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Astillero: Incansables las protestas

Astillero, Pacto por México

V apuleado en las encuestas de opinión (sondeos como los que en su momento electoral utilizó con marrullería, en complicidad con ciertos medios y columnistas, para apuntalar la versión de que iba delante de manera irreversible en los comicios de 2012), Enrique Peña Nieto considera que ha llegado la hora de asomarse al lugar de los crímenes, así que este miércoles estará en Iguala, convenientemente convertido en el municipio expiatorio, como si la podredumbre integral del sistema se redujera a ese municipio guerrerense y sus alrededores.

El jefe máximo del sistema en crisis pretende confinar las responsabilidades al ámbito municipal, con Iguala como jurisdicción ejemplar y el resto del país como tierra susceptible de caer en la consideración discrecional de que ha sido alcanzada por los tentáculos del crimen organizado (que llegan mucho más alto, a niveles estatales y federal, en cuanto a políticos y fuerzas policiacas y armadas en general). Ahora, el pulgar voluble del césar de Los Pinos podrá declarar que en determinado municipio hay “indicios” de contubernio de autoridades con el narcotráfico y conexos para que opere una especie de extinción de dominio local para pasar al mando pinolero, si es que el solícito congreso federal aprueba en sus términos las pretensiones expansivas de Peña Nieto (pretensiones que recibieron el beneplácito del Departamento de Estado del gobierno gringo, donde consideraron muy afortunado el decálogo de medidas que acá a muchos parecieron efectistas, repetitivas e insuficientes. Lo curioso del caso es que la fuente de esa declaración dada a la agencia Efe fue una “alta funcionaria” de ese Departamento, pero la cual solicitó “el anonimato”: http://bit.ly/12ht0Jv . Tragicómica postura de la potencia imperial que “apoya” a Peña Nieto pero sin dar la cara).

Tercer año de la administración priísta que se celebra en el Chiapas concesionado a los intereses de un gobernador frívolo y presupuestalmente futurista, Manuel Velasco Coello, a los enjuagues político-empresariales del partido ni-ni-ni (pues ni es Verde ni Ecologista ni de México) y a la Televisión Azteca de Ricardo Salinas Pliego, que incluso aspira a poner al siguiente gobernador. Peña Nieto escogió ese foro turbio para dar arranque a su segundo tercio (en las corridas de toros, es el que corresponde a las banderillas y los picadores), convencido de que ha hecho muchas cosas buenas y por tanto las tales encuestas de opinión no reflejan su punto de vista, el del sujeto a escrutinio.

Plural en sus cuitas, el mexiquense que ha declarado que “Ayotzinapa somos todos” y, ayer, en Cintalapa, que “No estamos satisfechos”, no se decidió a ser congruente, enarbolar una pancarta crítica y salir a manifestarse con libertad junto a los muchos miles que en ciudades mexicanas y del extranjero sostienen incansable la lucha por la aparición de los 43 normalistas rurales y contra la corrupción y la injusticia. Continuó desde la escenografía chiapaneca con el asistencialismo electoral que a partir de Prospera y con Rosario Robles como mariscal de campo se alista para los próximos comicios en que el PRI tratará de incrementar su cuantía en la cámara de diputados y en el elenco de gobernadores. Por lo pronto, la demanda de que Peña dejara la silla presidencial ha quedado en otro casillero del artículo 84 de la Constitución que regula la eventual “falta absoluta” de quien ocupe Los Pinos. A partir del primer minuto del uno de diciembre del tercer año de ejercicio, la hipotética ausencia del Presidente de la República sería sustituida por los diputados federales y los senadores, sin elecciones directas.

A la hora de teclear la presente columna los pasos cívicos avanzaban por todo el país, sin mayores incidentes, aunque a sabiendas de que al caer la noche suelen producirse los actos de violencia que, genuinos o provocados, o en una combinación de ambos factores, han dado pie a la arremetida de policías y luego han propiciado las “investigaciones” y capturas de activistas (algunas reflexiones sobre los riesgos de la protesta pública desbordada y las tentaciones gubernamentales de la mano dura fueron expresadas por el autor de estas líneas astilladas a Tele Sur en http://bit.ly/1pIoRrZ ).

En otro tema, ya está disponible el nuevo libro de Ana Lilia Pérez (autora de Camisas azules, manos negras y El cártel negro). Se titula Mares de cocaína: las rutas náuticas del narcotráfico (editorial Grijalbo) y en la presentación la autora asegura que “por medio de las rutas marítimas –en sociedad con mafiosos gallegos, colombianos, venezolanos, peruanos, británicos, italianos, chinos, turcos o rusos– los cárteles mexicanos han conquistado tierras tan lejanas como Australia, las remotas Islas Marshall o los puertos asiáticos. Asimismo, han contribuido a hacer de Guinea el primer narcoestado del

mundo, de España la bodega de droga de Europa, de Panamá el puente central para el narcotráfico interoceánico, del Amazonas el afluente de navegación de los cargamentos y de diversos puertos mexicanos verdaderos narcopuertos. La operación en los mares es de tal nivel que los cárteles mexicanos han incluso impuesto el ‘pago de piso’ por el uso de las aguas para el trasiego”.

Ana Lilia Pérez vive actualmente en Alemania, luego de que en 2012 tuvo que dejar México por amenazas. En otra parte de su texto señala que las organizaciones criminales mexicanas “son las más violentas, las mejor armadas y más adineradas, capaces de lavar su dinero en los más grandes consorcios financieros. Es su cartera la que hoy se disputan los ejecutivos de los bancos más renombrados, banqueros que aceptan de buena gana cargos criminales y pagar irrisorias multas con tal de continuar lucrando con las ganancias de ese capital negro, que indirectamente lleva tras de sí sangre, violencia, muerte y destrucción social”.

Y, mientras el dólar sigue a la alza, y la credibilidad gubernamental a la baja, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.