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Astillero: Candil de Egipto

Astillero, Pacto por México

H ay un toque de trágica ironía en que Enrique Peña Nieto condene los actos de barbarie de fuerzas armadas gubernamentales contra la población civil, en este caso en Egipto. Al mexiquense le asiste plenamente la razón específica, y mucho se le criticaría si no asumiera la defensa de los intereses de los mexicanos asesinados en aquel país africano por un ‘‘error’’, pero resulta paradójico que ciertas circunstancias internacionales le lleven a demandar en el exterior las investigaciones y castigos que en lo interno no se cumplen en múltiples casos en los que existen indicios fuertes de que policías, militares o marinos han ejecutado acciones sin fundamento legal contra presuntos responsables de delitos de lo que llaman el crimen organizado (en realidad, el crimen institucionalizado) o, abiertamente, de activistas, defensores de derechos humanos, periodistas o disidentes políticos en general.

De entrada, la versión militar egipcia del ‘‘error’’ tiene tales visos de improvisación y acomodo en busca de justificaciones que es inevitable recordar la narrativa oficial del peñismo en distintos momentos críticos, particularmente la relacionada con la ‘‘verdad histórica’’ postulada mendazmente por el fabulador Jesús Murillo Karam, igual que otras versiones presuntamente exculpatorias de autoridades que ajustan los hechos a sus necesidades operativas, para terminar culpando oficialmente a las víctimas de sus propias desdichas, siempre con las armas gubernamentales a salvo, así sea con ‘‘explicaciones’’ aventuradas o francamente ilógicas e inaceptables.

El muy lamentable episodio egipcio ha servido, por lo demás, para ampliar el escaparate en que se ha colocado a Claudia Ruiz Massieu, la sobrina del ex presidente Carlos Salinas de Gortari a la que se llevó de la Secretaría de Turismo a la de Relaciones Exteriores, en un ejemplo de versatilidad operativa que desdeña la experiencia y la capacidad en determinadas áreas (sobre todo en la diplomacia, donde hay un servicio profesional de carrera) para dar paso a nombramientos de bandos políticos (el salinismo, en el caso), con evidentes pretensiones futuristas.

A pesar de la notable votación que obtuvo el Partido Morena en el Distrito Federal en las pasadas elecciones, ello no le atribuyó en automático el control de la Asamblea Legislativa correspondiente, a tal grado que el Partido de la Revolución Democrática forjó una alianza con el Humanista, el del Trabajo y el Panal para empatar el número de votos de diputados con Morena y así, en posteriores negociaciones, aspirar a quedarse con el control de las principales comisiones y órganos de gobierno de la cámara local capitalina. De prosperar esas maniobras, naturales en el regateo pluripartidista de todas esas instancias legislativas, el PRI, y algunos partidos pequeños, como los antes mencionados, resultarían los verdaderos ganadores de la división de la izquierda en la capital del país, pues sus votos minoritarios harían la diferencia a favor del PRD, previas cesiones que se les tuvieran que hacer a esas organizaciones ‘‘bisagra’’ (significativamente la coordinación de los diputados del PRI en la ALDF fue asignada a Israel Betanzos, es decir, al grupo de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quien está en franco proceso de rehabilitación política dentro del tricolor).

Sin embargo, ayer se anunció que la diputada Aleida Alavez dejó el PRD para sumarse a la bancada de Morena en la ALDF. Ella ha formado parte de Izquierda Democrática Nacional, la corriente dirigida por René Bejarano, que ha sido marginada por Los Chuchos, Alternativa Democrática Nacional y Foro Nuevo Sol. Aleida es diputada por el distrito local 29, de Iztapalapa, que ocupaba su esposo, Jerónimo Alejandro Ojeda Anguiano, quien ahora es diputado por el distrito federal 19 del DF, que antes ocupaba su esposa, Aleida Alavez. Con la incorporación de la parte femenina de ese sistema de relevos conyugales en las diputaciones, Morena aspira a contar con votos que impidan que Miguel Ángel Mancera y el PRD se queden con los mecanismos de control de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

El mencionado Mancera está listo para rendir este jueves su tercer Informe de gobierno en la ciudad de México. Sin afiliarse al PRD, ha sostenido el control estructural, aunque en términos prácticos ha perdido las posiciones que a su vez han sido ganadas por Morena, en un duelo de poderes de las ‘‘izquierdas’’ que ha permitido el avance táctico del PRI y el PAN. No habrá de incluirlo en su reporte anual de actividades, pero el jefe del gobierno capitalino botó del escenario político a su antecesor, Marcelo Ebrard Casaubon, cuya imagen pública fue demolida al asociarlo de manera implacable con los errores técnicos y los señalamientos de corrupción en la línea 12 del Metro, a tal grado que el citado Ebrard Casaubon se mantiene fuera del país, en Francia, en una inconfesa medida de prevención ante eventuales órdenes de aprehensión que pudieran ser libradas en su contra.

Los servicios públicos y la operatividad en general del aparato de gobierno capitalino han ido notablemente a la baja, pero Mancera se mueve en una burbuja de ligereza que le permite sobrellevar las críticas y mantener su vista puesta en las elecciones presidenciales de 2018, en las que espera participar como candidato ‘‘externo’’ o ‘‘independiente’’, apoyado por el Partido de la Revolución Democrática y, según espera su círculo cercano, apoyado compensatoriamente por Los Pinos, a cuyo destino e intereses se ha aliado de manera abierta el abogado y ex procurador de justicia.

Y, mientras la imitadora y actriz Carmen Salinas sigue cumpliendo el papel de reventadora en la Cámara de Diputados, atrayendo la atención pública con cabareteros desplantes léxicos que hacen ver a los votantes la baja estofa de la ‘‘representación’’ popular, dedicada al ejercicio chicharronero de un cargo legislativo, en plena consonancia con el dominante priísmo en curso (aunque no aguantó la presión tuitera y dio de baja su cuenta, luego de las respuestas que propició con la que ella, obviamente de forma grosera, dio a la recolección de firmas que demandan sea retirada de su curul), ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.