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Astillero: Follow the Verde

Astillero, Pacto por México

C omo en las películas de mafiosos en desacuerdo, el golpe llegó a unas horas de la realización de una diligencia clave. Es imposible saber si colocar sobre bandeja mediática de plata una grabación telefónica dañina para Lorenzo Córdova Vianello obedeció a un castigo, porque el cara pálida que hace como que preside lo que queda del Instituto Nacional Electoral (INE) iba a actuar contra los intereses supremos que manipulan y defienden al Partido de las Cuatro Mentiras (PVEM), o si simplemente por necesidades del servicio se arrojó la cabeza política de Córdova al escarnio para distraer del tema central, que en estos momentos es el retiro del registro al mencionado partido del tucán, “por incumplir de manera grave y sistemática las obligaciones que le señala la normatividad electoral”, como han solicitado PAN, PRD, PT, Movimiento Ciudadano, Morena, Encuentro Social y el Humanista en un punto de acuerdo que está en la agenda de hoy en la sesión de Consejo General del citado INE.

Follow the money, recomendaban los detectives clásicos en el curso de las investigaciones de crímenes relevantes. Follow the Verde sería la adaptación a la cinematografía de gángsters que se rueda actualmente en los sombríos escenarios naturales de la política mexicana. El Verde y sus jefes y aliados ni tan en la oscuridad, como Los Pinos, donde se tejió la trama del villano persistente en que se ha convertido el PVEM, dedicado a violar retadora y programadamente todas las reglas electorales, con propaganda ostentosamente fuera de tiempo y con una feria de regalos a domicilio para quien sea, con una chequera de orígenes turbios tranquilamente dispuesta a pagar lo necesario con tal de seguir sumando votos que a fin de cuentas ayudarán a Los Pinos y a su habitante principal a tener más curules de conjunto en San Lázaro y menos derrotas en elecciones estatales y municipales. También las televisoras son usuarios con derechos a defender, especialmente Azteca, de Ricardo Salinas Pliego, pues las siglas del P4M han sido utilizadas para constituir las famosas telebancadas favorables al duopolio y suelen ir asociadas a negocios diversificados, como la toma (económica) de Chiapas con el verde gobernador Manuel Velasco Coello como proyecto presidencial.

Tener muy presente que hoy es fundamental el inicio del proceso contra el Verde no significa dejar de lado, sino contextualizar, la exhibición de bellaquería en la que fue pillado Córdova Vianello, un académico e intelectual nacido en 1972 que desde el 3 de abril del año pasado preside el Consejo General del INE. Sus padres fueron el historiador y politólogo Arnaldo Córdova (respetado profesor de la UNAM, autor de textos clásicos para el entendimiento de la realidad política mexicana) y la filóloga y académica italiana Anna Paola Vianello Tessarotto. Abogado por la UNAM, el consejero presidente del INE es doctor en investigación de teoría política por la Universidad de Turín, Italia.

Más allá del beneficio específico que para el partido de las cuatro mentiras representa el tropiezo de Córdova, y de la averiguación judicial por espionaje telefónico que ha solicitado el INE, la figura de Lorenzo ha sufrido un daño que parece irreversible. Nunca se esmeró en el IFE, ni ahora en el INE (mismo producto pero con distinta etiqueta) por asumir posiciones que le dieran credibilidad social, mimetizado con los poderes a los que debería vigilar y controlar, aplicado en el uso y disfrute de los bienes, los privilegios y los reflectores de élite que el cargo le otorga. Hasta ahora, LCV ha sido un funcionario ligero, decepcionante para quienes esperaban que ciertos matices suyos se multiplicaran y chambonamente acompasado a la realidad interna del INE donde una fracción abiertamente proclive a Los Pinos, con Marco Antonio Baños a la cabeza, ejerce un poder aritmético real.

El lenguaje y las ideas expresadas por Córdova Vianello en la grabación ampliamente difundida ayer confirman la percepción de que es otra la realidad tras la fachada académica e intelectual medianamente aceptada al principio de su gestión. Con un habla emparentada con los estereotipos de los juniors o los mirreyes, obsesionado con el “cabrón” y el “güey”, el doctor graduado en Italia muestra no sólo una actitud burlona hacia indígenas con los que tuvo un encuentro como autoridad, sino una postura discriminatoria, racista, de superioridad global y de hastío agridulce en el cumplimiento de la penosa tarea de sobrellevar pláticas y escuchar propuestas de mexicanos en tal minusvalía lingü.stica e intelectual que el consejero presidente y su interlocutor del momento sólo habrían de acabar o muy “divertidos” o en un diván siquiátrico (el interlocutor en esa llamada es Edmundo Jacobo Molina, secretario ejecutivo del INE, de quien esta columna reprodujo varias perlas declarativas en su entrega de ayer, como su teoría de los reflectores que ahuyentan a los narcos de los procesos electorales).

Con ese autorretrato involuntario (del que ya ofreció disculpas), Córdova reduce su inventario político y se hace tambalear. Se ha burlado de una de las parte s más sensibles de la identidad nacional políticamente correcta, la de los pueblos indígenas y su hablar al estilo Llanero Solitario (tan defendidos en estos lances pero, en lo general, tan abandonados y maltratados en lo cotidiano), de padres de los 43 (a cuyas reuniones asignó la calificación de “dramáticas”) y de las objeciones fundadas de ciertos segmentos sociales que creen que no hay condiciones para realizar elecciones.

Córdova Vianello debería apresurar su retorno a las tareas académicas (es investigador en la UNAM), pero lo central no es que deje la presidencia del consejo del INE, sino que una cierta esperanza de legalidad sea recuperada a unas semanas de las elecciones, mediante la cancelación del registro del negocio Verde, y que los consejeros del INE y los magistrados del tribunal electoral federal dejen de ser botín de partidos políticos. De otra manera, todo serán crónicas marcianas.

Y, mientras Osorio Chong asegura que México no está en llamas, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.