Gómez Galán enriquece el proceso, dicen empresarios
7 Mayo, 2015
reforma energética
México SA: Pensiones: miseria asegurada
8 Mayo, 2015

Astillero: El modélico secretario Apolinar

Astillero, Pacto por México

A polinar Mena Vargas es (todavía) el secretario de comunicaciones del gobierno de Eruviel Ávila. Como la mayor parte del gabinete del estado de México, su nombramiento constituyó una imposición de Enrique Peña Nieto para que éste mantenga el control político y económico de la entidad. Polo Mena había sido subsecretario en la administración peñista y secretario técnico del consejo de administración del club de futbol Toluca. Por su despacho pasa ahora el procesamiento de asignaciones y contratos de importantes obras de infraestructureichion (este vocablo fue adaptado para efectos de adecuada pronunciación solemne de algún alto funcionario de la República en visitas al extranjero: astillada contribución linguística con cara de What?), como el Viaducto Bicentenario, que originalmente iba a costar 4 mil millones de pesos y terminó costando 9 mil millones.

Como algunos de sus colegas de ligas mayores, el secretario Mena fue pillado en arreglos personalmente ventajosos con empresas contratistas agradecidas por los buenos tratos dispensados por esos funcionarios siempre en espera de retribuciones (pidió favores de hospedaje en un esplendoroso hotel perteneciente al mismo consorcio, OHL, que le pedía aumentos de tarifas y otros beneficios). Hizo lo que han hecho los demás peñistas sorprendidos en falta: alegar que no hay implicaciones de mayor calado en esas pifias menores, que el dinero público está a buen resguardo y que las normas legales se cumplen con esmero. Ah, y que la correspondiente contraloría del mismo gobierno mexiquense determine si hubo conductas punibles. ¡Oh, sí, los cómplices rulos federales de Virgilio Andrade habrán de convertirse en estatales látigos justicieros en el reino de Atlacomulco!

Resultó grotesco (en un país con mínimo respeto por sí mismo habría sido digno de inmediata destitución del cargo y consignación judicial en busca de castigo) el esfuerzo telefónico del citado Apolinar para conseguir con su contratista estelar una estancia recortada (en los días más complicados de la navideña temporada alta), ampliación de espacio para buen acomodo de la parentela (una habitación extra) y confirmación (con el “mayordomo” asignado para atenderle personalmente en el Fairmont Mayacoba de Playa del Carmen, Quintana Roo) de que la contratista OHL le estaba pagando unas blancas vacaciones (no una casa de ese color sexenal, pero sí una estancia hotelera de lujo para celebrar en familia la blanca Navidad de 2014 en la Riviera Maya).

Un favorcito, un detalle apenas, en la relación brutalmente corrupta de diversas administraciones del estado de México con la firma española OHL (“uno de los grupos más importantes en materia de construcción, concesiones, medio ambiente, desarrollo e industria de España”), cuyo consejo de administración en México es presidido por José Andrés de Oteyza. Por ello es que el vacacionista Mena Vargas compareció ayer ante periodistas para alegar que sí había pedido ciertos arreglos operativos a Pablo Wallentin, el representante de la constructora trasnacional antes mencionada, pero sólo eso (como si eso fuera poco), con un estado de cuenta bancaria como “prueba” de que él pagó su hospedaje de alto nivel en la Riviera Maya, aunque en las grabaciones dadas a conocer el ejecutivo de OHL señala que conseguirá que el funcionario mexiquense sea “invitado” de la corporación, para lo cual luego le devolverían el importe de lo depositado como garantía de reservación por el propio secretario de comunicaciones ( http://bit.ly/1PsWvch ), quien ansiosamente quiso verificar en el hotel de lujo, según la grabación difundida, que hubiese quedado claro que la empresa pagaría los gastos de hospedaje.

La otra grabación ( http://bit.ly/1Im9z2F ) difundida por el diario hispano resulta ofensivamente ilustrativa de los métodos de saqueo de la riqueza pública por parte de la delincuencia de cuello blanco (la nacional y la trasnacional). Abierto reconocimiento de que se inflan los costos de las obras, que se inventan datos y requerimientos a contentillo, que los procesos de construcción son “un desmadre” y que las empresas finalmente quedan bien “forradas”. Lo que todo mexicano supone pero no siempre tiene oportunidad de confirmar auditivamente. Grandes negocios en las alturas políticas y empresariales, de los cuales algo toca a los fieles operadores intermedios, en una danza de miles de millones de pesos. El estilo sexenal de gobernar, aplicado en el estado de origen y multiplicado en el nivel federal.

Un esquema de corrupción institucionalizada que ha alcanzado a las administraciones del Distrito Federal (con Marcelo Ebrard como jefe de gobierno), de Puebla (con el presunto precandidato presidencial Rafael Moreno Valle) y a la emblemática casa matriz del estilo sexenal de acumular riqueza particular, el estado de México (con Enrique Peña Nieto como gobernador y ahora con el malquerido obligado al continuismo, Eruviel Ávila), entre otras entidades tocadas por esa firma OHL a la que las administraciones públicas acaban pagando más de lo originalmente presupuestado. Desde luego, el modelo de pillería en gran escala no es practicado solamente por OHL y no es una excepción, sino una regla.

Por lo pronto, el escándalo del fraude en el Viaducto Bicentenario causó un descenso en los índices de la Bolsa Mexicana de Valores y de la propia OHL. El secretario Mena Vargas es una pieza menor, absolutamente prescindible, y, por tanto, puede ser echado del cargo para tratar de controlar los daños. Pero lo importante, lo de fondo, es la extendida corrupción en todos los ámbitos de la actividad pública, a los más altos niveles y con impunidad y cinismo socialmente muy dañinos e irritantes.

Y, mientras, a un mes de las elecciones sale a escena Francisco Salgado Valladares, el subdirector de la policía de Iguala que habría sido responsable de las detenciones de estudiantes de Ayotzinapa y su posterior entrega a un cártel ejecutor, ¡hasta el próximo lunes!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.