Votar o no votar. ¿Por qué y para qué?
6 Marzo, 2015
‘‘Asalto’’, móvil del asesinato del contralmirante Corro Chávez
6 Marzo, 2015

Astillero: Autocomplacencia local

Astillero, Pacto por México

L os esfuerzos de autocomplacencia de la administración peñista tienen resultados parciales y muy focalizados en territorio nacional, mientras en el extranjero se multiplican las voces que denuncian arbitrariedades y barbarie. Al estilo de regímenes autoritarios como los habidos en buena parte de Latinoamérica el siglo pasado, los gobernantes en turno se valen de boletines de prensa, entrevistas bajo control, comentaristas aliados, propaganda exagerada, censura apenas disfrazada, mendaces narrativas distractoras y boato estadístico a gusto del poder para construir fachadas felices que machaconamente son proyectadas a la audiencia nacional cautiva sin equilibrio ni contrapeso, aunque cada vez son más los personajes e instituciones de corte internacional que hacen consideraciones muy críticas sobre lo que está sucediendo en México.

El turno ha tocado a las Naciones Unidas y su comisionado para asuntos de derechos humanos, el jordano Zeid Ra’ad Al Hussein, quien ha hecho saber que México está en la lista de 38 países con graves violaciones a los mencionados derechos (en esa nómina de infamia sólo se incluyó a dos naciones latinoamericanas, Venezuela y México). El alto funcionario, quien es el primer asiático, musulmán y árabe en ocupar tan honroso puesto, ha dicho que México es “un cruel ejemplo de cómo la violencia criminal puede amenazar ganancias democráticas logradas con esfuerzo”. Recordó que ha expresado en repetidas ocasiones su “preocupación respecto a la violencia generalizada en partes de América Central y en México, y los vínculos con el crimen organizado, las fuerzas de seguridad y las autoridades locales y centrales” y puntualizó que “la desaparición de 43 estudiantes en Iguala está lejos de ser un caso aislado, pero desafía a las autoridades a que realicen acciones decisivas para acabar con la impunidad y evitar estos crímenes en el futuro”.

Zeid es un veterano de la diplomacia multilateral, según la página de Internet de la ONU, donde también se consigna que su “dilatada experiencia” incluye haber tenido “un papel decisivo en la creación de la Corte Penal Internacional, al presidir las complejas negociaciones sobre los elementos de los crímenes constitutivos de genocidio, crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra. Los tribunales de todo el mundo citan como fuente autorizada la definición de ‘crímenes de lesa humanidad’ que esos ‘elementos’ refinaron”.

Y sin embargo, el peñismo se remueve. A esas y otras visiones distintas de las enarboladas por Los Pinos se les enfrenta con palabrería simplona, fluctuante entre la demagogia y el cinismo, con la vista puesta en la resonancia mediática interna (donde las versiones oficiales aparecen como triunfadoras, a partir de tan condescendientes como insostenibles “explicaciones” de los maestros nativos a los párvulos foráneos). No es que sean falsas las apreciaciones de organismos como la ONU, sino que no están “actualizados”, o no conocen la realidad y los términos judiciales mexicanos o simplemente están fuera de foco, según los aparatos gubernamentales de contestación casi automática (por cierto, la teleprocuradora Arely Gómez está “atendiendo” a los miembros de la CIDH que ahondan en las ya improbables investigaciones sobre los 43 desaparecidos).

Dos episodios de narcotraficantes caídos en oportuna desgracia han aparecido en esas historias de súbitos triunfos efímeros (de duración suficiente para ir alimentando la maquinaria mediática que con la sucesión de escándalos mantiene a la población “informada” pero sin ir al fondo de los problemas, sin contexto, platillos plásticos para los puestos de comida periodística rápida). De La Tuta y su banda de pensadores fallidos ya se ha hablado aquí. Pero el éxito más reciente de cartelera se relaciona con Omar Treviño, alias el Z-42, a quien las autoridades pintan (para variar) como un alto comisionado del crimen organizado cuya captura no sólo significa un golpe histórico, impresionante y nunca visto contra el bando delictivo en turno sino que, en la especie, podría significar el derrumbamiento de Los Zetas hasta ahora tan indestructibles.

Es de lamentarse que la gira de Enrique Peña Nieto al Reino Unido haya terminado, y que ya no sean necesarios más incentivos de imagen para el proceso de instalación de Arely Gómez en la XHPGR y de Eduardo Medina Mora en la Suprema Corte Televisa, pues de haber durado más días esos acontecimientos, con toda seguridad se habrían producido más aprehensiones (sin un solo disparo, por supuesto) de grandes jefes criminales y varios cárteles estarían condenados a desaparecer para dar paso a recomposiciones más elegantes y formales. Lástima, mexicanos…

Una profesora, cuyo nombre será mantenido en reserva, expresa su preocupación electoral por lo siguiente: “En días pasados nos llegó a las escuelas primarias capitalinas una solicitud por parte del administrador federal de Servicios Educativos en el DF, Luis Ignacio Sánchez, para entregar a las jefas de familia información sobre el Programa Seguro de Vida para Jefas de Familia (en esencia, un tríptico informativo y un formato de solicitud de ingreso al programa por parte de Sedesol). La responsable de la operación es Marlyn Alejandra Oribe Hernández, quien dice ser en Sedesol la coordinadora del programa Seguro de Vida para Jefas de Familia en el Distrito Federal. Nos están solicitando que entreguemos a los padres de familia el formato y el tríptico y que nos lo regresen firmado con copia de CURP e IFE (sic) para fines de marzo. No sabemos qué uso le puedan dar a la base de datos que se formará con la información de las jefas de familia, ya que también piden nombres de hijos y de beneficiarios (hasta tres)”.

Y, mientras se puntualiza que el asesinato de un contralmirante en el puerto de Lázaro Cárdenas nada tuvo que ver con la cita a comparecer girada a Servando Gómez, La Tuta, ¡hasta el próximo lunes!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.