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20 enero, 2015

Astillero: Arreglos en Michoacán y Guerrero

Astillero, Pacto por México

E l show debe continuar. Ni remotamente se apaciguan las protestas relacionadas con la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa (el lunes habrá marchas en la capital del país y otras ciudades, al cumplirse cuatro meses del ataque en Iguala), pero los personajes de la farándula electoral se declaran sacrificadamente listos para reavivar sus rutinas de ilusionismo cívico, cumplidores con el lic. Peña Nieto en cuanto a superar los malos ratos que luego se tienen en este país que a fin de cuentas tan bonito es.

El gran jefe de Bucareli, Mi guel Ángel Osorio Chong, su pera los ánimos de los alicaídos miembros del INE y, convertido en virtual secretario de elecciones, advierte que habrá comicios “seguros” en todas partes del país. En Chilpancingo, el difuminado gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega, hace saber que ya tiene identificados a quienes bajo capuchas se han lanzado a cometer actos de vandalismo y advierte que habrá acciones penales contra ellos.

Los perredistas pactan candidatura de unidad al gobierno del estado, ya sea con Sofío Ramírez (totalmente leal a Ángel Aguirre), Sebastián de la Rosa (quien después de los hechos de Iguala era acerado defensor de José Luis Abarca), Víctor Aguirre (ex funcionario del gobierno de Aguirre) o Beatriz Mojica, quien fue secretaria de desarrollo social del mismo mandatario con licencia. Incluso el postulado podría ser Luis Walton, el presidente municipal de Acapulco que llegó al cargo a nombre del Movimiento Ciudadano (ex Convergencia) y que no aceptó ser postulado por Morena.

Ah, y para la presidencia municipal se apunta otro ejemplo de los nuevos y mejores tiempos, Ángel Aguirre Herrera, hijo de su papá que desde que era gobernador ya tenía negociado el apoyo de las corrientes del sol azteca en favor del júnior, lo que ahora le está siendo ratificado, como si nada hubiera pasado, aunque el peso del apellido que antes elevó al joven Ángel ahora podría desplomarlo. Del lado priísta acechan el reincidente Manuel Añorve, del equipo de Manlio Fabio Beltrones, al que el peñismo le ha concedido candidaturas predestinadas a la derrota, o la secretaria de turismo y sobrina de su tío, Claudia Ruiz Salinas.

En ese contexto, Leonel Godoy fue nombrado por el PRD delegado en Guerrero. Godoy negó la versión de que en días pasados las corrientes perredistas en Michoacán lo habían vetado para ser candidato a diputado, según eso porque pondría en riesgo las posibilidades generales de victoria en los próximos comicios.

A Michoacán, en cambio, fue significativamente enviada Hortensia Aragón como delegada del PRD nacional. Ella es integrante de la corriente Nuevo Sol, de la que es dirigente el sena dor Silvano Aureoles, virtual candidato del PRD y Los Pinos a la gubernatura. Nuevo Sol va muy bien en la Bolsa de Valores Perredistas. Tendrá la posibilidad de quedarse con la silla michoacana, con la delegación Miguel Hidalgo (que ocupó Víctor Hugo Romo y a la que ahora se apunta David Razú Aznar), con la candidatura en alianza de San Luis Potosí (con el yerno Eugenio Govea, del MC, para lo cual se desplazó y encarceló a un alcalde oscuro) y la jefa máxima, Amalia García, ya es vistosa secretaria de comunicación del PRD nacional y podrían ella o su hija, Claudia Corichi, recibir alguna candidatura legislativa.

No manda el Vaticano una buena señal a Los Pinos cuando el papa Francisco anuncia una visita a Washington, Nueva York y Filadelfia y en seguida aduce que ya no tuvo “tiempo” para asomarse a la tierra mexicana, siempre muy bien dispuesta a recibir al jefe máximo en turno del credo estadísticamente mayoritario del país (la información fue publicada por Joaquín López Dóriga en su portal, señalando como fuente a la experimentada reportera de Televisa en el Vaticano, Valentina Alazraki, a quien el propio Bergoglio habría hecho tales comentarios). Significativo también resulta que este mismo año se alisten Bolivia, Ecuador y Paraguay para sendas giras del pontífice de origen argentino y que siga en ascuas el México “siempre fiel” (según el estribillo de campaña asignado por el difunto Juan Pablo II).

No han de ser esos desaires romanos por falta de adscripción formal de Enrique Peña Nieto al catolicismo, pues sabido es el conato de formación del mexiquense en escuelas de corte proclive al clero y su labrada relación obsequiosa con los jefes locales, históricamente adheridos al poder terreno y sus delicias, en décadas recientes con el cardenal Norberto Rivera, el arzobispo primado de México, como impúdico puente y garante. Tampoco puede argumentarse alguna falla protocolaria, pues Peña Nieto invitó en julio del año pasado al obispo de Roma a visitar México, durante una comida que ofreció en Palacio Nacional al secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin. El mexiquense se atrevió incluso a proponer que esa gira papal fuera “en un futuro relativamente cercano”. Como no hubo respuesta papal, en diciembre pasado el secretario de relaciones exteriores estuvo 55 minutos con el mismo Parolin, pero ya en la capital del imperio espiritual, para reiterar la invitación a Francisco.

Hay, de fondo, una exigencia vaticana para que México ponga en práctica reformas que mucho ayudarían a ese culto, que mantiene una espiral descendente en cuanto a sus practicantes. La iglesia de Roma quiere estar (abiertamente, protagonista) en las calles, en la política y en los medios de comunicación (mucho más que con las emisiones de Radio María o con algún canal de televisión por cable) y presiona para que EPN abra esos caminos. Ya el nuncio apostólico (jurídicamente, el embajador de otro país) estuvo antes de Navidad en Ayotzinapa para decir a los familiares de los desaparecidos que Francisco está con ellos. Luego fue asesinado un sacerdote en Guerrero, el padre Goyito. Y días después el Vaticano nombró cardenal no al obispo de Monte rrey, como se supondría, sino al de Morelia, en el mero escenario de la violencia política y social de un México que esta vez ni al Papa podrá pronto encomendarse en persona. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.