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Astillero: “Pinche gente mamona”

Astillero, Pacto por México

E s un helicóptero empresarial que lleva años en renta para Petróleos Mexicanos, pero el ex campeón mundial de box Julio César Chávez y un promotor de boxeo, José Alberto Gómez Millar, asumen y aseguran que pueden sustraer esa nave de su contrato de largo plazo para utilizarlo en ratos de placer, a razón de 2 mil 750 dólares por cada hora de vuelo. Son hechos similares a los cometidos meses atrás por David Korenfeld en la Conagua (por los cuales hubo de renunciar al cargo, luego de haber sido pillado fotográficamente en flagrancia), pues se han usado recursos públicos para fines particulares y se pretende justificar tal irregularidad, presumiblemente delictiva, con el sonoro pagar de tiempos de la nación mediante dudosas chequeras individuales.

El pugilista (quien ahora es balbuceante e inconexo comentarista de peleas profesionales en Televisión Azteca y, en sus ratos libres, partícipe de campañas tuiteras de apoyo a “Los Verdes” en domingos de veda electoral) está tan molesto que calificó a quienes critican ese extraño vuelo privado en helicóptero rentado a Pemex de “pinche gente mamona”, según declaraciones hechas a Erika Montoya, de La Afición. En otra emisión declarativa de altura, el sinaloense precisó que “pueden hablar toda la mierda que quieran, a mí Pepe (Gómez) me invitó” ( http://bit.ly/1SL5n0x ).

Pepe (Gómez), por su parte, afirma que a él se le ocurrió usar, mediante pago privado, el aparato con emblema de Pemex en sus costados, matrícula XA-THI, para pasear a Chávez sobre la plataforma petrolera de Campeche, acompañado por un anunciador de encuentros sobre el cuadrilatero, del líder de la sección sindical de trabajadores petroleros en la entidad, Víctor Manuel Kidney de la Cruz, y del presidente municipal (priísta) de Ciudad del Carmen, Enrique Iván González López.

El escandaloso viaje aéreo de placer tiene como contexto la frecuente utilización de vehículos particulares y gubernamentales para satisfacer a las élites políticas, empresariales y del deporte o la farándula en una entidad dominada por el entreveramiento de intereses y favores entre firmas como Oceanografía y personajes de poder. En Campeche hay continuas acusaciones respecto del financiamiento de campañas electorales de, por ejemplo, el citado presidente González López, e incluso del ganador de la reciente elección de gobernador, el también priísta Alejandro Moreno, llamado Alito, quien hizo derroche económico para “legitimar” el resultado que el sistema de complicidades le tenía prefabricado y que evidentemente tendrá generosa retribución a los patrocinadores aéreos y terrenos.

Sin embargo, la “pinche gente mamona” (como diría el boxeador norteño que gran calidad tuvo, aunque nunca llegó a ser ídolo popular como, por ejemplo, el tepiteño Rubén Olivares, apodado El Púas) sigue hurgando y denunciando cuanto puede en relación con la podredumbre que brota por doquier en el país y a la que algunos “habilidosos” pretenden disimular con tretas contables, declaraciones solemnes o coartadas procesales. Véase, por ejemplo, a los próceres nacionales de la información y la transparencia “reservar” por dos años lo relacionado con la masacre de Tlatlaya, escamoteando así a la nación el conocimiento preciso de hechos muy graves que no deben ser encubiertos por los encargados de garantizar que no haya opacidad institucional.

La “pinche gente mamona” tampoco puede cerrar los ojos ante las acusaciones de comportamiento faccioso y aprovechamiento abusivo de privilegios en el Instituto Nacional Electoral que hace un consejero contra otros de sus colegas, específicamente contra el bando encabezado por el virtual consejero presidente de ese órgano, Marco Antonio Baños, el representante plenipotenciario de los intereses priístas que suele contar con la mayoría aritmética para hacer que la “oposición” y el sedicente directivo máximo, Lorenzo Córdova, terminen haciendo lo que a Los Pinos y sus aliados conviene. El consejero José Roberto Ruiz Saldaña ha hecho señalamientos que en otras circunstancias causarían crisis en un órgano electoral supuestamente autónomo. Ha hablado de esa preminencia de Baños y su grupo, es decir, de Los Pinos y el PRI, en la toma de decisiones del INE y de las maniobras para premiar a los que se pliegan a las órdenes del mando real.

Pero nada ha de ser tan grave en México como para impedir que la esposa de Enrique Peña Nieto y una de sus hijas aparezcan en la portada de la revista de “alta sociedad” ¡Hola!, bajo el atractivo título: “Todo sobre la emotiva graduación de Sofía Castro”. Con “imágenes exclusivas de la fiesta”, la publicación anuncia que lleva información “desde el afectuoso saludo de José Alberto Castro (anterior esposo de Angélica Rivera y padre de la graduada Sofía: breviario familiar por cortesía de ¡Hola, Astillero!) al Presidente (mayúscula en el original: ¡HA!), hasta el esperado momento del baile”.

En otros círculos íntimos antes poderosos no hay similar revuelo festivo. La venganza contra Marcelo Ebrard, por su presunta o real colaboración informativa en materia de las revelaciones sobre una Casa Blanca, se extiende hasta niveles de su cercanía familiar y grupal, con la maquinaria de la Secretaría de Hacienda enfocada en la búsqueda de elementos que permitan el inicio de acciones jurídicas de castigo. Con fundamento o sin él, es evidente que el poder supremo del país hace ver a la clase política entera, mediante el caso Ebrard, los riesgos que se corren cuando el juego de la oposición “institucional” se lleva a niveles inaceptables en las cúpulas autoritarias.

Y, mientras en las redes sociales tuvo gran difusión el lamentable video de jóvenes maltratando a animales en una tienda de +Kota, en Pachuca (hubo consignación del caso ante una agencia del Ministerio Público), en el contexto de los agravios generalizados que en establecimientos de esa y otras firmas se cometen contra seres vivos a los que se hacina y daña en tales procesos de comercialización, ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.