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Astillero: Sin Censura en Chicago

Astillero, Pacto por México

P areciera la prolongación en territorio estadunidense de las prácticas que en México se acostumbran para acallar o atemorizar los espacios periodísticos críticos. Sucede en Chicago, donde el programa radiofónico Sin Censura, conducido por el periodista Vicente Serrano, ha insistido en que se transparente el manejo financiero de las fiestas del Día de la Independencia de México, no sólo en cuanto al presupuesto del gobierno mexicano destinado a esas conmemoraciones sino, en especial, en cuanto a las formas de recaudación de fondos privados y el destino dado a esos ingresos.

Entre las informaciones dadas a conocer el año pasado en las frecuencias de Sin Censura se incluyó que “al menos tres funcionarios del consulado, a cargo de Carlos Jiménez Macías, han solicitado dinero a empresas de Chicago para la realización de la ceremonia del Grito de Independencia en Harrison Park, a través de llamadas telefónicas y correos electrónicos”.

En una de esas grabaciones se escucha a Alfonso Rosas Joule, encargado de organizaciones comunitarias del consulado, pidiendo a un empresario que aporte dinero de manera irregular. Explica el funcionario que el Museo Nacional de Arte Mexicano, que preside Carlos Tortolero, creó un comité para las fiestas patrias 2014, “pero es obvio que también aquí está participando el consulado; eso no se puede negar, tapar. Obvio”.

Ese armado serviría para triangular las donaciones, según el funcionario consular: “Carlos Tortolero me dijo: ‘dile que le voy a dar una factura del museo, como que tú apoyaste al museo y, bueno, te estamos llamando para ver si quieres aportar algo, o una parte de la factura, te mostramos la factura, ¿eh?, y tú le dices a la empresa ‘sabes qué, esto es lo que voy a dar’ o simplemente se lo das al museo, la cantidad que tú quieras, y el museo te da a ti, te repito, una factura o un recibo para que tú lo metas a tu declaración de impuestos. Incluso, mira, si tu das una… ahí te va, nada es gratis. Digamos que nos das diez mil dólares, échanos la mano, por favor (…) andamos jodidos” ( http://bit.ly/1tyVrNC ).

La difusión de esa información llevó al despacho estadunidense de abogados Ancel Glink, Diamond Bush, DiCianni y Krafthefer a un amago de demanda por difamación al empresario Adolfo Vega (acusándolo de haber grabado la conversación telefónica con el funcionario consular), a su empresa La Bodega (dedicada a la importación de productos mexicanos), al periodista Vicente Serrano (conductor del programa Sin Censura, en español, el más importante y crítico de la región que tiene como capital a Chicago) y al programa en sí.

El amago de demanda fue presentado en nombre del consulado general de México en Chicago, a cargo de Carlos Jiménez Macías, político priísta de larga experiencia en el Congreso federal y en cargos y delegaciones de su partido. Pedro Fregoso júnior, en nombre del bufete Ancel Glink y asociados, acusó al empresario Vega de haber grabado la conversación y de haberla entregado al periodista Serrano. Además, menciona el hecho de que el estudio de Sin Censura está en instalaciones de La Bodega. Además de la obtención ilegal de esas grabaciones, el abogado representante del consulado mexicano asegura que tales audios fueron editados, que se usó al aire en radio la impropia expresión de “pasando la charola” y que el funcionario Rosas jamás dijo “échanos la mano, estamos jodidos”.

Al gobierno mexicano, al consulado general en Chicago y a su actual titular, Carlos Jiménez Macías (un político cuya carrera en México ha estado exenta de escándalos o excesos, caracterizado por un trato amable y formas cuidadosas), les asiste el derecho de recurrir a las instancias legales para litigar lo que conforme a su interés convenga. En ese tenor es que se contrató un equipo de litigio, se presentó una demanda y debería resolverse el conflicto conforme a derecho, llevándolo hasta el final, para que una sentencia en firme, y no algún arreglo discrecional, restituyera honor y fama a la institución gubernamental mexicana y sus funcionarios si hubiesen sufrido daño.

Pero el pasado marzo el abogado Fregoso júnior solicitó al empresario Vega (de origen mexicano, pero ciudadano estadunidense, al igual que Serrano) 350 mil dólares para cerrar el caso. Lo había hecho de manera verbal, pero se le pidió que confirmara la petición por escrito. Así lo hizo, en una carta con el título de “Confidencial, sólo para intenciones de arreglo”, en papel membretado del bufete encabezado por Ancel Glink, remarcando que actúa en nombre del consulado mexicano en Chicago y solicitando una inmediata retractación pública del empresario Vega, del periodista Serrano y del programa Sin Censura, más la entrega de 350 mil dólares ( http://bit.ly/1J8SjMC ). “El consulado mexicano ha autorizado” demandar esa cantidad “para resolver totalmente el caso”, señala el litigante.

Con esta pretensión de demandar a un empresario (sin relación accionaria o injerencia alguna en Sin Censura), a un periodista y a un programa radiofónico crítico, la administración federal peñista da un salto de frontera en cuanto a confrontar a voces información y análisis que con espíritu crítico revisan el actuar gubernamental. A fin de cuentas, no se ha difundido la relación de ingresos y egresos en esa ceremonia de fiestas patrias en Chicago (ni en el resto de ciudades del extranjero donde también se pide cooperación privada y se ejerce dinero público). “Prefieren censurar que transparentar”, ha dicho Serrano frente al micrófono de Sin Censura.

Ah, por cierto, ayer se aprobó en San Lázaro la Ley General de Transparencia y en comisiones del Senado se votó favorablemente el proyecto del sistema nacional anticorrupción. El paraíso nacional de cada día se completó con la designación del comisionado Paulette, luego de su paso por Michoacán, como titular de la Comisión Nacional del Deporte. ¡Hasta el próximo lunes!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.