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Astillero: Peña Nieto contra las redes lapidarias

  • Son “irritantes, duras”

  • Meade, otro que se cansa

  • AMLO: perdones y pipas

Julio Hernández López

En teoría, no quieren ruido ni confrontación. Desean que el proceso electoral en curso se desarrolle con tranquilidad, respetadas las leyes, aceptados los resultados. Desde el sintomático Estado de México, Enrique Peña Nieto emite sus deseos de que, lo que él llama una “sana competencia democrática” en desarrollo, no “nos divida como sociedad”. Y José Antonio Meade declara desde Tabasco, la tierra de Andrés Manuel López Obrador, que “en la política, en el país, estamos cansados de la confrontación, en el país estamos cansados de la descalificación, en el país estamos cansados de los pleitos, en el país estamos cansados de concentrarnos en las diferencias”./

Peña Nieto, sin embargo, demanda que sean reconocidos los logros de su administración y se lanza contra el mundo aún incontrolable de la interacción social por internet.  “Y lo que permitirá realmente que México siga creciendo, siga siendo atractivo a la inversión, como lo dicen hoy los distintos analistas externos al país que se olvidan de lo que se dice o de los señalamientos o de lo que se dice a veces en las redes sociales, que a veces son muy irritantes y a veces les gusta hacer señalamientos muy duros y muy lapidarios y que poco recogen de los logros y de los avances que hemos tenido como nación”./

Así vuelve a enredarse el usuario tan frecuente de la expresión adverbial “a veces” (en un tramo de quince palabras, de la alocución señalada en el párrafo anterior, usó en tres ocasiones esa muletilla incierta, lo cual no lo muestra muy avezado: seis de esas quince palabras fueron repetitivas). Enredado de nuevo con las redes, Peña Nieto pareciera sugerir que los mexicanos usen cualquiera de dos posibilidades de visión virtual mejorada (bueno, menos: tres), para así encontrar los grandes logros que el mexiquense dice que se han dado en su gobierno: que cada mexicano se convierta en un analista externo del país, o en un inversionista extranjero, o en un renunciante al uso de las redes sociales./

Aunque, en realidad, el impacto de lo que se dice por las carreteras libres de internet no ha de impactar tanto a los observadores externos pues, como el propio Peña Nieto lo dijo ayer, estos analistas extranjeros mantienen una visión positiva de lo que sucede en el país. En todo caso, la preocupación de Peña, de su partido y de quienes pretenden mantenerse en el poder al costo que sea, ha de referirse al tema interno, a la constante difusión de corrupción, impunidad e inseguridad legítimamente adjudicables a las autoridades de diversos niveles y partidos. Con excesos, desde identidades que “a veces” son falsas y “a veces” muestran una deficiente cultura política, pero las redes sociales se mantienen como un espacio mayoritariamente poblado y utilizado por ciudadanos que no encuentran mejores vías de información, discusión y desahogo./

Las “malvadas” redes sociales amenazan además, de manera tecnológicamente involuntaria, con cobrar un peso muy importante en la muy descompuesta lid electoral en curso. La disponibilidad de Twitter y Facebook para denunciar de inmediato trapacerías e irregularidades, e incluso para convocar a reuniones o acciones políticas, está fuera del alcance controlador de quienes desearan ocultar o manipular información y “apaciguar” a los inconformes./

Contra ese poder de las redes sociales no se lanzan solamente discursos. Hay empresas internacionales especializadas en la distorsión de la comunicación por internet, mediante el envío sistematizado de noticias falsas y la profusión de mensajes de odio. Más allá de las cuentas robotizadas y los trols, figuras tan familiares para los internautas de todo el mundo, las campañas electorales mexicanas con más dinero están utilizando sus recursos ajenos a la fiscalización oficial para contratar a firmas que enfrenten el uso ciudadano de las redes, para que no haya tantos comentarios duros, irritantes, lapidarios, contra los poderes, sus candidatos y sus campañas./

No solo en las redes, por cierto, ha resultado muy criticada la iniciativa contra la corrupción que con grandes aspiraciones dio a conocer José Antonio Meade, el tecnopriista que aspira a presidir al país. Rodeado de algunos personajes que simbolizan justamente lo que se dice que se quiere combatir, Meade trata de avanzar con discursos que lo anclan justamente en ese entorno del poder tricolor que ha producido una cantidad impresionante de exgobernadores y exfuncionarios de alto nivel (más los que ha acumulado este sexenio) acusados de una gran corrupción hasta ahora virtualmente impune, aún cuando algunos, como botón electoral de muestra, estén provisionalmente en la cárcel, bajo procesos judiciales que paso a paso los van beneficiando de manera que parece sembrada, intencional (el gobierno español, por ejemplo, no pudo extraditar a Javier Nava, uno de los supuestos prestanombres del veracruzano Javier Duarte de Ochoa, porque el gobierno mexicano no fundamentó adecuadamente sus acusaciones)./

A diferencia de lo que han hecho otros políticos opositores al priismo, que han fincado buena parte de sus campañas electorales en la promesa sonora de llevar a la cárcel a sus antecesores, Andrés Manuel López Obrador dio continuidad en Tabasco a su polémica tesis de la “amnistía anticipada” a lo que él ha llamado “la mafia del poder”./

Así preguntó Miguel Cantón Zetina, director del diario Tabasco Hoy: “Para unir al país y gobernar en armonía, ¿estaría dispuesto a perdonar y fumar la pipa de la paz con Carlos Salinas y Enrique Peña, entre otros políticos, incluyendo a algunos empresarios?”. López Obrador contestó con firmeza y seguridad: “Sí. No es mi fuerte la venganza. Lo que importa es sacar adelante a México, eso es lo más importante, y pensar hacia adelante. No odio. No podría vivir con odios, soy muy feliz. Yo no odio a nadie y vamos a poder entendernos con todos, con las nuevas reglas”./

Y, mientras la respuesta de AMLO ha reavivado el análisis sobre los significados de perdón, amnistía e impunidad, de justicia y venganza y de alianzas o cesiones, ¡hasta el próximo lunes!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.