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Astillero: Cardenal Suárez sí aplaude

Astillero, Pacto por México

E n medio de una creciente descalificación en el extranjero hacia la administración peñista, el nuevo cardenal mexicano, Alberto Suárez Inda, ha lanzado un vaticano salvavidas a los gobernantes entrampados por la desaparición de 43 normalistas y el tratamiento político y judicial que han dado al caso. Desde Roma, donde el sábado había asumido su nueva jerarquía, el arzobispo de Morelia deslizó un sermón mínimo que constituye una ofrenda de gran valía para Los Pinos en sus actuales infiernos: “Percibo que hay una cierta manipulación y cierta tendencia política, de intereses que se aprovechan del dolor de los padres de familia para provocar insurrecciones”.

Ni Chucho Murillo Karam, oficiante de tinieblas, predicador de incineraciones, profeta del libreto, fariseo cansino, se habría atrevido a tanto. Luego de aquella visita insólita del nuncio apostólico a Ayotzinapa en vísperas navideñas, para decir a los familiares de los 43 que Francisco estaba con ellos, la Iglesia católica da cuando menos un paso atrás, con Suárez Inda como nuevo embajador de las versiones oficiales, con opción preferencial por los palacios y sus postulados. “La Iglesia en general quiere mantenerse en un plan de mucha seriedad y de mucha serenidad para no ir más allá de los hechos comprobados”, dijo el nuevo purpurado (y, hasta ahora, los únicos “hechos comprobados” corresponden a la “verdad histórica” revelada por Jesús, el procurador, podría alegar el maravillado Cardenal General de la República). Ya encarrerado el gran jefe religioso, pasó del escenario guerrerense al que conoce de primera mano, el michoacano, donde las cosas no están tan mal como las pintan: “No hay que dramatizar, porque hay muchos aspectos muy positivos en la región”, donde se vive “en un ambiente muy humano, con sobresaltos, que no faltan”. La cúpula de la Iglesia católica sí aplaude.

Las insurrecciones que el cardenal Suárez Inda busca conjurar tomaron asiento, aunque fuera brevemente, en el escenario de complacencias mutuas que montaron los gobernadores agrupados en una conferencia conocida por sus siglas, Conago, y la secretaría federal de montajes electorales rebautizada como INE. Uno de esos gobernadores, el de Durango, que preside la Conago en función de acuerdos rotatorios, hubo de desinflar un poco los globos de optimismo obligado que suelen darse en esas ceremonias de poderosos: “Es justo reconocer que en algunas zonas del país se vive un ambiente de tensión que genera incertidumbre para el crecimiento, particularmente hoy, (cuando) vemos con suma tristeza que existe una seria amenaza para que en algunas zonas no se lleve la jornada electoral”. Así hablaba Jorge Herrera Caldera, gobernador de una entidad, por cierto, dominada por el crimen organizado y la narcopolítica, una más de las entidades fallidas de los Estamos Hundidos Mexicanos. El gerente general de Pronósticos Electorales, Lorenzo Córdova, declaró a su vez que “por supuesto nadie tiene una bola de cristal, y el estado de Guerrero vive una situación particularmente compleja en múltiples sentidos. De lo que se trata es de seguir haciendo el trabajo para que las condiciones se mantengan y los ciudadanos de Guerrero puedan votar el próximo 7 de junio”. Bien or Lorenzo.

En Celaya, la ciudad guanajuatense que busca gobernar en nombre del PRI, el Verde Ecologista y el Panal (¡vaya trío!), el diputado federal puesto por Elba Esther Gordillo, Fernando Bribiesca Sahagún, demandó con vehemencia que cese la prolongada campaña de acusaciones contra sus familiares, intensamente acusados de corrupción, junto con el también señalado por enriquecimiento al amparo de la política Vicente Fox: “Mis hermanos son mis hermanos y los quiero muchísimo. Amo profundamente a mi madre. ¡Por el amor de Dios, es mi mamá!, y no acepto que se le ofenda más. ¡Ya basta!” (nota del corresponsal de La Jornada, Carlos García, http://bit.ly/17j8IRp ).

Además del sentimental intento de exoneración por la vía consanguínea (“Son mentiras y patrañas las que han inventado sobre mi madre, la mujer que me trajo al mundo, y sobre mis hermanos, sangre de mi sangre”, fue otra de las exculpaciones con base en el registro civil), el joven Bribiesca Sahagún ha pronunciado piezas oratorias notables, como la emulación de una de las frases memorables de su padrastro, al decir en su presentación como candidato a la presidencia celayense que “hoy, hoy, hoy, les comunico a aquellos pequeños grupos que por más de dos décadas han gobernado a la ciudad, que se les acabó el tiempo, hasta aquí llegaron”. El látigo vengador fue más allá, al fustigar el justiciero Fernando la corrupción de los panistas (en Celaya, ha de precisarse): “Prepárense porque se les acabaron los negocios fáciles y a costa del erario público” (durante largo tiempo se ha resistido este tecleador pretencioso al uso de esa muletilla facilona que hoy es menester reconocer en su esplendor: el chiste de Bribiesca-Sahagún- Fox contra la corrupción… se cuenta solo).

Y, en más de panistas, resulta que, a pesar de su aparente popularidad arrolladora en lo externo y sus presuntos vínculos con lo eterno, Margarita Arellanes no quedó como candidata del PAN al gobierno de Nuevo León. La presidenta municipal (con licencia) de Monterrey, afamada por haber entregado (simbólicamente, se entiende) las llaves de la ciudad a Jesús (el Cristo), fue vencida por otro Jesús, Felipe de Jesús Cantú Rodríguez, quien también fue alcalde regiomontano. De esta manera, el panismo prefirió a un hombre frente a una mujer para enfrentar a la grupera Ivonne Álvarez García, senadora (con licencia) postulada por el PRI. Además, los panistas neoloneses rechazaron el triunfalismo de Gustavo Madero y su banda, que apoyaban a Arellanes, y respaldaron mayoritariamente a un político sin gran acento grupal.

Y, mientras los chuchos se garantizan toda posibilidad de negociación futura en Guerrero al poner como candidata a gobernadora a Beatriz Mojica, apoyada especialmente por la esposa de Jesús Ortega, la senadora Angélica de la Peña, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.