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Astillero: Evo: México, “modelo fallido”

Astillero, Pacto por México

M ás que forzarla a salir del salón donde exhortaba a pedir perdón por la muerte de los normalistas de Ayotzinapa, los definitorios estrategas políticos, mejor conocidos como Estado Mayor Presidencial, debieron hacer que su mexiquense protegido aprovechara la circunstancia y cumpliera con esa exigencia menor, relativamente fácil de conceder, que le pretendía hacer una mujer, luego extraoficialmente identificada como Erica Barrón.

Pedir perdón sería un gesto fácilmente aprovechable en términos propagandísticos, mostraría un hipotético flanco sentimental en la punta de la pirámide del salvaje poder político, no implicaría mayor compromiso que mantener apariencias de pesadumbre y condolencia y no tendría ninguna condición vinculatoria con la justicia y el castigo. Hasta el frívolo y corrupto José López Portillo pidió perdón a los pobres mientras maniobraba para seguir sumiéndolos en peor condición.

Pero Enrique Peña Nieto está desposeído de discurso para enfrentar de manera exitosa el tema de los 43. No es capaz de elaborar algo más que la retórica simplista de ocasión, y gestual y anímicamente aparece en actos públicos sin acompasarse al ánimo social dolido que requiere mucho más que palabrería burocrática. Acompañado por un gabinete hundido, que sólo aporta problemas y escándalos, entregado a las fuerzas armadas como única esperanza de gobernabilidad, empantanado en los casos (¿sin salida?) de Iguala y la Casa Blanca (más lo que se acumule, como el inmobiliariamente solidario Videgaray), Peña Nieto es un fantasma político que deambula entre ceremoniales blindados y teleprompters estériles.

Ayer, por ejemplo, ante el incidente de la mujer que quiso incitarlo a pedir perdón, en el contexto de un Consejo Nacional Agropecuario, el mexiquense sólo atinó a referirse de pasada a “diversos señalamientos” (una miscelánea, podría entenderse) a los que asegura haber dado “explicación oportuna”. Muy discutible sería el que lo dicho hasta ahora sea de verdad una “explicación” y que hubiera sido “oportuna”. Pero aun suponiendo, sin conceder, que tal combo de palabras fuera cierto, no son explicaciones lo que demandan millones de mexicanos, sino investigaciones creíbles y certeras, además de justicia, es decir, castigo para los responsables y construcción de condiciones para que esa criminalidad de Estado no vuelva a repetirse.

Ese talante a la antigua, creyente de que las palabras oficiales por sí mismas han de convertirse en verdad socialmente aceptada, fue mostrado por el fabulador Jesús Murillo Karam en CNN, al ser entrevistado por Carmen Aristegui. Con una pose desdeñosa (descansado el autor del “ya me cansé”), aferrado al guión de la “legalidad” que México entero sabe se maneja a conveniencia de quienes la controlan, el titular de la PGR cerró las puertas a las versiones de que hubo policías federales y Ejército presentes en los hechos de Iguala y, al mismo tiempo, abrió la sombría ruta de lo procesal para que “quienes tengan pruebas” las presenten a esa autoridad nada confiable.

El comisionado de Los Pinos para el manejo de Michoacán, Alfredo Castillo, ha recurrido a la fórmula elusiva usada durante el calderonismo: “se matan entre ellos”, para tratar de justificar lo que más bien debería hacer que se investigue y castigue de verdad, y sin manipulaciones facciosas, la muerte por disparo de arma de fuego de 11 personas en La Ruana. Según el mexiquense, que a la hora de los plomazos se concentraba en los detalles de la compra de un reloj Rolex en selecto rumbo de la ciudad de México, según reportes periodísticos capitalinos, tales fallecimientos violentos tuvieron como móvil viejas rencillas entre los grupos que encabezan Hipólito Mora y otro jefe de autodefensas apodado El americano. Esa lógica de pleitos de vecindades mal avenidas permitió a las fuerzas armadas no intervenir a tiempo en La Ruana para impedir un desenlace que Mora ya había advertido con mucha anticipación, y probablemente servirá, además, para encarcelar o procesar al zigzagueante Mora (a veces plenamente entendido con Castillo, y en otras ocasiones férreamente opuesto) y para tratar de someter a los autodefensas insurrectos en general.

El presidente de Bolivia ha dicho que México es un “modelo fallido” de libre mercado. Entrevistado horas antes del inicio de la cumbre del Mercosur en Argentina, Evo Morales señaló, mientras hablaba de los objetivos económicos solidarios de esa reunión subcontinental: “Imagínese lo que está viviendo México. Yo digo que México es un modelo fallido. El modelo fallido. El libre mercado fallido. Lamentablemente, las autoridades se sometieron al libre mercado de Estados Unidos. Ahora allí están los resultados. Eso nos debe hacer reflexionar a todos los países que impulsan el libre mercado (programa La mañana, conducido por Víctor Hugo Morales, del 1:46 al 2:23, http://bit.ly/13zGvVj ). ¿Intentará el canciller Meade alguna forma de presión para ver si Evo en algo enmienda, como tuvo que hacer el uruguayo José Mujica? ¿O mejor ni moverle con el boliviano?

Barack Obama busca trascender sus graves complicaciones internas al abrir las puertas en un primer paquete diplomático a la Cuba largamente acosada y bajo bloqueo. Es, desde luego, un triunfo histórico de la revolución cubana y confirma que las políticas estadunidenses contra la nación socialista caribeña fueron injustas e ineficaces. No conllevan aún la liberación del embargo comercial, pero los primeros pasos son altamente significativos. Habrá de verse si pueden sostenerse, e incluso agrandarse, en el marco del control legislativo de los republicanos y de la exacerbación de ánimos que de inmediato mostró la derecha de ese país. El movimiento en el tablero internacional tiene repercusiones en la política interna, donde Marco Rubio, un joven senador republicano por Florida, pretende abanderar el enojo de esa derecha, mientras Jeb Bush ha anunciado el interés dinástico en la candidatura a la presidencia imperial.

Y, mientras esta columna se alista para dejar durante dos semanas que sus lectores reposen, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.