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Israel López Monsivais

Es una realidad que el tema principal de la elección es la corrupción. Las encuestas indican la desesperanza del electorado; se encuentra enojado con la clase política, el voto es emotivo, no racional, por lo tanto, el proceso electoral lo definirá el castigo al gobierno de Enrique Peña Nieto y a los impresentables del PRI. Jenaro Villamil, periodista del semanario Proceso, publicó el libro Cleptocracia: El nuevo modelo de la corrupción, editado por Grijalbo.

Villamil define a la cleptocracia: “institucionalización del robo, es prescriptiva, captura al Estado, transforma lo que son bienes públicos en privados… la cleptocracia domina toda la ecuación del juego, al grado de dinamitarlo por completo. La corrupción, en la cleptocracia, no es la excepción, sino la regla, y no es una práctica ajena a la institucionalidad, sino el hecho que explica su funcionamiento”. En resumen, es el gobiernos de los ladrones y corruptos.

Explica el reportero que la corrupción es un cáncer que ha hecho metástasis en todas las instituciones, las autoridades judiciales están secuestradas, los fiscales no son autónomos, los mecanismos de rendición de cuentas brillan por su simulación o ausencia.

Gianfranco Pasquino expone sobre la corrupción: “es el producto de un sistema imperfecto de representación social y se convierte en un mecanismo discriminatorio de acceso al poder y la toma de decisiones”. Para Pasquino, la corrupción es mayor, en tanto menor es la seguridad de la élite en el poder para mantenerse en ella. En el actual proceso electoral las elites políticas y económicas se sienten amenazadas con una posible alternancia

El régimen del partido hegemónico (1946-2000) que dominó el sistema político mexicano históricamente fue corrupto. Pero el caso es que con la transición democrática que inició en 1997 la corrupción se sistematizo en los gobiernos que encabezaron las principales fuerzas políticas (PRI, PAN y PRD). Notemos, entonces, que con la implementación del neoliberalismo los conflictos de interés entre lo público y privado se incrementaron, el capitalismo de cuates es la regla.

La tesis que expone Villamil es que “la actual cleptocracia es una clara degeneración de la tecnocracia dominante y de su modelo económico neoliberal y profundamente autoritario”. Definitivamente, los tecnócratas son mas corruptos que los políticos del viejo modelo, los superaron. Anotaré algunos nombres de la generación dorada del PRI: Javier Duarte, César Duarte, Roberto Borge, Humberto Moreira, Rubén Moreira y Rodrigo Medina. Citaré ciertos casos de corrupción: casa blanca, la casa de Malinalco, los contratos de OHL, estafa maestra, socavón, sobreprecios, Oceanografía, Odedrecht, tren México-Querétaro. Son miles de millones de pesos los que se adjudicaron.

Con estos antecedentes tiene lógica que los mexicanos estén molestos, desencantados. El presente sexenio es de escándalo. Y los panistas no se quedan atrás, sólo basta revisar las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón. Llegue quien llegue deberá acabar con el pacto de impunidad entre las elites políticas y económicas. Se debe confrontar el problema institucional, será doloroso levantar la alcantarilla de la corrupción. Seguramente, servirá de pedagogía política para enseñarle a las nuevas generaciones que los recursos públicos no son patrimonio personal de los políticos.

En San Luis Potosí, la cleptocracia se ha apoderado del gobierno estatal, Congreso local y alcaldías. Definitivamente, la 61 Legislatura es la más denunciada: triangulación de recursos, falsificación de firmas, ecuación corrupta. Ningún legislador se salva. Queda por aclarar los supuestos actos de corrupción de los Gallardo, quienes han sido señalados en diversos medios de comunicación. Quizá, entonces, el problema es más delicado de lo que parece. La debilidad de las instituciones preocupa.

Finalmente, el voto de castigo existirá. Los derrotados deberán aceptar los resultados como demócratas, ser oposición constructiva. Quiero concluir con la idea de que saldremos más fortalecidos después de enfrentar la corrupción.

Twitter: @francotiradort1

Israel López Monsivais
Israel López Monsivais
Abogado y Maestro en Gestión Pública; Catedrático, FCA, UASLP.