Por inseguridad, bloquean la avenida Seminario
4 marzo, 2016
Minimizan SSPE y Leal Tovías hechos violentos en la entidad
4 marzo, 2016

Casi se extraña a Torres Arpi

Ignacio Betancourt

Armando Herrera, actual secretario de Cultura en el estado, permite el uso de la fuerza pública (la policía municipal) imaginando que de esa manera resolverá los problemas que su propia incapacidad le crea. Lo que la mañana del pasado lunes 29 de febrero de 2016 ocurrió en el Centro Cultural Mariano Jiménez habrá de ser algo histórico (o por lo menos inolvidable) y emblemático de un proceder autoritario y torpe.

En una  lamentable farsa (género teatral) un individuo llamado Alfredo Alonso Narváez Ochoa que dice ser “encargado” (nadie ha informado oficialmente nada) del Centro Cultural Mariano Jiménez, intempestivamente decidió descolgar (por el puro poder de su sacrosanta voluntad) una notable muestra pictórica que el Colectivo Iyari, invitado por el Colectivo de Colectivos, mostraba públicamente en una de las galerías del Mariano Jiménez; al ser requerido Narváez para una explicación de su atentado (no avisó a nadie, descolgó una muestra que él no había colgado) sin razón alguna para justificar su proceder don Alfredo simplemente tomó su celular (el mismo con que graba de manera encubierta todo lo que puede) y llamó a la policía municipal no se sabe con qué alucinadas intenciones.

Una persona a la que alguien le dice vas a ser “encargado” del Mariano Jiménez y de inmediato Narváez Ochoa, con naturalidad fascista considera que le ha sido regalado un Centro Cultural para que disponga en él lo que se le antoje. Sólo que probablemente omitieron informarle que el sitio considerado por él como su “regalo” (¿qué méritos imaginará poseer?) es una instancia cultural con participación ciudadana (lo cual ha de resultarle pecaminoso, de otra manera no actuaría con tan religiosa animosidad) donde un pequeño comité integrado por tres representantes de la Secult y tres representantes del Colectivo de Colectivos (lo que el alma hitleriana impide aceptar) acordaron decidir colegiadamente las actividades a realizar en el Centro, mucho antes de la aparición de Narváez.

Cuando se les preguntó a los policías (cuatro en bicicleta) el motivo de su presencia en un Centro Cultural, como intuyendo el simbólico agravio se alejaron de inmediato, previa firma que don Alfredo Narváez tuvo a bien estampar para justificar su llamado. Por cierto, resulta notable, que estando en el Centro Cultural en ese momento el director de Gestión y Seguimiento, Arturo Gómez Díaz, no se inquietara por el atropello (o por lo menos por la bronca que le estaba creando a su jefe)) y se comportara como si no ocurriese nada grave: la intromisión de la fuerza pública, el que uno de sus empleados llamara a la policía luego de desmontar arbitrariamente una muestra pictórica no colgada por él. Si eso no merece una mínima explicación por parte de la Secult no habrá duda de que es ella quien propicia la violencia (un atentado a los derechos humanos del ciudadano). Esa es la nueva política de Armando Herrera en la Secult (casi nos hace extrañar a Torres Arpi), Herrera se desentiende de lo cotidiano y sus directores “resuelven”; por lo pronto quien engañó al señor Narváez Ochoa le debe una explicación a la sociedad por el bochornoso proceder de tal emisario. ¿Qué opinará el señor gobernador del estado?

Hace sólo unos días (el 16 de febrero) la directora general de Organismos de la Secult, el director de Gestión y Seguimiento de la Secult y el director administrativo de la Secult firmaron una minuta en donde acuerdan con el Colectivo de Colectivos informar por escrito a un futuro encargado del centro: de las actividades que realiza el Colectivo de Colectivos en el Mariano Jiménez “y de las reuniones que la Comisión Mixta realiza periódicamente para acordar programación y funcionamiento del Centro”. Del compromiso anterior, firmado y protocolizado, se burla impunemente el supuesto empleado de Armando Herrera, resulta significativo que los tres directores firmantes (quienes de hecho fueron insultados por el agravio del señor Narváez) se hagan de la vista gorda (no se puede saber si avalando los procederes ignominiosos o avergonzados por el desacato).  

Esa es la realidad del actuar de la Secult en el Centro Cultural Mariano Jiménez (¿podrán demostrar que no es verdad?). Como debido a la oposición ciudadana no pudieron desaparecer el Centro ahora quieren desaparecer a quienes lo mantienen funcionando desde hace dos años. Además de la agresión a una iniciativa ciudadana no se dan cuenta del ridículo que están haciendo por negarse al diálogo con el Colectivo de Colectivos, además de imaginar que con policías resolverán sus propias torpezas.

El Colectivo de Colectivos está a la espera de que las autoridades de la Secult (si las hay) ordenen a Narváez Ochoa (quien por sus pistolas decidió descolgar la exposición inaugurada con sorprendente éxito hacía tres semanas) la vuelva a colgar, además de impedirle ingresar a la administración cultural por ser un peligro para cualquier creador. Y pensar que a energúmenos tales se les pretenda pagar con nuestros impuestos.

Pero pasando a otros temas (igual de deplorables), si no fuese una real amenaza el reciente delirio de ese criminal embozado de apellido Nuño, por más señas dizque secretario de Educación Pública, quien sin rubor declaró (graduación en la Escuela Médico Naval) que los soldados habrán de culturizar el país, que las fuerzas armadas son “un aliado indispensable” para llevar educación de calidad a todo México. Dos o tres culatazos, cuatro o cinco desaparecidos, seis o siete violaciones y el analfabetismo desaparecerá, la cultura nacional florecerá y los nuevos pedagogos serán generales en activo. Ingenuamente me pregunto ¿no sería más conveniente que universitarios y científicos, y obviamente profesores, desempeñaran tan delicado encargo?

Del poeta guatemalteco-nicaragüense Carlos Martínez Rivas (1924-1998) un fragmento de su poema El paraíso recobrado, el que dedico al próximo día de la mujer: (…) Más allá de los cumpleaños y de los pequeños obsequios/ a los que cuidadosamente les borramos el precio./ Más allá de la cadena de oro y el anillo/ dados a guardar a alguien/ para mientras nos bañamos en la piscina./  Más allá de las radiantes fotografías, en grupos,/ tomadas en la playa, debajo del verano.// ¡Más allá de todo eso!/ Más allá de la nube y el relámpago./ Más allá de las constelaciones. En los aires finales./ Y más allá, todavía. Más allá del mismo aire.// De escala en escala todo ha ido desapareciendo./ Ahora ya no queda nadie,/ nada./ Sino el espacio/ y un hombre y una mujer.// La nueva creación apoyada en nosotros./ La tierra es otra vez la tierra./ El hombre es otra vez un hombre/ la mujer es de nuevo una mujer.// Y tú tienes la palabra.// La mujer es anterior a la vida./ La mujer es anterior a Adán./ La mujer es anterior a la mujer./ Porque antes, mucho antes/ de que Eva naciera del costado del hombre,/ cada árbol, cada flor, cada fruta,/ toda la creación era una mujer.// Tú tienes la palabra./ Separa la luz de las tinieblas,/ y ordena los mares y los ríos/ (…)