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Carta a Porfirio Muñoz Ledo, por Juan A. Mateos*

Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

A Porfirio Muñoz Ledo

Inicio este texto emocionado y con la convicción de que tenemos que actuar para rescatar a México del proceso de sometimiento al poderío y caprichos de Estados Unidos, nuestro enemigo externo histórico. Con la brillantez de siempre y con la estatura política e histórica que ha alcanzado, Porfirio Muñoz Ledo dio una entrevista a Carmen Aristegui en la que sitúa con claridad el camino equivocado que el gobierno actual ha seguido en su relación con Estados Unidos. Con palabras y conceptos transparentes acotó la actitud colonial e ignorante de nuestra historia que se desprende del “acuerdo” alcanzado recientemente con el poderoso vecino, y de la temerosa actitud de nuestros negociadores para enfrentar la arrogancia y baladronadas de nuestros enemigos.

Muñoz Ledo reivindica a la Diplomacia como un instrumento fundamental para fortalecer nuestra soberanía que requiere conocimiento y experiencia, elementos sin los cuales, como se constata, la negociación puede conducirnos al sometimiento. No hay que temer a los recursos, legales y políticos de los que disponemos. No temer al enfrentamiento. No detenerse ni dar marcha atrás ante las amenazas. Ante el temor de que Estados Unidos no avale el T.MEC – Tmécatl como dijo Muñoz Ledo con ironía “para incluir algo mexicano” – denunciemos el acuerdo. El temor no es el mejor consejero de los gobernantes.

Es un error atribuir la embestida contra México sólo al temperamento mercurial de Donald Trump. Es la embestida de Estados Unidos liderado por su Presidente. Una y otra vez, a lo largo de las últimas décadas, los funcionarios mexicanos que deben relacionarse con funcionarios de Estados Unidos, han caído en la trampa de considerar que el hecho de llamarlos por su primer nombre y tutearlos –“call me Jared”– significa amistad y confianza. Siempre será el lobo aunque se disfrace de cordero.

Además de apoyar abiertamente a Muñoz Ledo en su digna actitud, debemos organizar, en torno a su liderazgo, la crítica a las acciones equívocas del gobierno, convocando a científicos, artistas, funcionarios, intelectuales, académicos y sociedad civil e intentar vincular esta crítica a las organizaciones obreras y campesinas.

Sería deseable que alguien con la estatura de Muñoz Ledo pudiera iniciar una crítica digna frente al otro enemigo histórico de nuestra Patria: las iglesias católica y cristianas.

*Ex embajador de México en Kenia, Israel y Marruecos.
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JSL
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