Estudiar el periodismo, Musacchio y Riva Palacio
13 febrero, 2017
Astillero, Pacto por México
Astillero: Los ciudadanos no fallaron
13 febrero, 2017

En el campo: sequía, contaminación y abigeos

Carlos López Torres

Lo que nos faltaba: la devastadora era Trump y sus inicios, foco de atención desde antes que el actual gerente imperial firmara sus primeras órdenes ejecutivas, además de poner en jaque nuestra de por sí debilitada economía, ha puesto de manifiesto aún más la incapacidad de nuestros gobernantes para implementar una respuesta política coherente y precisa que realmente siente bases firmes para un verdadero ejercicio soberano, independiente y democrático de la maltrecha nación.

Más aún, en medio de una crisis económico-política que todo mundo augura se prolongará durante todo lo que le queda al sexenio, los eslabones del deteriorado “sistema” clientelar de dominación se han ido fragmentando en la misma proporción que la clase política y sus partidos se han alejado de la sociedad, aunque  no cesan en la tendencia a privilegiar su propio entorno con el consabido descrédito y el oportunismo político que los acompaña hace ya buen rato.

Aunque una parte de la sociedad ha encaminado sus pasos hacia la organización y la lucha, todavía la inmensa mayoría de los trabajadores, los campesinos y algunos sectores populares no ha dado el salto hacia la reconquista de sus organizaciones en manos aún del viejo esquema corporativizado, impidiendo las necesarias alianzas de las diversas y heterogéneas fuerzas ciudadanas que se manifiestan aún con diferencias y sin un proyecto claro.

La crisis de gobernabilidad que afecta a las fuerzas gobernantes se manifiesta con mayorintensidad en las entidades y las demarcaciones municipales, donde la inseguridad, la corrupción y el abandono de atención a los pobladores se ha dejado sentir de manera dramática; donde a los graves problemas ancestrales se han venido a sumar los nuevos, derivados de la simulación, las complicidades y los saqueos constantes del erario en medio de la impunidad y la tolerancia entre la clase política.

Nuestra entidad no es diferente a otras, por más que los actuales gobernantes se empeñen en tratar de explicarnos que nuestro caso estaría lejos de ser uno como los de Veracruz, Chihuahua, Puebla, Sonora, Quintana Roo, Durango, Oaxaca o Nuevo León, por citar sólo algunos casos, donde los ex gobernadores han prácticamente endeudado a los ciudadanos además de saquear las finanzas públicas; o como el caso de Mexicali donde el gobernador del PAN, de plano ya no sabe cómo hacerle para gobernar.

La herencia de los alternantes partidos en la gubernatura del estado y sus respectivos ex titulares, ha dejado deudas, corrupción e intactos algunos problemas que se han agravado merced al solapamiento entre los políticos locales que se cuidan las espaldas apelando o imponiendo al silencio cómplice o la simulación de las “fuerzas vivas” que invariablemente apoyan al gobernante en turno.

Sin embargo, problemas como el de la contaminación de manera grave en la Huasteca, el de la sequía en puerta que ya empieza a causar incendios en diferentes demarcaciones y el creciente abigeato que abarca todo el estado, sumado al clima de inseguridad agravado por la lucha entre los diferentes grupos delincuenciales que se disputan la plaza, plantean a las organizaciones de la sociedad la urgencia de ligar a las demandas generales la lucha por alcanzar un acuerdo en lo que sería la agenda local, como condición para dejar atrás la improvisación y enfilarse hacia la concertación y la unidad en la acción de los sectores, grupos y colectivos con más claridad sobre la compleja realidad que no ha tocado enfrentar.