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Astillero: “Fiestas” y “castigos”

Astillero, Pacto por México

N o hay avances en las investigaciones ni detenidos. La versión de la gran fiesta antes del ataque bárbaro se fue diluyendo (cierto es que hubo celebración del cumpleaños de una de las personas que allí vivía pero, según los reportes, era modesta y sin alcohol; alguien con humor negro podría decir que con frutsis y pingüinos). Por encima de los falsos detalles que se fueron filtrando con ánimo de ensuciar las historias personales de los agredidos (según eso, haber cometido actos delictivos), se mantuvo la referencia predominante de que estaban vinculados a actividades políticas y sociales cargadas a la izquierda, entre ellas la defensa de los recursos naturales. Los agresores entraron al inmueble y arremetieron de manera salvaje, inhumana, contra los reunidos. “Fue para meter miedo” y “para demostrar lo que les pasa a los que protestan”, fue la denuncia pública posterior. El gobernante local, su procurador de justicia y otros jefes policiacos ofrecieron investigar a fondo, dijeron que no habría impunidad y que se castigaría a los responsables.

Lo anterior forma parte de lo que sucedió en Xalapa, Veracruz, donde el pasado 5 de junio, aproximadamente a la una de la mañana, “ocho estudiantes de la Universidad Veracruzana fueron brutalmente atacados por un grupo de golpeadores encapuchados y con chalecos tácticos policiales, con bates, bastones y armas largas, en una casa durante una fiesta de cumpleaños cerca de la ex unidad de Humanidades”, según lo difundido por el Comité Universitario de Lucha de aquella ciudad. El reporte añadió que “aproximadamente cincos minutos después de la huida de los agresores, llegaron patrullas a fotografiar a los heridos, algunos de gravedad y con fracturas craneales. Al arribar sujetos de civil en un Pontiac blanco, recibieron la orden de irse del lugar, por lo que dejaron a los estudiantes en las banquetas y a otros dentro del domicilio que fue forzado ante los gritos de ‘ayuda’ y ‘no nos dejen, nos van a matar’ de los jóvenes” (video en http://bit.ly/1Ma1nWH ).

La acometida fue ejemplar: machetazos, cuchilladas, contusiones, fracturas de piernas, brazos y manos que buscaban defenderse. La corresponsal de La Jornada en la capital veracruzana, Eirinet Gómez, informó que “dos hospitalizados tienen la mandíbula dislocada, les tiraron los dientes y uno tenía una lesión en la cabeza; todos heridos por arma blanca”. La versión de la “fiesta” sirvió inicialmente para generar confusión. Luego se filtró la versión de que era un “castigo” porque cuatro días atrás una treintena de jóvenes, presuntamente “anarquistas”, habían incendiado oficinas del Registro Federal de Electores (en otro episodio, también hubo un ataque contra el domicilio de la Sedesol en la entidad). Fuentes del gobierno de Javier Duarte habían dicho que los responsables estaban “ubicados” como alumnos de la UV. Dos días después del ataque de los 10 encapuchados contra los ocho estudiantes fueron las elecciones. Hoy se cumplen dos meses de los hechos. Hasta ahora, “se sigue investigando”. No hay avances ni detenidos. El modelo Veracruz.

Óscar Álvaro Montes de Oca (OAMO) es un egresado de la Universidad Autónoma del Estado de México al que las propias autoridades educativas califican de brillante y respetable. Viajó a Argentina por motivos personales (visitar amigos) y a su regreso (con escalas) al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, 11 días después, entró en un torbellino de corte policiaco que ya le transportó al penal federal de seguridad media en Tepic, Nayarit.

Según las acusaciones del caso, Álvaro Montes de Oca habría llegado a la capital mexicana con una maleta en la que llevaba 20 kilos de cocaína. Familiares, compañeros y amigos del detenido aseguran que el viernes recién pasado Óscar tardó una hora en espera de ese equipaje que no llegaba, habiendo denunciado el hecho a las autoridades del lugar. De pronto apareció una maleta, de color y peso distintos a lo reportado por el viajero. Los policías aseguraron que era propiedad del denunciante y, dado que contenía sustancias presumiblemente estupefacientes, lo detuvieron y luego lo enviaron al reclusorio federal de Tepic, donde habrá de decidirse si se le sigue un largo proceso en prisión o en estas horas se reconoce que hubo equivocaciones y errores y se le deja en libertad.

En 2013, una profesora veracruzana, Ángel de María Soto Zárate, corrió suerte parecida: viajó a Brasil para participar en un acto masivo encabezado por el Papa. Ya de regreso su maleta no apareció inicialmente en el aeropuerto mexicano y más tarde fue encontrada, pero con 10 kilos de droga. Fue enviada a la cárcel de Tepic, hubo denuncias y movilización en su defensa y salió libre en unos días. El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ha estado largamente controlado por mafias con charola oficial que manejan los múltiples negocios oscuros, altamente redituables, que pasan por pistas, bodegas, equipajes y carga en general.

El gobernador de Morelos, Graco Ramírez, tuiteó: “Las plumas a modo sólo basta que estén en la nomina (sic) para que aplaudan como focas. Cuando no hay nomina (segundo sic) fabrican todos los días calumnias”. Se refiere, hay que reiterarlo, a periodistas “a modo”, pero exhibe uno de los criterios de dicho político nacido en Tabasco para enfrentar las críticas y asumir los elogios. Tal focalidad nominal también es aplicable a los políticos que critican y luchan cuando están “fuera” de las nóminas gubernamentales y luego se vuelven aplaudidores a rabiar de sus superiores (del Presidente de la República en turno, por ejemplo). Por cierto, el perredista Ramírez está buscando el modo de ser candidato del PRD a Los Pinos en 2018 y ha iniciado una precampaña desde la nómina morelense, desplegando un discurso contra mesianismos y fundamentalismos en la izquierda, colocándose como opción a modo para confrontar a Andrés Manuel López Obrador y obstruir o encarecer los eventuales procesos en busca de la unidad de las izquierdas en la próxima elección federal. NI (Nueva Izquierda) modo. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.