36% del PRD, 27% del PRI (con Ascensión Orihuela como aspirante) y 23% del PAN (con Luisa María Calderón como abanderada). Pero sí servirá ese intento de convite para pertrechar la metralla mediática contra López Obrador y ayudará, como coartada, para ‘‘justificar’’ eventuales nombramientos de priístas (sobre todo) y panistas en el gabinete de Los Pinos en Michoacán.

En Veracruz hubo disparos y muerte que alcanzaron a un reportero, quien era corresponsal de Televisa en Orizaba. Las circunstancias parecieran ajustarse oportunamente

a la doctrina duartista del ‘‘pórtense bien’’, pues Juan Heriberto Santos Cabrera convivía en una mesa de cantina con el jefe de Los Zetas en la plaza, José Márquez Balderas. Fueron seis los acribillados, incluyendo al mencionado corresponsal. Además, dos reporteros del diario El Buen Tono, que ha sufrido diversos ataques, estuvieron en el lugar de los hechos, aunque el secretario de Gobierno, Flavino Ríos, aseguró que estaban ‘‘conviviendo’’ con los jefes criminales, y el fiscal general del estado, Luis Ángel Bravo, dijo que no hubo tal convivencia. Por lo pronto, el director del diario mencionado dio de baja al par de reporteros.

Lo sucedido en Orizaba ayuda a la narrativa de Javier Duarte, mientras en la ciudad de México avanza la campaña mediática de desacreditación de las víctimas de la colonia Narvarte, en un proceso de confusión y manoseo procesales y de difamaciones sobre los difuntos. A fin de cuentas va quedando el mensaje de la violencia, y su ejercicio impune, contra quienes disienten y se oponen. ¡Hasta el próximo lunes!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.