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Breve muestra de horrores

Ignacio Betancourt

En qué país del mundo cuarenta camionetas con hombres armados y encapuchados pertenecientes al crimen organizado, entran en un municipio, sellan todos los accesos y como venganza destruyen cuarenta y siete casas y siete ranchos y se llevan a decenas de hombres y mujeres. Después, durante varios días extienden el ataque a otras poblaciones cercanas con un resultado de entre doscientos y trescientos desaparecidos y un saldo de setenta huérfanos. Luego de varios años ninguna autoridad ha hecho algo por castigar a los  culpables o ayudar a las víctimas sobrevivientes. Efectivamente, acertó quien haya dicho México, y esto ocurrió un mes de marzo del año de 2011 en el municipio de Allende del estado de Coahuila. Aunque sea una verdad de Perogrullo, el verdadero enemigo de México es el propio gobierno mexicano. Esto lo saben millones de ciudadanos con familiares desaparecidos o asesinados en un contexto donde la más insoportable impunidad brilla con luz propia. México, un país en donde según datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) que el año 2015 realizó la Encuesta de Niños, Niñas y Mujeres y concluye que debido a la carencia de alimentación adecuada o por tener enfermedades recurrentes o crónicas, al menos uno de cada ocho menores de cinco años de edad (un millón cuatrocientos mil, aproximadamente) tienen desnutrición crónica. Estas cifras aterradoras sólo son consecuencia directa de la disfuncionalidad de gobiernos municipales, estatales y federales que hundidos en lo más espectacular de la corrupción sólo se dedican a medrar en contra de la población, y aún se atreven a llamar a la “unidad” de todos los mexicanos para enfrentar las agresiones del nuevo gobierno norteamericano, quien por cierto ha comenzado a tratar como criminales a miles trabajadores mexicanos que con su callada explotación laboral enriquecen al vecino país del norte.

Pero ahí no termina la tragedia, además, el gobierno de Enrique Peña Nieto ha decidido recortar el gasto para salud en 974 millones de pesos (el 23.1%) en comparación con lo ejercido el pasado año. Si a esto se añaden los efectos del gasolinazo (que redujo a menos de la mitad el incremento al salario mínimo), dice el CEESP (Centro de Estudios Económicos del Sector Privado) que el mercado interno resultará afectado por la pérdida del poder adquisitivo de la población. Según los empresarios se resentirá una disminución de los flujos de capital de empresas estadunidenses, lo que aunado a la inflación (de 4.72% durante el pasado mes de enero) afectará drásticamente la economía de la gran mayoría de los mexicanos. Dicho por Transparencia Internacional, México ocupa el lugar 123 entre 176 países según el índice de percepción de la corrupción realizado el pasado año, es decir que perdió 28 lugares respecto a la evaluación de 2015. Resulta evidente que el gobierno mexicano no tiene la menor intención de resolver los graves problemas que hoy afectan a la población, y en lugar de solucionar aunque fuera parcialmente algunos de ellos se dedica a blindarse con leyes y armamento para reprimir violentamente todo tipo de reclamo ciudadano.

Si se señalan los datos anteriores de ninguna manera es con la intención de insinuar siquiera que ante tan grandes obstáculos nada se pueda hacer. Todo lo contrario, es simplemente para hacer notar que lo que no realice la propia ciudadanía por sí misma nadie lo hará por ella. El horno no está para bollos, sobre todo ante la perspectiva de que el gobierno mexicano ha optado por la represión, o ¿qué puede significar el hecho de que México haya incrementado en 331% sus gastos bélicos en los recientes cinco años? De sobra se sabe que nunca la represión ha resuelto nunca nada, es evidente que una solución policiaca y militar no habrá de resolver ninguno de los problemas que hoy aquejan a la población, por más que el presidente de la República se desgañite en los televisores con declaraciones tan estúpidas como el que: Dejemos de lado todo pesimismo y optemos por ser positivos, porque así, con este pensamiento, esta energía, podamos proyectar lo que queremos para nuestra nación. ¿No tendrá por ahí, entre su multitud de asesores, alguien que le advierta de lo ridículo e insultante de sus declaraciones?

En la imposición de la llamada Ley de Seguridad Interior, que a toda prisa intentan imponer el gobierno mexicano a través del PRI (y sus satélites) y el PAN, el Congreso y los grandes empresarios del país, misma con la que se pretende militarizar la cotidianeidad nacional y dar carta blanca para todo tipo de agresiones dizque legales al ejército en funciones policiacas, y en flagrante violación del Artículo 129 constitucional, que a la letra dice: En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar. Solamente habrá comandancias militares fijas y permanentes en los castillos, fortalezas y almacenes que dependan inmediatamente del Gobierno de la Unión; o en los campamentos, cuarteles o depósitos que, fuera de las poblaciones, estableciere para la estación de las tropas. Ante tan ominosa perspectiva el Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta Social (FLEPS) señala que: “Esta norma generaría un marco normativo permisivo y ambiguos supuestos que alentarán el abuso de las fuerzas armadas”. En México tenemos leyes formidables, el único problema es que el primero en violarlas es el propio gobierno. Y como colofón a esta breve muestra de horrores nacionales y gubernamentales, por ahora sólo se añadirá el trágico panorama que sobre la educación en el país se ciñe desde las ensangrentadas manos del sargento Nuño (sí, el secretario de Educación), en un ámbito en donde los recortes gubernamentales vuelven más deplorable la actual situación educativa del país. Por lo pronto al Conacyt se le disminuye un 23.3% su presupuesto anual (unos 7 mil millones menos). Y qué decir de la educación indígena en donde sólo 2 de cada 10 niños terminan la primaria, 7 de cada cien terminan el bachillerato, y sólo 3.6% obtiene un título universitario.

Del poeta guatemalteco Otto René Castillo (1936-1967), un fragmento de la tercera parte de su largo poema Vámonos Patria a caminar: (…) Me levanto del llanto a buscar tu sonrisa./ Subo las letras del alfabeto hasta la A/ que desemboca al viento lleno de alegría/ y vuelvo a contemplarte como eres,/ una raíz creciendo hacia la luz humana/ con toda la presión del pueblo en las espaldas./ Desgraciados los traidores, madre patria, desgraciados./ Ellos conocerán la muerte de la muerte hasta la muerte¡// ¿Por qué nacieron hijos tan viles de madre cariñosa?// Así es la vida de los pueblos, amarga y dulce,/ pero su lucha lo resuelve todo humanamente./ Por ello, patria, van a nacerte madrugadas,/ cuando el hombre revise luminosamente su pasado,/ Por ello patria,/ cuando digo tu nombre se rebela mi grito/ y el viento se escapa de ser viento./ Los ríos se salen de su curso meditado/ y vienen en manifestación para abrazarte./ Los mares conjugan en sus olas y horizontes/ tu nombre herido de palabras azules, limpio,/ para lavarte hasta el grito acantilado del pueblo, donde nadan los peces con aletas de auroras.// La lucha del hombre te redime en la vida.// (…)