Lucha por la tierra, el agua y contra la reforma educativa
5 agosto, 2016
Incomodidades
5 agosto, 2016

El aumento de lo terrible

Ignacio Betancourt

Luego de dos semanas en que esta columna estuvo de vacaciones hoy regresa nuevamente con los lectores. Como hace quince días (o hace quince meses o quince años) los temas desastrosos se multiplican y preocupante es el aumento de lo terrible. En un país como el nuestro, en evidente proceso de cambio sin rumbo, con un gobierno cada vez más incapaz de cambiarse a sí mismo, esperar que promueva cualquier cambio en la amplia geografía de la República es poco menos que ilusorio. Por otra parte, con una población a la que pareciera ya sólo quedarle atender a su instinto, dado que para construir visiones ideológicas se requiere de procesos educativos y sociales de los que permanentemente se le ha excluido, el porvenir incrementa incertidumbres cada día más ominosas; de manera conjunta confusiones y voluntarismos llegan a ser elementos determinantes y al mismo tiempo trágica limitación para cualquier cambio organizado.

Claro está que un país no sólo es un trozo de territorio ni una pura extensión geográfica, un país es de manera principal su ciudadanía, en el caso de México ciento veinte millones de atribulados paisanos que ya no sienten lo duro sino lo tupido, ese es el México vivo, no sus gobernantes, no sus inmensas riquezas naturales; un país es la población, esas masas anónimas y discriminadas hasta hoy.

Pero como decía Jak El Destripador: “vayamos por partes”. Hablando de nuestro país resulta necesario señalar que el síntoma inequívoco de un Estado débil es cuando el diálogo con los gobernados resulta inoperante y quienes gobiernan sólo tienen a su disposición lo represivo; es importante entender que cualquier gobierno que requiere de soldados y policías, de leyes persecutorias y balazos y cárceles para mantener un mínimo de estabilidad es siempre una instancia en extrema debilidad, resulta paradójico pero así es. ¿Podrá alguien pensar que soldados y policías en las calles representan la fuerza de funcionarios y autoridades? Tal suposición sería un lamentable error porque la verdadera fortaleza de cualquier nación sólo se expresa a plenitud en la paz.

Un espectacular ejemplo de lo anterior es el actual problema magisterial, porque luego de muertes y encarcelamientos el problema seguirá creciendo y sumando la participación más indignada de multitudes hartas del expolio a que desde siempre son inmisericordemente sometidas. ¿Pensarán los “gobernantes” que los mexicanos no sienten, que de verdad lo soportan todo? Demasiado riesgo para tan peregrina ilusión.

Quienes deciden desde el olimpo putrefacto de la llamada clase gobernante son consecuencia magnífica de la impunidad porque pasan por alto aquello de que la naturaleza de la impunidad vuelve idiotas a los impunes. Y por supuesto que no se trata de insultar a nadie, es simplemente la evidencia inobjetable del deterioro mental (y espiritual) de quien no tiene que justificar nunca nada, tal situación produce en quienes incapaces de entender la complejidad de toda sociedad sólo disponen de un único “argumento”: la violencia legalizada. El impune respira en un círculo vicioso construido con legislaciones unilaterales y prepotentes que deteriora inevitablemente toda posibilidad de pensamiento autocrítico. Para mandar asesinar y destruir no se requiere mayor talento, para quien impone a sangre y fuego sus particulares intereses cualquier tipo de racionalidad es algo inaccesible.

El “gobierno” de Peña Nieto fracasa hasta en su obediencia para subastar al país. Ocupados sólo en medrar han propiciado excesos increíbles de inseguridad por toda la República con lo que han provocado que la inversión extranjera directa comience a desplomarse, por ejemplo en el estado de Tamaulipas de derrumbó un 51%. Según la American Chamber y la propia Secretaría de Economía ya se observan salidas de capitales austriacos, franceses, alemanes y norteamericanos, entre otros; y según el Inegi la economía de estados como Campeche, Nayarit, Morelos, Oaxaca, Puebla y varios más se ha contraído peligrosamente.

La pequeñez humana de la mayoría de los actuales funcionarios se comprueba en la voracidad de su rapiña, y en el que pese a los fraudes electorales con que llegan a ocupar un lugar que les permita enriquecerse sin límite pese a todo y a como dé lugar, se sienten además propietarios de una nación que ha sido construida a través de los siglos con el trabajo y la vida de millones de mexicanos. La estupidez resulta más evidente en quienes deciden a nombre de millones de ciudadanos, y esto se vuelve palpable en los que por ejemplo, insisten en la mano dura como única solución a los justos reclamos de cientos de miles de profesores agredidos en su dignidad profesional y en su condición laboral. Significativamente el llamado de las organizaciones empresariales (y de locutores radiales y televisivos y periodistas corruptos y partidos políticos) no incluye referencia alguna acerca del por qué protestan los maestros agraviados.

Todas las quejas de los cómplices del secretario de Educación reclaman un  supuesto cumplimiento de la ley, pero nunca aluden al rompimiento de la ley que implican las decisiones torpes y autoritarias como el acoso evaluatorio de miles de profesores dizque a nombre de la infancia escolar de México. En realidad sólo se trata del disfraz de grandes empresarios nacionales y trasnacionales, quienes ante la debilidad del gobierno en turno se descaran en sus reclamos por una “educación” que les proporcione mano de obra barata y calificada para la explotación más explícita. Lo anterior no sólo es un lugar común, es la deplorable realidad a la que ha conducido a la población un gobierno de empleados del gran capital, increíblemente ignorantes de las demandas de un pueblo cansado de ser engañado. Casi es ocioso señalar que de los poco más de dos millones de nuevos empleos formales creados en la actual administración, más de 45% de los mismos se sitúa en el nivel de entre uno y dos salarios mínimos (en México es el más bajo de Latinoamérica), o que frente al dólar el peso acumula una caída de casi 10% en lo que va del año; o que 80% de la población mexicana no está en condiciones de soportar una incapacidad laboral de seis meses; o que durante el pasado mes de mayo se abrieron mil 746 averiguaciones previas por homicidio doloso…

Del poeta Charles Bukowski (Alemania 1920-EUA 1994) su poema (que pareciera dedicado a los funcionarios actuales) titulado Chapoteando: Tonta,/ Dios mío,/ hay gente tan tonta/ que basta con que nos miren/ para que los oigamos chapotear en su tontería./ Están hundidos por completo,/ poseen manos, pies, orejas, piernas, codos,/ intestinos, uñas, narices y lo demás,/ pero no tienen nada dentro,/ aunque sean capaces de hablar, de formar frases,/ lo que sale de sus bocas son los conceptos más rancios,/ las creencias más deformes,/ son los depositarios de todas las estupideces/ y obviedades con las que han crecido/ y me duele mirarlos y escucharlos,/ quiero salir corriendo y esconderme,/ quiero huir de su envolvente nulidad./ No hay peor película de horror/ ni asesinato menos resuelto,/ pero el mundo sigue/ y ellos siguen/ rompiéndome/ tontamente los güevos.