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20 septiembre, 2016
Peña Nieto recibe el premio al Estadista 2016, en EU
20 septiembre, 2016

Astillero: Peña, (de nuevo) el “estadista”

Astillero, Pacto por México
  • Premios y malos augurios

  • Sismo 2016: 20 por dólar

  • Nochixtlán: tres meses

Pase lo que pase en el México real, y luego de sus prescindibles participaciones en asambleas de las Naciones Unidas, a Enrique Peña Nieto se le da el recibir en Nueva York premios de élites que le consideran un gran estadista.

El 23 de septiembre de 2014, por ejemplo, la Appeal of Conscience (traducible como Llamado a la conciencia) le entregó el “premio Estadista Mundial 2014”. A nombre de esa fundación, en la que convergen y participan representantes de distintos credos religiosos, el rabino Arthur Schneier quiso ser optimista vaticinador y terminó como ave de mal agüero: “A veces tengo profecías, y usted me oyó decir, antes, que usted va a asumir un papel de liderazgo en la escena mundial”, le dijo a Peña, tres días antes de que, con la desaparición de 43 estudiantes en Iguala, se agudizara el ciclo mexicano, oscuro y amargo, iniciado en diciembre de 2012 con el arribo del mexiquense al poder, quien no ha logrado asumir ni siquiera un liderazgo nacional o regional, mucho menos a nivel de todo el orbe: del “momento” mexicano, al lamento mexicano.

Anoche, mientras en el México real crecían el enojo y la preocupación por la llegada del peso a la franja cambiaria de veinte por un dólar, aún pendiente de esclarecimiento y justicia el mismo caso de los normalistas de Ayotzinapa, en medio de una repulsa generalizada a la figura del ocupante de Los Pinos, de los miembros de su gabinete y de la clase política en general, en el mismo Nueva York de los septiembres de ganga estaba programada la entrega nocturna, al mismo Peña, del Statesman Award (Premio al estadista), por parte de la Foreign Policy Association (Asociación de Política Exterior).

Según esta firma suministradora de lauros internacionalistas, el hombre del Grito apagado y de presencia abucheada merece ser reconocido “por el impulso de políticas responsables a nivel internacional en diversos temas; de manera particular, por su contribución a la integración de América del Norte junto a Estados Unidos y Canadá” (se solicita al payaso Brozo y al periodiquero Estetoscopio Medina Chaires su benevolencia en caso de abordar el caso en próximo programa televisivo de Peladito y en la boca).

Para asistir a la cena de premiación de Peña se requería un pago de mil dólares, según los organizadores. Estaba considerada la presencia de la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari, lo que resulta explicable, por la naturaleza del acto, pero también del secretario de hacienda, José Antonio Meade (pronúnciese “mid”) Kuribreña, a quien Peña Nieto parece decidido a pasearlo y presentarlo en foros cupulares, como si estuviese en una campaña adelantada, mientras en México todo mundo se hace cruces por los problemas económicos en curso y, en especial, por el rebase de los linderos cambiarios veintenos.

En especial, los mexicanos en México vivían el desasosiego de saber que la paridad cambiaria está sujeta a factores externos, ajenos a cualquier forma de intervención local paliativa. Sin embargo, ese impacto de lo foráneo es mayor en cuanto la conducción económica nacional está regida por criterios que privilegian a las élites (a las que dan premios, allá y acá) y en razón de que la estructura mexicana está profundamente debilitada por el saqueo y la corrupción. A las funestas perspectivas presupuestarias de 2017 habrá que agregar los difíciles meses de cierre del presente año, sin que se avizore por ningún rumbo alguna medida gubernamental salvífica, sumido el peñismo en el pasmo y la inercia, regocijados los altos funcionarios en recibir premios que no corresponden con la realidad.

Astillas: Simulacros de sismos en el país de la simulación sujeta a estremecimientos. Ceremonias oficiales insustanciales, distancia entre pueblo y gobiernos, como en aquel 1985, con el entonces presidente Miguel de la Madrid tan ausente como ahora el viajero ocupante de Los Pinos… Veracruz sigue dando nota luctuosa internacional: dos presbíteros, Alejo Naborí y José Alfredo Jiménez Juárez, fueron secuestrados del interior de la iglesia de Nuestra Señora de Fátima en la colonia Petromex, de Poza Rica, y asesinados. El chofer de uno de los curas también fue secuestrado, pero luego abandonado, con vida. Así está Poza Rica, así está Veracruz. Así siguen los últimos meses de Javier Duarte de Ochoa, quien será relevado el 1 de diciembre por Miguel Ángel Yunes Linares… Desde luego, el lamentable asesinato de los dos sacerdotes exacerba los ánimos de los católicos que se preparan para marchar este fin de semana en defensa de “la familia”, con ánimos neocristeros en momentos de reacomodos políticos, actuales y venideros… Pareciera que Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, negoció que le permitieran aparentar que iba de verdad en busca de encarcelar a su antecesor, Rodrigo Medina de la Cruz. Hasta ahora, el priista (es decir, Medina, no Rodríguez Calderón, quien en el fondo lo sigue siendo) se va salvando de las denuncias procesales “broncas” (ayer, lo referente a peculado y daño patrimonial), entre otras cosas porque las consignaciones están mal hechas, como si se buscara darle salida a Medina y, al mismo tiempo, que el Pony neoleonés aduzca que él hizo su “esfuerzo” por poner tras las rejas a su antecesor, pero, “no se pudo”: ¡lástima, Margarito!…  Ayer se cumplieron tres meses de la agresión de la Policía Federal contra habitantes de Asunción Nochixtlán, en Oaxaca. Fue destituido Enrique Galindo Ceballos, quien era el comisionado general de esa policía, pero más por riñas palaciegas que por sentido de justicia. Hasta el momento, ni siquiera se ha informado algún inicio o avance de las presuntas investigaciones que se harían para definir el grado de responsabilidad de ese funcionario, y de esa corporación, respecto a ocho muertes y centenares de heridos… Y, mientras La Jornada ha cumplido 32 años, como ejemplo de periodismo crítico que ha sobrevivido a circunstancias complicadas, siempre referente de luchas cívicas y sociales, sobre todo en momentos cruciales, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.