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Astillero: Rechiflas a Nuño en Edomex

Astillero, Pacto por México
  • Gabinete disfuncional: ¿cambios?

  • Guiño de INEE a CNTE

  • Que sí hay “buenas noticias”

A Enrique Peña Nieto no le funciona su gabinete. Sus dos principales piezas (Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray Caso, virtuales vicepresidentes), han estado siempre peleados, buscando cada cual fortalecer sus posiciones rumbo a la sucesión de 2018. Hoy se ve un desbalance en esa relación que debería ser equilibrada (para que el jefe de ellos, Enrique Peña Nieto, pudiera manejar a su conveniencia esa relación tensa), pues el vicepresidente económico, Videgaray, se ha quedado con el instrumento político para la candidatura presidencial venidera, al instalar a Enrique Ochoa Reza como dirigente del PRI (área política que debería ser cercana a Osorio Chong, pero no lo es), y, además, es culpado ese secretario de gobernación de haber creado condiciones hasta humillantes en contra del cachorro Aurelio Nuño Mayer, quien fue desalojado del escenario de las negociaciones con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) después de los hechos violentos acaecidos en Asunción Nochixtlán, Oaxaca.

Disfuncional el esquema Videgaray-Osorio, tras de estos personajes hay sendos grupos de ocupantes de cargos públicos que están inmersos en la grilla sucesoria, en las patadas burocráticas bajo la mesa (y por encima de ella) y, en estos días, en la angustia de no saber el destino de sus superiores. Otros secretarios y directores del gabinete peñista dedican su tiempo y esfuerzos al perfeccionamiento de la transmutación de la riqueza pública en privada (solo por dar dos ejemplos escandalosos: Comunicaciones y Transportes, con Gerardo Ruiz Esparza, y OHL, y Rafael Pacciano, a cargo del jugoso negocio de la administración de permisos y concesiones relacionados con el medio ambiente). A fin de cuentas, cuando hay problemas graves (lo que sucede con mucha frecuencia), quien tiene que salir a tratar de enfrentarlos es el propio jefe máximo de esa pirámide deficiente, pues sus subordinados parecen dedicados a generar conflictos, pero no a solucionarlos.

Un caso notable es el de Aurelio Nuño Mayer, el secretario de educación pública que con su fanfarronería e insensibilidad ha agregado enconos y desfiguros al de por sí muy complejo problema magisterial. Luego de un paréntesis obligado por los hechos de Nochixtlán, el sargento Nuño ha creído que está en condiciones de volver a los escenarios públicos. Lo ha hecho con apego a su rol castrense laboral, advirtiendo de castigos y reincidiendo en la declaración de intocabilidad de la mencionada “reforma educativa”. Ayer, en la ronda de funcionarios públicos que han asistido a las reuniones legislativas del Partido Verde Ecologista de México, Nuño enfatizó que “nunca” habrá marcha atrás en dicha “reforma”.

Las palabras rijosas del joven secretario contrastaron con el anuncio hecho por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en el sentido de no hacer obligatorias las famosas evaluaciones más que para aquellos que antes no las aprobaron y para otros profesores que por sí mismos deseen someterse a ellas. El “rediseño” dado a conocer por el INEE es una banderita blanca que ondea mientras la CNTE reafirma sus métodos de lucha, sobre todo en cuanto a obstrucciones en carreteras, y mientras el gobierno peñista advierte que habrá despidos para quienes hubieran acumulado tres faltas consecutivas, en este inicio de clases que en estados como Oaxaca y Chiapas nomás no se cumplió.

Otro signo grave del desgaste del secretario Nuño se produjo ayer en tierras presuntamente muy controladas por el peñismo, el Estado de México, donde el titular de la SEP fue interrumpido en su discurso por la rechifla que le dedicaron profesores de las dos secciones del SNTE, una de ellas adscrita a la CNTE. El abucheo se produjo en Ecatepec, la tierra natal del gobernador Eruviel Ávila, quien dos veces fue presidente municipal del lugar. Los gritos de “fuera”, “vendido” y otras imprecaciones obligaron a que el titular de la SEP no terminara de brindar su pieza oratoria y a que también se abstuviera el anfritrión Eruviel (necesitado de impedir que el peñismo imponga un propio, tal vez un primo o prima, a la sucesión estatal). Las demás partes del programa oficial se abreviaron para que rápido terminara.

En esas condiciones de desastre generalizado, Peña Nieto tiene la oportunidad de cambiar parte de su baraja en el contexto del informe de actividades que rendirá el próximo 1 de septiembre. Suelen suavizarse las aristas de esos movimientos en los gabinetes políticos, al amparo del momento especial que se supone que constituyen esas fechas señeras. En términos de calendario, al mexiquense le queda un tercio del sexenio por delante, aunque, en la realidad, ese lapso siempre es acortado en términos prácticos, políticos, a partir de que hay candidato a la Presidencia de la República del partido del ocupante en turno. Y, en el caso de Peña, desde ahora hay una fiebre desbordada que poco respeto mantiene por ese reloj de arena que ya ha consumido dos terceras partes. Por ello es que se habla con insistencia de cambios en el gabinete, con los especuladores metidos en casinos de ilusión que pretenden vender como ciertos y con la esperanza en Los Pinos de que tales movimientos de organigrama den la impresión de que algo se mueve en esos terrenos estancados.

Respecto al mencionado cuarto informe peñista ha de decirse que la premisa oficial es que sí hay cosas buenas, pero no siempre son bien contadas por los funcionarios ni bien aquilatadas por los ciudadanos. Para subsanar ese déficit nacional, la administración peñista ha dado el banderazo de salida a la temporada de espots que buscarán convencer a la población de que sí le va bien, aunque ella considere lo contrario. La cascada de “buenas noticias” ha comenzado en las pantallas de televisión y en los discursos del jefe de ese equipo federal.

Y, mientras Estados Unidos está en vías de devolver a México a Zhenli Ye Gon, el autor de la famosa frase de “coopelas o cuello”, relacionada con corrupción electoral panista, ¡hasta el próximo lunes!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.