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Carreras y la educación

Guillermo Luévano Bustamante

E l PRI, a través de su Comité Ejecutivo Nacional, ha decidido que su candidato a gobernador sea Juan Manuel Carreras López. No sin un preámbulo de pretendido misterio, tras una espera acompasada por el seguimiento puntual de los medios de comunicación y el cruce de información apócrifa para despistar, que hizo parecer en algún momento como posible designado a otros de los aspirantes, como Yolanda Eugenia González, que desplegó en redes sociales una imagen-logotipo de campaña, igual que el rumor creciente los días previos a la designación de que sería el policía Enrique Galindo, o hasta la revitalización del alcalde la capital de San Luis Potosí, Mario García.

Así como la llegada del médico Fernando Toranzo al gobierno del estado no significó una notable mejoría en los servicios de salud, ni una política de derechos sociales en torno a ese tema prioritario, la postulación de un académico, ex titular del área de educación de la administración estatal, no necesariamente significa un compromiso del candidato con ese tema. Muy por el contrario, poca voluntad demostró Carreras al frente de la dependencia cuando se trató de atender los reclamos y reivindicaciones de docentes del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado y del Colegio de Bachilleres sobre la homologación salarial a la que tenían derecho por decreto, sobre los señalamientos que han formulado durante más de cinco años en torno a la asignación irregular de plazas a conveniencia de funcionarios y directivos en vez de realizarse por ponderación de méritos, antigüedad y derechos sindicales. Hasta diciembre todavía las y los profesores del Cobach exigían el pago su aguinaldo, retrasado indebidamente. Y muy frecuente fue la queja de la organización docente del Cecyte que exigía la renuncia de la dirección y otras autoridades educativas.

Es un indicativo muy claro, por supuesto, que el nombramiento de quien sustituyó a Carreras en su cargo abandonado prematuramente en aras de la candidatura al gobierno de San Luis haya recaído en Vito Lucas, dirigente de la expresión oficialista del sindicalismo magisterial, ex diputado local por el Partido Nueva Alianza, aliado eventual del Partido Revolucionario Institucional.

Finalmente en el estado se han venido aplicando los criterios de la reforma laboral docente, que llamaron erróneamente educativa, sin mayores contratiempos, aunque no sin oposición de los grupos disconformes que dentro del sindicalismo magisterial han denunciado la atrocidad que implica esa modificación legal para sus derechos laborales.

Juan Manuel Carreras no es de ningún modo un candidato novedoso, es un político de la misma casta priísta en el poder desde hace décadas, primero dentro de su partido, luego también como funcionario de la administración federal durante el mandato calderonista y de regreso a casa en el estado. Que representa la unidad de su partido, dicen sus militantes, pero no más para la ciudadanía, y mucho menos en el campo en el que aparentemente sería especialista, la educación. Aunque vale decirlo que si en algo se habrá formado será sin duda el viejo modo de hacer política, poco concordante con los requerimientos de una sociedad democrática.

Twitter: @guillerluevano

Guillermo Luévano
Guillermo Luévano
Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Investigador en la UASLP, SNI, columnista en La Jornada San Luis.