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Astillero: ¿Otra “pareja presidencial”?

Astillero, Pacto por México

M argarita Zavala Gómez del Campo sólo gozó durante tres minutos de individualidad política. Apenas había puesto en YouTube un video, de mala concepción y peor factura, para informar que pretende buscar la Presidencia de la República en 2018, cuando ya estaba el esposo incómodo reiterando el sello conyugal: “Gran noticia! @Mzavalagc anuncia que buscará la Presidencia de la República!”, tuiteó Felipe Calderón 180 segundos después que su esposa, y luego fungió como amenazante vocero azul (tal es el color del ave que identifica a Twitter): “En cuanto al PAN, @Mzavalagc señala que las cosas son tan graves que se requiere una dirigencia de consenso. De otra forma nos dividiremos”.

El segundo tuit felipista muestra de manera cruda el verdadero propósito de la cojeante precandidatura matrimonial. Presionar para conseguir porciones del botín de blanco y azul que le ha sido escamoteado de manera creciente a los calderonistas. “Dirigencia de consenso” es mucho menos que un eufemismo para referirse a un chantaje interno contra los posesivos maderistas, a los cuales se advierte que si no aprenden a respetar se toparán con divisiones cantadas. Cobro de piso partidista.

Por cierto, ya hubo antes una “pareja presidencial”, de funestos resultados para el país, con Marta Sahagún y Vicente Fox como socios. Y ya hubo una mujer que fue candidata presidencial panista, Josefina Vázquez Mota, a la que usó, maltrató y negoció políticamente el mismo Calderón. Pero ni siquiera hay una viabilidad plena de la dupla Zavala-Calderón (familias políticas acostumbradas a llegar a cargos de elección popular por la vía de la representación proporcional) para hacerse de la postulación panista para 2018, sino todo lo contrario.

El control estructural del PAN lo ha tenido Gustavo Madero, quien ejercerá la coordinación de los diputados federales de blanco y azul en la próxima cámara y tratará de que el queretano Ricardo Anaya quede como dirigente del comité nacional panista, con la intención de que el chihuahuense Madero acabe siendo el candidato presidencial en 2018. Otro precandidato presidencial muy adelantado es el gobernador poblano Rafael Moreno Valle, quien ha financiado campañas electorales de miembros del que ahora es su partido, el PAN (antes, RMV fue priísta, cercano a Elba Esther Gordillo), pero también ha repartido dinero y favores en arreglos con el PRD chuchista y otros partidos menores.

Las autopostulaciones de Zavala Gómez del Campo (recordada en estos días en relación con la guardería ABC y los concesionarios y directivos absolutamente impunes) y de Andrés Manuel López Obrador a nombre de Morena, forman parte de una fiebre sucesoria adelantada que se vigoriza una semana después de los comicios intermedios más violentos y sucios de la historia electoral mexicana (que nunca ha rechinado de limpia), con resultados favorables al bipartidismo, el peñismo y el pactismo, sin avances más que de espejismo en cuanto a opciones contrarias al régimen y con la novedad de los independientes como opción que podrá florecer genuinamente o ser manipulada en 2018 por los poderes hoy dominantes.

Otro precandidato listo para sacrificarse si “el pueblo” así se lo “pide” es el abogado Miguel Ángel Mancera, a quien el bejaranismo culpa de las derrotas que el PRD sufrió en el Distrito Federal. El secretario general de Gobierno capitalino, Héctor Serrano, se convirtió en el virtual mandamás en cuanto a la selección de candidatos a diputaciones y jefaturas delegacionales, pero los resultados fueron muy malos, para el sol azteca en general y para la “corriente” específica de MAM (aunque éste formalmente sigue sin afiliarse al partido de negro y amarillo), Vanguardia Progresista.

En el PRI, el precandidato presidencial de Los Pinos parece ser otro Miguel Ángel, éste apellidado Osorio Chong. Tan abierta es la pretensión del hidalguense y tanto el poder que le ha delegado Enrique Peña Nieto, que a nadie sorprendería si fuese otra maniobra clásica del priísmo que deja correr a un presunto puntero para mantener bajo protección, a la sombra, a la carta realmente deseada por el designador en turno. De los gobernadores, el chiapaneco Manuel Velasco Coello (milagroso multiplicador de votos para el PRI-Verde, auténtico representante “moderno” de las peores prácticas del mapacheril pasado tricolor) es tolerado en su búsqueda de reproducir el esquema televisivo-farandulero-político antes utilizado en el estado de México. Y, totalmente ajeno al círculo de

afectos peñistas, el histórico Manlio Fabio Beltrones espera que Los Pinos defina su futuro inmediato, que él quisiera estuviese en la principal oficina del PRI nacional.

El eje Nuevo León-Jalisco también debe ser tomado en cuenta. Jaime Rodríguez Calderón, conocido como El Bronco, y Enrique Alfaro Ramírez concentran un alto potencial de votantes que desafía las estrategias tradicionales sustentadas en factores centralizados en la capital del país políticamente conurbada (el DF y el estado de México). Ambos fueron priístas y consiguieron triunfos electorales impactantes. Hoy dominan la política de dos estados muy importantes, uno como gobernador electo y otro como una especie de gobernador paralelo, pues no sólo ganó la presidencia municipal de Guadalajara, sino la de los principales municipios del estado y tantas diputaciones locales y federales que el poder real del priísta Aristóteles Sandoval se ha disminuido simbólica y territorialmente. Uno de ellos, o alguien fuertemente apoyado por ellos, podría ser un candidato presidencial “independiente” (aunque Alfaro y su corriente han participado a nombre de Movimiento Ciudadano).

Y, mientras los datos oficiales para la repartición de diputaciones federales por la vía pluri nominal permite avizorar que al PAN le corresponderán 53, al PRI 47, al sol azteca 28 y a Morena 21, ¡hasta mañana, con los priístas José Ignacio Peralta y Juan Manuel Carreras recibiendo las constancias de mayoría en Colima y San Luis Potosí, aunque sujetos esos desenlaces a resoluciones posteriores sobre eventuales impugnaciones panistas!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.