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Astillero: Oquedad institucional

Astillero, Pacto por México

Julio Hernández López

L a gran expectativa generada por la reunión de más de cinco horas entre el ocupante de la Presidencia de la República y familiares de los 43 normalistas desaparecidos se disipó a la hora en que Enrique Peña Nieto ofreció un insustancial ‘‘mensaje’’ (con una tardanza de más de una hora), mescolanza de presuntos buenos propósitos, recuento de andanzas procesales y emisión de posturas sentimentales de solidaridad y apoyo, pero sin contestar desde el máximo sitial de poder del Estado mexicano la pregunta que debió responder hace más de un mes: ¿dónde están los 43?

Treinta y tres días después de aquella noche trágica de Iguala, el ex gobernador del estado de México ofreció un ‘‘plan renovado’’ de búsqueda, comisiones de seguimiento del caso, apoyos a familias de muertos y heridos y respaldo presupuestal a normales rurales (‘‘dignificarlas’’), más su postura personal de congoja y condolencia por lo sucedido, en una suerte de circunstancial y selectiva democratización extrema del poder mexicano, convertido su exponente supremo en uno más, en un ciudadano ‘‘indignado’’ por lo mal que van las cosas, casi listo para empuñar una pancarta y salir a protestar porque no se resuelven los problemas crecientes.

Es natural que postura y palabras de Peña Nieto parecieran ‘‘insuficientes’’ a los familiares de los desaparecidos. La filtración de una presunta resistencia de Peña Nieto a firmar una minuta con los ‘‘acuerdos’’ que se tomaron a partir de diez puntos presentados por los invitados a Los Pinos produjo una movilización en Internet en pro de que el mexiquense signara ese documento de compromisos (#FirmaLaMinutaPeña ). A la hora de cerrar esta columna se desconocía en detalle el contenido de esa minuta, pero cierto es que la frase de ‘‘¡te lo firmo y te lo cumplo!’’ ha sido hasta ahora más propagandística que veraz, así que poco avance real se puede esperar del documento de anoche si descansa en las generalidades que Peña Nieto destacó en su mensaje personal. Destaca, en todo caso, el giro positivo, así sea retórico, del ocupante de Los Pinos respecto a las normales rurales, que ya no pareció uno de los objetivos demonizados de la reforma educativa, sino escuelas a las que, según eso, se dará respaldo.

Los familiares de los desaparecidos ofrecieron una conferencia de prensa por su lado, en las instalaciones del Centro Pro de Derechos Humanos. Señalaron que era insuficiente la postura de EPN y que no habrá confianza en las palabras de él mientras no se entregue vivos a los estudiantes o peritajes confiables adversos, como los encargados a especialistas argentinos. La demanda central de esos familiares fue la búsqueda de los estudiantes en vida, no en fosas ni en basureros. ‘‘No confiamos en su gobierno’’, fue el mensaje de vuelta que mandaron esos familiares, mientras encabezados mediáticos comenzaban a destacar la atención dada por EPN a esos visitantes, la respuesta positiva y los ‘‘acuerdos’’ logrados.

La crisis de Guerrero ha alcanzado a los medios de comunicación en varias partes del país (en Durango, por ejemplo, días atrás fueron tomadas durante horas las instalaciones de canales de radio y televisión y de un diario que forma parte de una organización nacional). La tradicional cargada informativa hacia los intereses de los poderes federal y regionales ha generado (nuevamente) vivo rechazo, que en esta ocasión ha incluido múltiples acciones directas. Ya antes el canal televisivo de la UNAM tuvo que permitir que dos normalistas explicaran en vivo las razones de su movimiento.

Ayer tocó el turno nuevamente a la UNAM, más la UAM y el Canal Once del Politécnico, a cuyas frecuencias se exigió la difusión, también en vivo, de un comunicado. El Canal Once ha sido largamente sustraído al control y los intereses de la comunidad politécnica, convertido en una extensión de la voluntad política de quienes estén al frente de la Secretaría de Educación Pública y ahora transformada en una lamentable imitación de la televisión comercial. El mensaje de la asamblea interuniversitaria transmitido cuando menos en Radio UNAM es un llamado a la movilización nacional y a la vertebración de los diferentes movimientos sociales que están en contra de la situación nacional que consideran insoportable. Se anunciaron marchas tanto este 31 como una mayor el 5 del mes próximo.

En Chilpancingo, mientras tanto, profesores y activistas tumbaron una puerta de la residencia oficial del gobernador, Casa Guerrero, dentro de la cual había un centenar de policías antidisturbios para frenar cualquier pretensión de entrar a ella. Una camioneta que fue utilizada para derribar la puerta fue incendiada, con lo que el fuego del palacio municipal de Iguala alcanzó, aunque acotadamente, al inmueble que junto con el palacio de gobierno simboliza el máximo poder político de la entidad. El flamante mandatario, Rogelio Ortega Martínez, estaba en la ciudad de México, presente en el encuentro entre familiares de los normalistas desaparecidos y Enrique Peña Nieto. Luego de la escaramuza, los manifestantes se retiraron del lugar.

En Iguala, Luis Mazón Alonso tomó posesión como sustituto del prófugo José Luis Abarca Velázquez y horas después solicitó licencia indefinida al cargo. Su hermano, Lázaro, ha sido cacique político en ese municipio guerrerense y en el distrito electoral correspondiente, donde ha patrocinado exitosamente a varios candidatos a diputados y a la presidencia municipal de la ciudad cuna de la Bandera. Luis ha dicho que quedó como suplente de Abarca (la ley electoral de Guerrero contempla esa figura de la suplencia) porque era el único que a la hora de los registros tenía toda su documentación en regla y a la mano. Lázaro fue destituido como secretario de Salud por Ángel Aguirre Rivero y es el precandidato único (hasta ahora) a la gubernatura por Morena.

Y, mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha rechazado la solicitud panista de consulta popular respecto a salarios mínimos, lo que fortalece la cantada suposición de que también votará en contra de las que PRD y Morena presentaron en relación con energéticos, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.