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Astillero: Vaya numeritos

Astillero, Pacto por México

M iguel Ángel Osorio Chong se extravió en su propio túnel: conceptualmente impreciso y errático, prosódicamente torpe, gestualmente abatido, parecía todo menos un secretario de Gobernación poderoso e informado. Noche de lunes trágico, sin árboles de consuelo a los cuales acogerse, el ex gobernador de Hidalgo se enredaba en minucias, batallaba con los datos y la ilación, necesitado de un traductor de sí mismo, pues lo que hablaba no explicaba ni informaba, diciendo sin decir, en una lamentable emulación fallida de aquel Mario Moreno que no decía pero siempre sí: Chontinflas, fue la implacable sentencia del tribunal internético donde la reducción de talla política también se expresó en la abreviatura 8ng.

Junto al zombi político hidalguense se plantaban otros actores trágicos: una procuradora federal de justicia, Arely Gómez, difuminada por sí misma mediante la frase que le trascenderá: “No me veo” (NMV), dijo con televis(iv)a preocupación escénica al colocarse en el atril antes ocupado por Osorio Chong. Y casi no se vio. Los encuadres fotográficos la situaron denotativamente tapada por el rostro de Joaquín Guzmán Loera, el ausente triunfador de la noche, en un grotesco intento de la titular de la PGR por hacer como que algo hace, al mostrar la imagen “reciente” del caminante de Badiraguato, con la intención de que el público colabore con el reality show denunciando el paradero de El Chapo a un teléfono 01800, bajo la promesa de una recompensa de 60 millones de devaluables pesos. Aunque, a decir verdad, sí hubo algo que se vio: hablar también desastroso, improvisación tambaleante y un rostro desencajado que con frecuencia parecía estar en desacuerdo con lo que decía su vecino, el mencionado ¡Oh, Sorio!, o no compartir lo dicho o estarse apenas enterando con sorpresa de la lectura de un guión maltrecho o inexistente.

Monte Alejandro Rubido había visto llegar el fuego expiatorio a sus linderos, pero hasta ese momento, y hasta ahora, pareciera a salvo del incendio tan sonado. Tres personajes menores habían sido echados a la hoguera del despido incriminatorio, como si las responsabilidades verdaderas estuviesen en la burocracia media, así que el comisionado nacional de seguridad ponía cara de solemnes circunstancias. A fin de cuentas, el jefe 8ng había establecido la Doctrina Hueso Seguro, según la cual nadie debe renunciar cuando se está en una crisis (aunque el beneficiado de esa amable tesis sea tachado de irresponsabilidades causantes de la mencionada crisis). El cuarto personaje del cuadro de la desesperanza era el acechante compadre Luis Miranda Nava, colocado en turno al bat por si el manejador del equipo decide hacer cambios en el gabinete ponchado y casi por escalafón lo asciende a la plaza ocupada ahora por los Mineros de Hidalgo.

Vaya numeritos: cuatro compungidos comparecientes ante las cámaras de foto y video, tres burócratas de medio pelo cesados con la esperanza de que esa ofrenda sosiegue al Coliseo burlón y exigente, 60 millones de pesos por los datos que permitan encontrar al nuevamente “Más buscado”, un 01800 para incentivar la denuncia popular que de entrada desconfía gravemente de quienes recibirían tales telefonemas, un brazalete elusivo al que Osorio dedicó con penosos resultados lo mejor de sus esfuerzos narrativos, dos puntos ciegos en celdas por culpa de los cómplices derechos humanos, un centro penitenciario con tan presuntas excelencias en calificación y operación que (según el sentir de MAO) una excepción sonorense sólo debería confirmar la regla de que es de “máxima seguridad” y dos personajes centrales, con máxima responsabilidad, al final de la representación trágica, el viajero Enrique Peña Nieto, orgulloso en París de la cuantía de su acarreo acompañante y del desfile gallardo de fuerzas armadas mexicanas, y el tocado secretario de gobernación que debería retirarse del cargo aunque sólo fuera (que no lo es) por la pésima “conferencia de prensa” de un lunes trágico con visos de fracaso irremontable.

Así parece quedar fuera de la jugada 2018 el cártel de Hidalgo (a Murillo Karam y su “verdad histórica” le esperan narrativas distintas de parte de los expertos internacionales que han dado seguimiento al caso), mientras el sonorense Manlio Fabio Beltrones llegaba a Francia para integrarse a la comitiva de Peña y con ello avivaba especulaciones de diversa índole, pero muchas de ellas referidas a las inmediaciones del Reloj Chino. Peña Nieto alista en tanto su regreso sin gloria, cumplidas las etapas de su agriada gira por Francia, obligado por las graves circunstancias a intentar algunos malabarismos de un adelantado medio tiempo y a replantear alineaciones ante el marcador fatal. La temporada trágica tiene en cartelera, hoy, la asignación del negocio de los energéticos a capitales extranjeros, en la llamada ronda uno, y vienen las negociaciones para las reformas privatizadoras en materia de salud, con los miles de maestros en una convergencia antes impensada (miembros del oficialismo marchando junto a los disidentes, bases del SNTE y la CNTE unidos por Peña). Vaya numeritos cuando ni siquiera se ha llegado a la mitad del sexenio.

El portal informativo de Carmen Aristegui hizo saber que en sesión pública de ayer, “el quinto tribunal colegiado en materia administrativa, a petición de MVS Radio, resolvió revocar la admisión de la demanda de amparo planteada por Carmen Aristegui. Con esta resolución se pone fin a la batalla judicial que en defensa de la libertad de expresión inició la periodista en marzo pasado. Con ello se ha eludido el análisis de los Lineamientos Editoriales que como censura previa se impusieron a todo un equipo de periodistas, analistas, colaboradores y comentaristas como condición indispensable para su permanencia en la Primera Emisión de Noticias MVS. Más de 25 profesionales de la comunicación perdieron un espacio para el ejercicio de sus derechos fundamentales de expresión y de información, por la decisión unilateral de quien explota un bien del dominio público de la nación”. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.