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Astillero: Periodista valiente

Astillero, Pacto por México

M urió un periodista valioso y valiente, que supo enfrentar al régimen en su segunda etapa profesional, a pesar de que en la primera fue promotor del mal gobierno que luego denunció y combatió. Del original ejercicio de periodismo ligero, dedicado a asuntos domésticos, de modas y recetas, con variada publicidad comercial, virtualmente una pantalla que le permitía entrar a las casas y estar en las reuniones familiares, un auténtico Diario del Hogar, pasó a otra frecuencia mediática, en la que promovió la discusión política, el debate ideológico, la difusión de los abusos de la administración federal y donde dio espacio a las expresiones opositoras, incluso a las candidaturas presidenciales vistas con malos ojos por quienes pretendían eternizarse en el máximo cargo público nacional.

Hasta que, en plena efervescencia popular de la que daba cuenta en su periódico, murió en Veracruz, el 2 de julio de 1911, el profesor Filomeno Mata Rodríguez, nacido en San Luis Potosí el 5 de julio de 1845. Fundador y director de otros periódicos, en El Monitor Tuxtepecano fue abiertamente partidario del gobierno de Porfirio Díaz, durante cuya administración fue director del Diario Oficial de la Federación y de la imprenta del mismo gobierno. Pero, a partir de la creación del citado Diario del Hogar, empezó un proceso de radicalización antiporfirista por el cual es recordado como un ejemplo de periodismo revolucionario, crítico, comprometido con las causas populares, perseguido por el poder político.

En el mismo día y mes, pero del año en curso, falleció el periodista Jacobo Zabludovsky Kraveski. Su vida profesional también tuvo dos destacadas etapas en el periodismo electrónico. En la primera mantuvo un riguroso apego al poder, convertido en virtual vocero del gobierno en turno, acusado de silenciar o distorsionar hechos políticos adversos al régimen, ejecutante aplicado de las directrices trazadas por Emilio Azcárraga Milmo (“soldado del PRI”), a quien el hijo de éste, con Jean como segundo apellido, retiró del emblemático noticiero nocturno a menos de un año de hacerse del heredado control de Televisa (Azcárraga Milmo murió el 16 de abril de 1997 y el programa informativo 24 horas, inaugurado el 7 de septiembre de 1970, tuvo su postrera emisión el 19 de enero de 1998, dando paso a Guillermo Ortega Ruiz, quien del 20 de enero de 1998 al 31 de marzo de 2000 condujo El noticiero, que luego fue tomado, hasta la fecha, por Joaquín López-Dóriga Velandia, nacido en Madrid el 7 de febrero de 1947).

La siguiente etapa de Zabludovsky tuvo como punto de partida una frecuencia radiofónica ínfima en comparación con el anterior poder televisivo ejercido, La 69, alojada en el 690 de AM en el Distrito Federal, donde dio inicio el primer día de septiembre de 2001, ya con el PRI fuera del poder federal, el programa De una a tres, en el que ejerció libertad y crítica como nunca antes. En marzo de 2004, luego de que el Monitor, de José Gutiérrez Vivó, fue desalojado de esos espacios, el noticiero de Jacobo se comenzó a transmitir en el 1110 de AM y en el 88.1 de FM.

En su segundo aire, el abogado que nació el 24 de mayo de 1928 y vivió en el barrio capitalino de La Merced mantuvo su innegable oficio periodístico (la transmisión en vivo de lo sucedido en la ciudad de México durante el sismo de 1985 es memorable) y se esmeró en dar cobertura a temas como la “guerra no declarada” contra el narcotráfico y las eventualidades electorales, entre ellas las campañas del principal opositor al poder en turno, Andrés Manuel López Obrador, a quien entrevistó para esas frecuencias radiofónicas y, en fecha reciente, para el diario El Universal, con el que también colaboraba.

A criterio de este tecleador, el ejercicio periodístico realizado en su segunda etapa profesional no diluirá el sello sustancial de la relación íntima con el poder que mantuvo durante las décadas en que ocupó la centralidad informativa de Televisa. Pero, más allá de la valoración que cada cual haga del trabajo periodístico de Zabludovsky, su muerte lleva a reflexiones sobre los enconos históricos, las etiquetaciones perdurables y las variantes que, a Filomeno Mata como a Jacobo, les llevan a pasar de un posicionamiento a otro (aunque el saldo histórico de cada uno de los nombrados esté en los extremos).

En ese proceso de revisiones e incluso recomposiciones, autoridades y políticos priístas de Oaxaca han creído oportuno reinstalar la discusión sobre la posibilidad de que los restos físicos de Porfirio Díaz regresen a México. El diputado federal Samuel Gurrión propuso a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión un punto de acuerdo para traer de París los mencionados restos, haciendo énfasis en los logros y méritos de quien también murió un 2 de julio, pero de 1915, y a quien ahora una corriente de opinión pretende sustraer del nicho de villano histórico. Se logre o no tal repatriación física, lo cierto es que en México hay actualmente una suerte de ejecutivo neoporfirismo nostálgico. Ni siquiera se consiguen los índices de desarrollo material que presumía aquella dictadura, pero en cambio sí se reproducen las peores prácticas de aquel régimen salvajemente represor. La matona consigna oficial del porfirismo ha sido actualizada por un “¡Abátanlos en caliente!”, que aplica el Ejército contra presuntos delincuentes (la presunción se mantiene jurídicamente hasta que un juez determina al final de un proceso formal si resultó cierta o no), como demostraron ayer en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez con copia de las órdenes castrenses giradas a personal que entró en acción en Tlatlaya.

Y, mientras Miguel Ángel Mancera evalúa a los miembros de su gabinete a los que pidió la renuncia provisional (todo a causa de la catástrofe electoral, cuyo responsable es Héctor Serrano, el todavía secretario de Gobierno), sin asumir que a él ya lo evaluaron recientemente en las urnas, ¡hasta el próximo lunes, con Comex metida en un embrollo con Los Pinos por haber tuiteado sobre una “pintura de altura” en un diferendo métrico real (http://bit.ly/1UeGSdG) !

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.