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Banqueros: ¡al abordaje!

Municipios: pobres, 75%
Precios aumentan 6.63%

Carlos Fernández-Vega

Dos noticias divulgadas ayer dan puntual cuenta de lo equilibrado que está este México lindo y podrido, y de lo bien que funciona el modelito impuesto 35 años atrás, el cual, según la versión oficial, es sinónimo de que el país “va por el rumbo correcto”.

La primera de ellas, publicada por La Jornada (Roberto González Amador), revela que en tan sólo 10 meses (enero-octubre de 2017) la banca que opera en el país acumuló utilidades netas por más de 110 mil millones de pesos, 22.3 por ciento más que en igual lapso de 2016 y una proporción que supera en 10 tantos el “crecimiento” de la economía nacional en tres trimestres del presente año.

La segunda, divulgada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la cual revela que (la información actualizada corresponde a 2015) 75 por ciento de los municipios del país (mil 840 de 2 mil 457) reportan un grado de pobreza que afecta a entre 50 y 100 por ciento de su población, y, dentro de éstos, 924 (38 por ciento del total) registran índices que van de 75 a 100 por ciento de sus habitantes.

Desde los tiempos de Ernesto Zedillo (quien “rescató” sus deudas y sin más se las endilgó a los mexicanos, al tiempo que inició el proceso de extranjerización de las instituciones financieras) los banqueros han sido por demás generosos a la hora de alabar al gobierno en turno. Y cómo no serlo, si en ninguna parte del planeta los barones del dinero han obtenido las utilidades que registran en México.

De acuerdo con la información oficial (Comisión Nacional Bancaria y de Valores), las utilidades netas que en tiempos de Zedillo (1997) a los barones del dinero les tomaba un año acumular, a estas alturas apenas les lleva dos días, de tal suerte que las ganancias de este sector –mayoritariamente de propiedad foránea– alcanzan niveles de ensueño, mientras los mexicanos no dejan de pagar la factura endilgada por Zedillo y el Congreso.

De 1997 a la fecha, los barones del dinero acumulan un billón 168 mil millones de pesos en utilidades netas, sin considerar los pagarés del Fobaproa (algo así como 240 mil millones adicionales) que Vicente Fox y su secretario de Hacienda Francisco Gil Díaz se apuraron a saldar para que los banqueros (en voz de su entonces presidente y cabeza visible de Citigroup-Banamex, Manuel Medina Mora) declararan (marzo de 2005) que “la banca resolvió todos los pendientes del pasado, y el Fobaproa es un capítulo cerrado”.

Cerrado, lo que se llama cerrado, pues no, porque para los mexicanos se mantiene abierto. Acumulan 22 años pagando el ilegal “rescate” bancario ordenado por Ernesto Zedillo en 1995 y “legalizado” por priístas y panistas en 1998, y aún deben cerca de un billón de pesos (a la fecha y contando). Y les resta mucho tiempo para saldar los adeudos, a pesar de que en ningún momento han dejado de pagar por el estercolero llamado Fobaproa.

Entre 1997 y 2000, con Zedillo en Los Pinos, los barones del dinero acumularon poco más de 30 mil millones de pesos en utilidades netas; es decir, libres de polvo y paja. Con Vicente Fox en la residencia oficial ese monto se incrementó a 193 mil 754 millones (más pagarés Fobaproa y “cortesías” fiscales, como la compra-venta de Banamex y la de Bancomer). En el sexenio de Felipe Calderón las utilidades netas crecieron a 427 mil 162 millones y con Enrique Peña Nieto aumentaron a poco más de 517 mil millones (aunque a EPN le queda un año de gobierno).

Así, con respecto a lo obtenido en tiempos de Zedillo, los banqueros multiplicaron por 6.4 sus utilidades netas en el sexenio de Vicente Fox (más los pagarés Fobaproa y las “cortesías” fiscales); por 14.24 en el de Felipe Calderón y por 17.23 en el de Enrique Peña Nieto (y le resta un año).

Entonces, para los barones del dinero un billón 168 mil millones de pesos en utilidades netas acumuladas (más los pagarés citados y las “cortesías” fiscales), mientras que los mexicanos pagadores todavía deben cubrir casi un billón de pesos en deuda del Fobaproa-IPAB, sin considerar lo que han cubierto en 22 años al hilo por cortesía de los banqueros y sus gobiernos que dicen transitar “por el camino correcto”.

Y en este enjuague de “rescates” y facturas no puede obviarse la decisiva participación de siete secretarios de Hacienda en todo el proceso: Guillermo Ortiz Martínez y José Angel Gurría, en el sexenio de Ernesto Zedillo; Francisco Gil Díaz en el de Vicente Fox; Agustín Carstens, Ernesto Cordero y José Antonio Meade en el de Felipe Calderón; Luis Videgaray y (segunda vuelta) José Antonio Meade en el de Enrique Peña Nieto.

Así es: unos hinchados de utilidades y otros pagando con sangre la deuda que les endilgaron. Tal vez por ello el ahora precandidato tricolorasegura que “México tiene una deuda con el PRI”… y con el PAN, sin duda, porque sus gobiernos y legisladores “legalizaron” el estercolero del Fobaproa y trasladaron a los mexicanos sus billonarias deudas, incluidos los habitantes de 75 por ciento de los municipios del país que sobreviven en la pobreza.

De acuerdo con el informe del Coneval, los 15 municipios que en 2015 tuvieron los mayores porcentajes de población en situación de pobreza fueron: Santos Reyes Yucuná, Oaxaca, con 99.9 por ciento; Santa María Zaniza, Oaxaca, 99.7; Aldama, Chiapas, 99.5); Chanal, Chiapas, 99.5; San Juan Cancuc, Chiapas, 99.5; San Andrés Duraznal, Chiapas, 99.4; San Juan Ozolotepec, Oaxaca, 99.4; Nicolás Ruiz, Chiapas, 99.3; Coicoyán de las Flores, Oaxaca, 99.3; San Simón Zahuatlán, Oaxaca, 99.3; Cochoapa el Grande, Guerrero, 99.3; Santo Domingo Ozolotepec, Oaxaca, 99.3; Chalchihuitán, Chiapas, 99.2; Santiago Tlazoyaltepec, Oaxaca, 99.2; y San Miguel Tilquiapam, Oaxaca, 99.1.

Entre los municipios con mayor proporción de habitantes en pobreza extrema se cuentan, además de los oaxaqueños y chiapanecos, los guerrerenses: Cochoapa el Grande y Metlatónoc, por citar algunos, es decir, los mismos de siempre.

Entonces, en este México lindo y podrido unos pocos se mueren de la risa y la mayoría se muere de hambre.

Las rebanadas del pastel

La escalada de precios parece incontenible: el Inegi informó que en noviembre pasado la inflación anualizada trepó a 6.63 por ciento (el doble que en 2016), nivel no registrado desde hace 11 años. Peor aún fue el resultado para los mexicanos de menor poder adquisitivo, pues los precios de la canasta básica (la que consume la mayoría en este país) se incrementaron, también de forma anualizada, 9.35 por ciento (cuatro tantos más que un año antes).

Twitter: @cafevega

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