Dilma
Dinero: 2016, ¿otra recesión?
1 septiembre, 2015
Desembolsó San Lázaro $57 millones en arrendamiento de vehículos
1 septiembre, 2015

Astillero: Peña Nieto se pinta solo

Astillero, Pacto por México

D esde lo alto de una zona periférica de Pachuca, Enrique Peña Nieto ofreció un involuntario adelanto del colorido tercer Informe de labores que enviará hoy al Congreso federal y que servirá de pretexto para un sentido autohomenaje al día siguiente, en Palacio Nacional. La filosofía Comex-Los Pinos postula a la brocha y el bote de pintura como mecanismos casi marxistas de transformación de la sociedad, eliminando las contradicciones cromáticas de las fachadas y la histórica lucha de casas: ¡problemas del mundo, pintaos!

El mecanismo es sencillo: se destinan unos cuantos millones de pesos (5, según ciertas cuentas; entre 7 y 7.5, según otras) para la compra del instrumental revolucionario; se obtiene la ayuda de empresarios amigos como los Achar, que pusieron parte de la pintura (por cierto, Comex colocó en su cuenta de Twitter –aunque lo retiró con rapidez– un arreglo fotográfico en el que se veía a EPN subido en un bote de pintura para tratar de alcanzar la altura del rey de España en su reciente visita); se pone a la comunidad entera, entre ella a pandillas y bandas delictivas, a limar sus asperezas hasta que estén dispuestos a integrar cuadrillas artísticas de brocha gorda y ¡ya está!: la paleta social cambia del negro y el gris a los colores vivos y radiantes (justo en la tonalidad deseada por el gran muralista de Atlacomulco, con estudios truncos en la afamada academia Pat & To) y se consiguen cambios sorprendentes en la sociedad: ¡el macromural Pachuca se pinta, el más grande de Latinoamérica, con 20 mil metros cuadrados que fueron pintados por unos mil 800 habitantes de la colonia Palmitas!

Son sorprendentes los resultados que se pueden obtener con esta histórica técnica de pretender cambiar la realidad a brochazos. Se pueden organizar bonitas giras, llenas de aplausos y bienaventuranzas para el buen gobernante que se aviene a develar el mural social e incluso se pueden prodigar elogios al nativo Miguel Ángel Osorio Chong, que había quedado lastimado luego que en la tanda de cambios recientes en el gabinete casi todo lo disponible se lo había llevado su competidor comercial inmediato, el marchante Luis Videgaray, también aficionado al arte, pues tres obras de ese talante (fantasmales, pues nadie es capaz de dar fe de su existencia), más un cheque cobrable en caso de ser necesario, habían sido convertidos por el contratista dueño de las Galerías Higa en pinceladas inmobiliarias de ensueño en Malinalco. Allí, en Pachuca, Osorio aceptó, con humildad digna de mejor suerte en 2018, las palabras del jefe Enrique, quien al principio del discurso saludó “a uno de sus paisanos, quien me acompaña en el equipo del gobierno de la República y que sé que tiene aquí muchos simpatizantes, a Miguel Osorio, quien además de ser amigo, es un gran colaborador”. Bravo: ¡Este paisa sí se ve!

El pintor que no recuerda tres cuadros que hayan marcado su caballete se emocionó ante el estallido de color en las colinas de barrio donde “grupos”, “bandas” y “pandillas” terminaron “deponiendo su rivalidad” para entrar en evidente rehabilitación social a los trabajos manuales de fachada. Por ello es que se entusiasma el Lic. Peña Nieto, al ver cómo fructifica la “suma de esfuerzos: sociedad y gobierno”, lo que demuestra que “cuando logramos esta recomposición, logramos disminuir los índices de violencia y de intranquilidad que hay en distintas partes de la geografía nacional”.

Remarca Peña Nieto “un dato muy importante que se ha dado a conocer: en esas demarcaciones en las que estamos llevando acciones de prevención social y en las que estamos trabajando con la comunidad, se ha logrado disminuir los índices de violencia que anteriormente se tenían registrados en más de 35 por ciento, cuatro veces más de lo que se ha disminuido en otras partes del territorio nacional. Es decir, el Programa de Prevención, con los limitantes que tiene, la inversión que se ha hecho, de más de 7 mil 500 millones de pesos, está dando resultados”. Una pícara calculadora astillada trata de imaginarse lo poco que costaría ir remediando el país a partir de brochas y cubetas pintando fachadas domiciliarias: ¡Oh, sí se puede!

Más allá de la pictórica exposición inmobiliaria (ah, las casas como factor omnipresente: de la Blanca tristemente célebre a las multicolores de Pachuca), la realidad vibraba, con hidalguenses que pretendían protestar ante el visitante distinguido por alguna de las pillerías locales recientes; en el caso, el aumento a las tarifas del transporte público bautizado como Tuzobús. Encapsulados fueron tales manifestantes, entre los cuales una pancarta proclamaba: “La pobreza no se pinta”.

La imaginación artística, con la retórica como expresión lindante con la demagogia, tuvo su lugar ayer en Pachuca como prefacio de lo esperable hoy en la pila de documentos que con solemnidad digna de mejor causa entregarán funcionarios del Ejecutivo a miembros del Legislativo, poderes que se pintan solos para mandar de pinta los valores republicanos y las aspiraciones colectivas, emPeñados solamente en las portadas, las fachadas, la superficie. Tercer Informe que si veraz fuera tendría que consignar como principales hechos el abanico de corrupción, impunidad y daño al interés nacional que se ha cometido en este primer trienio atroz. Pero la vocación pictórica se impondrá: “México se pinta”, podría ser el título del esfuerzo de encubrimiento en mención.

Mientras tanto, periodistas del Canal 22 reiteraron las denuncias contra la dirección de esa televisión pública (a cargo de Raúl Cremoux López, pero encuadrada bajo el mando del aspirante presidencial Aurelio Nuño, nuevo titular de la SEP) por actos de censura informativa, despidos injustificados y represión laboral. Juan Jacinto Silva, quien fue director de Noticias, y Marco Lara Klahr anunciaron que interpondrán denuncias ante las comisiones nacional y capitalina de defensa de los derechos humanos, y que se organizará un encuentro sobre medios públicos en octubre próximo. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.