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Astillero: La Manlia distancia

Astillero, Pacto por México

D e la sana distancia zedillista a la Manlia distancia beltronista. Tan necesitado está Manlio Fabio Beltrones de mostrarse cercano a Enrique Peña Nieto, y de disolver la percepción de que el Señor de Los Pinos no pudo imponer a su favorito (Aurelio Nuño), que el sonorense se ha dedicado con delatora insistencia a pregonar un apego extraordinario, exagerado, a la figura del mexiquense en apuros. Por donde quiera que va en su gira de presunta recolección de apoyos para ser el presidente del PRI, que sin duda será, el sucesor de César Camacho prodiga elogios a EPN y lo sitúa marcadamente como fuente inequívoca de decisiones actuales y futuras, retórica cargada de piropos políticos que solamente evidencia que hay circunstancias imperiosas que reclaman tales juramentos públicos de lealtad y adoración: dime de cuánta cercanía presumes y te diré de cuánta de ella careces.

La Manlia distancia (de cero centímetros: ha dicho Beltrones que acudirá cuantas veces sea necesario, sin inhibición alguna, a consultar con Peña Nieto) habrá de mostrar su verdadera métrica el año próximo, cuando los principales bandos de la política nacional disputen la postulación de candidatos a 12 gubernaturas. Dentro del PRI hay grupos y personajes adversos a la manera en que la facción mexiquense-hidalguense ha conducido los asuntos públicos. También hay intereses del más alto nivel que, estando en consonancia muy en lo general con el peñismo, aspiran a más ganancia y presencia, con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari como recaudador en jefe, uno de los beneficiarios de la llegada de Beltrones.

Pero, distancia, lo que se llama distancia, podría haber en todo caso en 2017, cuando el sonorense defina si se mantiene como presidente del PRI, es decir, como árbitro, según su propia definición deportiva, o pasa a ser jugador en busca de la Copa Presidente, ya sea con la autorización y apoyo del debilitado director técnico, egresado de las academias Atlacomulco, o en contra de las decisiones de éste. Beltrones aspira a entregar buenas cuentas el año próximo en cuanto a gubernaturas ganadas por el tricolor y, si positivas fueran las circunstancias, podría dejar la presidencia del PRI en 2017 para asumir el rol de buscador abierto de la candidatura presidencial, con cercanía o con distancia de EPN.

La cúpula perredista también hace gala de suertes inversas a las que a los ojos de los demás parecen. La primera lectura parecería muy clara: los Chuchos y las demás corrientes entrelazadas para el aprovechamiento de los beneficios de un partido, el de la Revolución Democrática, se habrían dado cuenta de lo mal que han hecho algunas cosas y, a causa de ese arrebato casi místico, realizan ciertas formas de autocrítica, adelantan la conclusión del mandato del líder en turno, promueven relevos generacionales y, casi con la cola entre las patas, se colocan en bandeja de hoja de lata para irse a ofrecer a su victimario político, el moreno Andrés Manuel López Obrador.

Esa aparente contrición perredista contribuye en lo inmediato al envanecimiento de los presuntos triunfadores de la guerra de las izquierdas (guerra en la que se disputaron el mismo capital electoral de origen, repartiéndoselo, disminuido, y dieron pie al paso de otros contrincantes, sobre todo el PRI) pero conlleva, apenas encubierto, el propósito de fijar desde ahora la “responsabilidad” histórica de los retrocesos actuales de la izquierda y, sobre todo, los de 2018. El PRD cambia de piel, se retiqueta, y lanza la iniciativa de buscar la reunificación de la maltrecha izquierda (para ello nombró una comisión de seis militantes que no forman parte de Nueva Izquierda, aunque algunos de ellos son muy cercanos a esa corriente). Pero, si AMLO no acepta tales propuestas de alianzas (posibilidades que el consejo nacional perredista extendió al PAN en determinadas circunstancias, como las de Oaxaca), entonces el neochuchismo acusará al dirigente real de Morena de negarse al diálogo, de actuar con soberbia y de sentar las bases para la derrota en 2018, que significaría la continuidad priísta que, a fin de cuentas, nada mal caería a este perredismo cupular falsamente arrepentido.

López Obrador, por cierto, ha entrado ya en ruta de conflicto abierto con el gobernador electo de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, apodado El Bronco (quien ya tiene partido de apoyo: el MC). El tabasqueño mencionó que el norteño viajó a Colombia en el avión privado de un contratista. Luego se supo que el mencionado mandatario electo se reunió con Carlos Salinas de Gortari y El Bronco explicó que por “coincidencia” el polémico ex presidente de la República había estado al mismo tiempo que se iba a celebrar una reunión con directivos de Banorte y el grupo industrial de Maseca, segmentos empresariales siempre considerados como muy cercanos al interés de CSG. Sólo había platicado unos cinco minutos con Salinas, puntualizó Rodríguez.

Miembros del Servicio Exterior Mexicano (SEM) han firmado una carta dirigida a las autoridades de la Secretaría de Relaciones Exteriores para pedir que sea corregido un lineamiento de la convocatoria al concurso de ascenso de la rama diplomático-consular 2015, pues consideran que hay inequidad en la manera de contabilizar los puntos de calificación mediante un “Ajuste a la baja por Antigüedad Absoluta y/o Antigüedad Relativa”, según el texto que será publicado esta semana en el Diario Oficial de la Federación.

“Más de 50 por ciento de los miembros del SEM serían penalizados en el próximo concurso y cada año se incrementará el puntaje de castigo si no logramos ser promocionados. Adicionalmente, si no se convoca un año a concurso, obviamente el porcentaje del personal castigado se incrementará, pudiendo llegar hasta un nivel absurdo, en beneficio de un pequeño grupo de compañeros”, explican los diplomáticos (el texto completo de la carta, en www.lalajornadasanluis.com.mx ).

Y, mientras Rafael Moreno Valle (el góber Bala) les pone a los poblanos de jefe de la policía estatal a quien fue botado de seguridad pública del Distrito Federal por represor, ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.