A la alcaldía por peteneras
26 mayo, 2015
Rebote
26 mayo, 2015

Azuara, maniqueo trasnochado

Óscar G. Chávez

Por las charlas sin tregua,
a Renata natural-mente.

U no de los enfoques erróneos que de manera constante aplican los pseudo estudiosos de algunos fenómenos sociales, es el maniqueísmo como propuesta metodológica y práctica. Evidente es que desconocen el modelo como tal, y la utilizan de forma indiscriminada, en el entendimiento personal que los postulados surgidos de sus razonamientos serán los que contribuyan a desterrar los errores existentes hasta el surgimiento de sus ideas.

Los campos historiográfico y sociológico quizá sean los ejemplos más ilustrativos de esta visión. En este sentido, y dentro del caso mexicano, la lucha constante entre buenos y malos será la causa de las desgracias por las que hemos atravesado a lo largo de nuestra historia.

Así, la conquista hispana efectuada sobre los grupos autóctonos establecidos en lo que con posterioridad fue llamado América o México, en concreto, tuvo el desenlace por todos conocido en el que triunfaron los perversos europeos sobre los prístinos nativos de estas tierras.

Hidalgo en su figura de bondadoso padre de la patria, que dio libertad al pueblo oprimido de una manera infame por los españoles, tuvo la brillante idea de luchar por su independencia y liberarlos del sobajante yugo. La bondad y el heroísmo triunfaron sobre el mal, y gracias a eso existimos como nación independiente. ¿Qué sería de este país si todavía nos dominaran los malvados peninsulares ibéricos?

La constante se extiende a lo largo de todos los periodos históricos: la lucha de los buenos contra los malos; en esta dinámica de dicotomías, siempre triunfará la probidad sobre el mal, aunque éste logre entronizarse en algunos momentos.

Los procesos de enseñanza en los que nos vimos inmersos a lo largo de nuestra formación escolar, estuvieron también empapados de esta propuesta. Recordemos a los heroicos profesores y heroicas profesoras (que ahora hay que mencionar para contribuir a la cuota de género) de las escuelas públicas, relatar el triunfo del gigante de Guelatao sobre la iglesia y los retrógrados conservadores. En el extremo opuesto, las religiosas y sacerdotes de los colegios confesionales hacían especial énfasis en engrandecer la epopeya de los conservadores en contra del diablo de Juárez –cuya alma yacía en los infiernos y ahí permanecería hasta el fin de los tiempos–, quien se atrevió a restar privilegios a la iglesia y hasta a instaurar un calendario cívico del que eliminó toda festividad religiosa.

Dentro de esta última corriente surgieron entidades defensoras del bien, encaminadas a salvaguardar la integridad de estos héroes, verdaderos caudillos de Dios, que se enfrentaron a ateos, comunistas, gobiernos socialistas, herejes, liberales, y masones, plasmando sus heroicas epopeyas en material bibliográfico que tendría por objeto engrandecer e inmortalizar sus gestas. Editorial Jus es un ejemplo que ilustra las posturas de este género.

El estado mexicano, juarista, laico, liberal y –desde 1917–, revolucionario, tampoco permaneció ajeno a esta fábrica radical de héroes. La historia de bronce en que se pretendió encumbrar a todos los personajes del panteón patrio que se esforzaron hasta el ditirambo por desterrar lo vicios creados y fomentados por el antiguo régimen; obscuras fuerzas del pasado en el revolucionario argot echeverrista.

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Difícil resulta imaginar a un político de vanguardia, que se presenta como la mejor propuesta para gobernar la ciudad de San Luis Potosí y que ha transitado por las cámaras legislativas local y federal, enarbole un discurso maniqueo en el que señala la existencia bipolar de un ente potosino de bondad y un ente opuesto.

Como es lógico suponer dentro de su trasnochado discurso posiciona y cataloga de gente buena a aquellos que comulgan con su propuesta y se manifiestan como sus adherentes. Se argumentará que su denominación hace alusión exclusiva al modelo político y no a las pautas conductuales observadas en la sociedad potosina.

Fuera de ese enfoque es lícito argumentar que la creación de la agrupación gente buena, según su nombre en nomenclatura de redes sociales, resulta excluyente y ofensiva al desacreditar a todos aquellos que no comulgan o difieren de su ideología partidista e incluso de su formación política dentro de las filas de Acción Nacional.

En el mismo sentido resulta absurdo que pretenda alcanzar un cargo de elección popular a partir de la elaboración de cofradías virtuosas que enarbolan discursos equiparables a los del natalicio de Benito Juárez o del día de la raza que se pronunciaban en los años setenta en los parvularios.

Ideología propia de un limítrofe mental es aquella que radicaliza las posturas frente a aquellos que no siguen o dan por aceptables y encomiables sus propuestas de antípodas en materia de política.

Resultaría interesante señalar a Xavier Azuara, que su padrino político –no aludo al padrinazgo espiritual– Marcelo de los Santos, ningún empacho tuvo durante varios sexenios en maquillar y encubrir las cuentas públicas de la administración estatal encabezada por la gente mala. Asimismo como comisario de la Unión de Crédito Regional, bendijo en todo momento las cuentas financieras que en fraudulento actuar llevaron a cientos de potosinos a la ruina total. No me ocupo de su vida privada porque eso daría un resumen de la calidad moral de quien apunta para obispo de la mencionada cofradía.

Veremos entonces que el calificativo de gente buena, aplicaría sólo a Azuara y a su círculo inmediato, de ahí en fuera quienes lo rodean y se han convertido en sus asesores, estrategas, y protectores, son miembros también de la pandilla de malandros que indistintamente se han repartido el botín potosino.

Alguien debería recordar al aspirante a la alcaldía que no se construye un discurso a partir de la postura por la que transita; ya no es el director de atención a la juventud que tampoco se tragaría esta composición discursiva propuesta para seres de bajo entendimiento.

Aplaudamos su bondad y virtuosa conducta; hoy enarbola como propuesta publicitaria la lucha contra los vicios que él mismo solapó y contribuyó a fomentar cuando ocupó una curul en el congreso local. Xavier Azuara, el chico bueno de la gente mala.

JSL
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