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17 abril, 2017
Sábado de Gloria
17 abril, 2017

¿A cerrar esas páginas?

Carlos López Torres

No sorprende en un país donde la corrupción institucionalizada se aparenta combatir coyunturalmente, con el claro propósito de incidir en el estado de ánimo de la gente cuya incredulidad va en aumento, que un funcionario estatal responsable del turismo salga a declarar que lo relacionado con varios millones que reclama la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a la Seduvop, asignados al Centro Histórico, debe ser una página que hay que cerrar toda vez que lo importante es que el espacio en cuestión luce esplendoroso y hay que disfrutarlo.

Según Antonio Esper Sulaimán, la aplicación puntual del popular refrán: lo que no tiene remedio olvidarlo es lo mejor, debiera ser la actitud resignada de quienes al final de cuentas terminan pagando los platos rotos de los innumerables pájaros de cuenta que, como muchos ex gobernadores tricolores y algunos azulinos, aparecen detenidos de la noche a la mañana para poco tiempo después aparecer en libertad como el recién liberado ex gobernador de Sonora el señor Padrés.

Así las cosas, resulta imposible por todo lo visto y actuado en materia de corrupción en este país, sobre todo cuando el ejercicio de tal deporte al que son tan adictos los funcionarios públicos de todos los niveles, con sus honrosas excepciones por supuesto, dejar de pensar que el dicho del secretario de Turismo no es sino el sentir del resto de los funcionarios que tienen que ver con los manejos de los dineros del pueblo, es decir, la Contraloría del Estado, la Auditoría Superior del Estado, los reprobados diputados de la actual Legislatura, el jefe del titular de la Seduvop, también acusado de un faltante por el diputado federal Cándido Ochoa y los del Partido Verde, aunque a última hora dijeron que siempre no.

Haría mejor el secretario de Turismo en rendirnos un informe veraz y pormenorizado sobre la carencia de una legislación actualizada en la materia, que diera respuesta a los múltiples problemas nuevos y viejos derivados del posicionamiento de la entidad como un destino turístico de cierta importancia.

La anarquía exhibida en los sitios principales de recreación y convivencia, donde la falta de reglamentación, permisos, falta de cupo y alternativas viables para los paseantes, causaron altercados, descontento e inconformidades a los visitantes.

A los problemas revelados por el crecimiento del turismo, se vienen a sumar los derivados de la obsoleta política de movilidad y la creciente contaminación del medio ambiente que, en temporadas como la de Semana Santa, no sólo se agravan, sino que hacen patente la incapacidad de los gobernantes para atender otros graves como el de la inseguridad que no deben ser circunstanciales, dada la permanencia de la delincuencia organizada.

La autocomplacencia oficial, más aún, la justificación de lo injustificable como el caso de la Seduvop en comento, sólo aceleran la descomposición y el fuerte olor a podrido del régimen choco que se pretende mantener a fuerza de simulación.