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Barrera y Vera se reeligen porque pueden, no porque los quieran

María Elena Yrízar Arias

Qué irónico resulta que en este mismo contexto de San Luis Potosí se haya gestado una sangrienta revolución, donde una de las causas principales fue combatir al presidente de la republica Porfirio Díaz, quien llegó al poder en 1877, gobernó dictatorialmente haciéndose reelegir sucesivamente en 1888-1892 ,1892-1896, 1896-1900-1904- 1910 y 1910-1916, en su gobierno favoreció la llegada de capitales extranjeros en la minería y la industria. Mientras tanto, la mayoría de mexicanos vivía en extrema pobreza. En 1910, el presidente Díaz se reeligió, de 1910 a 1916, pero por el movimiento armado de la Revolución fue derrocado en 1911, después de mandar encarcelar en San Luis Potosí al candidato opositor Francisco I. Madero, quien logró escapar de prisión y lanzó el Plan de San Luis iniciando una rebelión nacional, que luego fue conocida como la Revolución Mexicana. Consecuentemente, el presidente Porfirio Díaz, el 25 de mayo de 1911 renunció a la presidencia de la república y se exilió en París, donde murió el 2 de julio de 1915. Don Porfirio estuvo en el poder por 30 años 3 meses y 19 días.

Durante este conflicto, Madero fue elegido presidente de México, cargo que ejerció desde el 6 de noviembre de 1911 y gobernó hasta febrero de 1913. En este periodo implantó el sufragio popular y prohibió la reelección presidencial. Pero los campesinos exigían reformas económicas, y se sublevaron con Emiliano Zapata y Pancho Villa. Mientras tanto los hacendados apoyaron a Victoriano Huerta, quien le dio un golpe de estado a Madero y ordenó su asesinato. Murió a balazos el 22 de febrero de 1913, en Ciudad de México, y de allí se desato el movimiento de la Revolución Mexicana. De este capítulo histórico, la reelección fue un asunto muy delicado a tratar.

Otro intento de reelección se dio en nuestro estado potosino, lo que se lee en: http://www.proceso.com.mx/160313/san-luis-potosi-de-nuevo-encendido. Sobre el intento reeleccionista en el que participó el gobernador Gonzalo Martínez Corbalá, el viernes 9 de marzo de 1993, cuando se dio el destape priísta, tuvo como respuesta inmediata la reunificación de la oposición potosina en el Frente Antirreeleccionista Nacional (FAN), en el que participaron el PAN, PRD, PDM y PSD, y las organizaciones cívico-políticas como el Frente Cívico Potosino, la organización del navismo.

21 años después, las cosas cambiaron de un solo tajo y resulta que mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 10 de febrero de 2014, ahora se permite la reelección, lo que echó abajo un legado histórico de más de cien años, que ahora viene siendo una situación muy cómoda para personajes potosinos como Óscar Carlos Vera Fábregat y Manuel Barrera Guillén, líderes y concesionarios de sus respectivas franquicias políticas llamadas Partido Conciencia Popular y Partido Verde Ecologista de México, quienes sin más pudor político, han optado por colocarse en primer lugar en las listas de candidatos de sus partidos para reelegirse como diputados plurinominales, sin darles ninguna oportunidad a otros militantes. Sólo y nadie más que ellos, en una postura de que ellos son sus propios electores porque la ley se los permite y lo hacen como un acto de poder por retener el poder mismo y seguir gozando de sus posturas políticas, ya que ellos son verdaderos caciques. En el caso de Barrera Guillén, sin tomar en cuenta que el pueblo lo repudia más que a Vera Fábregat, lo que podemos ver en algunas publicaciones como: pulsoslp.com.mx/2018/…/con-protesta-siguen-demandando-salida-de-barrera-del-pve.. y elheraldoslp.com.mx/…/militantes-del-pvem-exigen-destitucion-de-barrera-guillen-2/ y otra de hace varios días: planoinformativo.com/581003/ahora-demanda-contra-barrera-guillen-slp, podemos constatar que Fernando Barrera Guillén es muy conchudo, pues viendo la tempestad en su contra, no se hinca. Al contrario, pues si bien la ley le permite aspirar a ser diputado plurinominal, la razón, la lógica y una sana inteligencia, deben aconsejarlo para que tome una decisión de estrategia de no reelegirse, por su propio bien personal, basado en la circunstancia de que es repugnado socialmente y que su continuidad en el Congreso, es un acto de perversión, no abonaría en nada a mejorar al Congreso y menos a su desprestigiado partido. Óscar Vera ha sido diputado consecutivo, primero él, luego su hijo y otra vez él, esto por 15 años, gozando del presupuesto estatal ininterrumpidamente y pretenderá continuar por los cuatro periodos más que la ley electoral le permite, serían 12 años más. La pregunta obligada aquí sería: ¿Acaso no hay militantes preparados como para que sean diputados plurinominales? ¿De verdad piensan que el pueblo los quiere? A Barrera lo rechazan sus mismos militantes partidistas hasta frente al edificio del partido, exigiendo su destitución como líder en la entidad por las irregularidades y hechos de corrupción en los que se ha visto involucrado y que no se ha visto el actuar del gobierno en contra de la corrupción ni de la impunidad de lo que se le acusa. Una sana medida sería que retiren sus nombres de las listas plurinominales, por congruencia a las circunstancias que exigen una mejora de políticos locales.

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