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Astillero: Falsas noticias, troles, bots

Astillero, Pacto por México
  • La guerra por el internet
  • Casos Aristegui y Trujillo
  • PRD: comedia en el Senado

Volátil y desbordado, el mundo de la comunicación social a través de internet ha entrado en México a una significativa dimensión preparatoria de las guerras que habrán de librarse rumbo a la áspera elección presidencial de 2018 y comicios aledaños: de diputados federales y senadores; de diputados locales, presidentes municipales y gobernadores en algunos estados. Como se ha visto en foros internacionales, particularmente el de la contienda estadunidense que terminó ganando Donald Trump, los resultados electorales por venir están desde ahora condicionados por la irrupción de las falsas noticias (fake news) y la posverdad (la Fundación para el Español Urgente define así el neologismo derivado del inglés post-truth: “‘relativo a las circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos a la hora de modelar la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal’.

Hoy mismo, las redes sociales mexicanas están cargadas de información intencionalmente exagerada o abiertamente mentirosa, diseminada por usuarios y empresas que no sólo pretenden ganar algo de dinero mediante las visitas de usuarios atraídos por los titulares y las notas tan escandalosas como falsas, sino, tal vez de manera que va más allá de esos propósitos mercantiles primarios, enturbiar las vías de comunicación por internet, enganchar al público en debates y consideraciones tramposas y abrir el camino a las escaramuzas productoras de humo distractor y de criterios adulterados, que impidan discernir adecuadamente lo que en realidad vaya sucediendo en momentos críticos.

Dos ejemplos recientes han dado cuenta de ese perfil pantanoso: las presuntas acciones violentas contra dos personajes de presencia destacada en los ámbitos informativos y de crítica política: Carmen Aristegui y Víctor Trujillo, (identificado éste, en especial, por su personaje del payaso Brozo). En el caso de quien ahora transmite por internet un noticiero matutino, se dijo que un “comando armado” la habría acribillado; en el caso del creador de El mañanero y Peladito y en la boca, se anunció que habría en su contra un atentado, con “balazos, narcomamadas y pirotecnia”, según el jocoso tuit que el propio Trujillo puso en su cuenta.

Respecto al caso de Aristegui, la periodista Lydia Cacho publicó un texto en el que afirma haber realizado una investigación que estaría demostrando que “los que pagaron por crear la falsa noticia (de la muerte de la periodista) son Jorge Camarillo y Armando de León; nos preguntamos ¿para quién trabajan? Los datos duros, la ruta del dinero y las huellas cibernéticas no mienten cuando hacemos periodismo profesional. Ambos personajes trabajan para Heriberto Félix, Ernesto Cordero y Juan Ignacio Zavala” (https://goo.gl/AAEZP7 ). Al respecto, estos dos últimos tuitearon para negar responsabilidad en los hechos. El hermano de la precandidata presidencial blanquiazul señaló que Cacho “es promotora legendaria de Fake News. No tiene cómo comprobar que esa gente trabaja para mí”, mientras el senador panista advirtió que no “descarta” el “llevar a cabo las acciones conducentes” respecto a la “ligereza” de “las acusaciones en su contra”.

Además de la creación de falsas noticias, los distorsionadores profesionales de la comunicación por internet mantienen ejércitos de trabajadores a sueldo que se dedican a trolear (con una sola ele) a críticos y opositores (la Fundeu explica que el troleo consiste en “‘intervenir con ánimo de hacer fracasar algo’. Con este sentido, trolear puede alternar con otros verbos como reventar, boicotear, provocar…También se documentan usos con significados próximos como ‘molestar, cansar o enfadar’ y, especialmente, ‘tomar el pelo, vacilar o gastar una broma, por lo general pesada’” (https://goo.gl/C4Yx44 ).

Otros mecanismos de beligerancia internética provienen de acciones mecanizadas, los llamados bots (acortamiento de la palabra robot, ortográficamente válido en español https://goo.gl/6SjsOL ), que son utilizados para enturbiar y distorsionar discusiones y tendencias. El autor de las presentes líneas, por ejemplo, sufre desde hace semanas una “inundación” de cuentas que suelen llamarse “huevo”, debido a que no tienen fotografía ni ilustración distintiva, sino un óvalo en medio de un marco de color. Los nuevos seguidores ovoides de @julioastillero comienzan con cero seguidores, cero tuits y decenas o un centenar de cuentas que siguen. Los nombres de esos recién llegados pueden llevar ocho números, como distintivo. Conforme pasan las horas, colocan alguna fotografía “casual” y son seguidos por cuentas compartidas, algunas de ellas relacionadas con servicios tecnológicos y con comercio sexual. Días después, pueden parecer cuentas comunes y corrientes, aunque podrán servir para múltiples tareas de agresión en el mundo cibernético. Cuando inició tal profusión de cuentas-huevo, algunas de ellas daban resonancia a temas políticos favorables a @yoconyunes , la cuenta del gobernador panista de Veracruz, y otras contenían mensajes en pro de Felipe Calderón y, especialmente, de su precandidata presidencial, Margarita Zavala.

Continúa con discutible éxito la comedia de enredos protagonizada en el Senado de la República por miembros de la compañía teatral del sol azteca. Ayer, el aspirante a neomoreno de Troya, Miguel Barbosa, renunció a la coordinación de esa bancada, de la que días atrás le había despojado la dirigencia nacional de su partido y de la cual el mencionado Barbosa juraba y perjuraba que nadie lo quitaría. Luego,  en una sesión en la que votaron incluso legisladores que han abandonado políticamente al PRD, pero se mantienen adscritos a su grupo parlamentario para conservar ingresos y privilegios, se eligió como sustituto a Raúl Morón, ex dirigente de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en Michoacán. Dolores Padierna, por su parte, reclamó ser la coordinadora legítima, pues así la había designado la misma dirección perredista que había destituido a Barbosa, sin que éste hiciera caso. El vergonzoso caso, continuará. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.