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Astillero: SNTE al ataque

Astillero, Pacto por México

J uan Díaz de la Torre fue un gordillista del primer círculo, cumplido ejecutor de las instrucciones de la profesora en jefa tanto en asuntos de política sindical como en el manejo de recursos y dineros. Tan fiel al poder en turno era, y no personalmente a Elba Esther, que Los Pinos lo designó como relevo del cacicazgo a derribar (igual que Carlos Salinas había seleccionado a la maestra chiapaneca para sustituir al entonces todopoderoso Carlos Jonguitud). Y no le ha fallado el Juanito magisterial a Enrique Peña Nieto: se ha mantenido silencioso, ha estado puesto a disolver cualquier eventual asomo de defensa gremial o política de Gordillo que nadie intentó, permitió el doblegamiento y la retoma priísta del Panal y se había mantenido como distante espectador de las movilizaciones y protestas de profesores independientes del aparato del SNTE en todo el país, sobre todo en Guerrero, Oaxaca y Michoacán.

Pero de pronto han desperezado a Díaz de la Torre. Ayer anunció en Zapopan, Jalisco, que desplegará una campaña de reivindicación de la figura de los profesores “que sí trabajan”, mediante la colocación de 100 mil mantas en todo México (charromantas, dirían quienes recuerden el mote de charros que históricamente se ha adjudicado a los dirigentes sindicales falsos, apegados a las instrucciones de los gobernantes y no al interés de sus presuntos representados). La acometida propagandística (que en algunas zonas del país tendrá que competir por espacio en puentes o sitios públicos con las mantas que a su vez suelen usar los grupos del crimen sindicalizado) forma parte menor pero significativa del rediseño de la estrategia gubernamental contra el movimiento magisterial independiente. Se busca aislarlo, evidenciar sus errores y excesos y confrontarlo desde las posiciones oficiales disponibles (los medios alineados, los comentaristas “indignados” por los plantones de estos días en Paseo de la Reforma y, desde luego, los comisionados dirigentes de cepa gordillista que ahora tratarán de mostrarse ante la sociedad como ejemplos de honestidad laboral y compromiso social.

Mientras tanto, miles de profesores oaxaqueños exigen en la ciudad de México que les sean pagados salarios hasta ahora retenidos en función de la reforma administrativa, que no educativa, con la que el peñismo ha tratado de controlar y doblegar a los trabajadores de la educación de entidades rebeldes a esa reforma, que hasta ahora no ha producido más que nuevos procesos burocráticos y una sostenida inconformidad que ante la desatención de las demandas en sus propios estados acaba trasladándose a la capital del país, generando problemas viales y molestias a los habitantes de ese punto geográfico clave para las definiciones federales (punto que tiene ventajas y desventajas, una de éstas, que los problemas del país necesitan en momentos críticos ser ventilados en la única caja de resonancia verdadera que es el DF, donde están las oficinas y los funcionarios que pueden tomar decisiones más o menos en firme).

La movilización de los mentores oaxaqueños se topó en su primer día con una administración capitalina deseosa de aplicar aunque fuera en términos declarativos algo de la presunta Tolerancia Cero que el gobierno peñista había anunciado respecto de tomas de carreteras federales (y que tampoco se ha podido cumplir). Si a las siete de la noche del lunes los profesores no se hubieran retirado del Paseo de la Reforma por voluntad propia, el comisionado de Los Pinos para el Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, dispondría de la fuerza pública para desalojar a los oaxaqueños, según luego incumplida advertencia del secretario del gobierno chilango, Héctor Serrano. De madrugada, los manifestantes se replegaron hacia el Monumento a la Revolución, pero este martes ya estaban nuevamente en faenas de obstrucción del mencionado Paseo de la Reforma, con el subsecretario de Gobernación realmente ejecutivo, Luis Miranda, en difíciles negociaciones con los líderes de los profesores oaxaqueños.

En Acapulco la tensión fue mayor. En demanda también de pago de salarios y, al igual que en el DF, con la exigencia de justicia y verdad en el caso de los 43 de Ayotzinapa, profesores guerrerenses llegaron al aeropuerto internacional de ese puerto, en un duelo de amagos que por una parte tenía a las fuerzas federales prestas para defender las estratégicas instalaciones y, por otra, a los mentores avanzando sin llegar a límites que desataran la represión. En el marco de la agitada y confusa política de la entidad se conoció, además, que un hermano del anterior gobernante, Ángel Aguirre Rivero, fue aprehendido por policías federales. La detención del hermano Mateo y otras personas se produce a unos días de que el PRD defina su candidatura al gobierno de Guerrero, que en el tramo final disputan Sofío Ramírez, senador expresamente leal a Ángel Aguirre, y Beatriz Mojica, quien fue secretaria de Desarrollo Social en el gabinete del mencionado Aguirre pero en realidad es apoyada por los chuchos, con la esposa de Jesús Ortega, la senadora Angélica de la Peña, exigiendo abiertamente que se asigne la postulación a una mujer, para que haya “equilibrios” de género. Un lector, cuyo nombre se mantendrá en reserva, relata: “He sido capacitador asistente del IFE en el DF ya en algunos procesos electorales, pero en éste, ya a nombre del INE, estoy desconcertado. Ayer debimos salir a buscar a los ciudadanos insaculados, pero no nos han proporcionado el chaleco que nos identifica ni el material suficiente para realizar nuestro trabajo. Por otra parte, aunque la primera etapa de capacitación termina legalmente el 31 de marzo, resulta que nos han obligado a terminar el día 26, sin ningún mandato legal o razón de fondo; más aún, la junta distrital nos comenta ‘que no quiere sustituciones’ de funcionarios, es decir, que no acepta renuncias de los mismos bajo ninguna circunstancia. Nunca había existido tal exigencia. Y para colmo, nuestro pago está retrasado”. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.