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Coahuila: alianza a destiempo

Mariana Hernández Luna

Durante mucho tiempo hemos sabido que el estado de Coahuila es uno de los bastiones del PRI a nivel nacional y sabíamos, desde el inicio del proceso electoral, que contrarrestar los efectos nocivos de ese partido sería una labor titánica. Gran parte de la esperanza de los coahuilenses se cimentaba en suponer que la debacle provocada por las dos administraciones gubernamentales de los hermanos Humberto y Rubén Moreira, así como el clima de violencia inusitado que se ha vivido en el estado durante la última década, nos permitiría expresar en las urnas el repudio contra el PRI y tener, por primera vez, un gobierno estatal de oposición.

Luego de las elecciones del 4 de junio, en el conteo rápido Guillermo Anaya, candidato del PAN, aparecía con una ligera ventaja respecto al priísta Miguel Ángel Riquelme; luego comenzó a operar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y, misteriosamente, el conteo de votos se congeló en 71.91%, dando una pequeña ventaja a Riquelme.

Desde ese momento los coahuilenses supimos que el fraude había comenzado a fraguarse porque el PRI no había obtenido el resultado que esperaba, iniciaron las denuncias contra el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) y su presidenta, Gabriela María de León Farías quien insistió en que no habría fraude y adujo que el PREP se detuvo debido a que 494 actas no pudieron ser contabilizadas por inconsistencias.

A partir de entonces el IEC sufrió un severo golpe a su credibilidad y no parece que pueda recuperarla en un futuro cercano.

En Coahuila no estamos acostumbrados a realizar grandes marchas ciudadanas para denunciar. Sin embargo, las inconsistencias e irregularidades del proceso fueron tan descaradas y evidentes que de inmediato se formó el “Frente por la Dignidad de Coahuila” encabezado por los opositores del PRI, entre ellos Guillermo Anaya del PAN, Armando Guadiana de Morena, José Ángel Pérez del PT y los independientes Javier Guerrero y Luis Horacio Salinas. Y en este punto cabe preguntarles: ¿por qué no efectuaron una alianza opositora antes de las elecciones?, ¿faltó capacidad de negociación?, ¿acaso faltó capacidad y voluntad política de los líderes de los partidos políticos a nivel estatal y nacional?, ¿es tan difícil hacer a un lado los intereses particulares y pensar en un bien mayor?

No podemos pecar de ingenuos y decir que esperábamos que nuestro voto sería respetado y que el IEC acataría, sin más, la voluntad popular. El mismo día de las elecciones en una rueda de prensa de banqueta, Humberto Moreira, ahora peleado con su hermano Rubén, había dicho categóricamente que, sin ser pitoniso, podía predecir que el PAN no ganaría la elección. En un arranque de desmedida honestidad el Profe Bailarín dijo que él sí sabía de elecciones, pues durante 36 años había participado en elecciones, dado que fue secretario del PRI y operador político.

En Coahuila reconocemos con claridad las prácticas de compra del voto, sabemos que los tentáculos de la maquinaria priísta han manipulado a las masas clientelares desde hace décadas.  Tan bien aceitada está la maquinaria que el Profe Bailarín obtuvo usufructos de ella y logró lo impensable, pues en las pasadas elecciones se convirtió en candidato a diputado plurinominal por el Partido Joven.

Y aquí me permito anotar una minúscula victoria, pues el Partido Joven solo obtuvo 2.87% de sufragios, por lo que perderá el registro y dejará a Humberto Moreira sin diputación y sin fuero constitucional, lo que permite una pequeña rendija para que en el futuro se le pueda investigar y enjuiciar por el tema de la megadeuda, así como por los señalamientos que en las cortes de Estados Unidos se han realizado en su contra.

Pese al clima de denuncia, hartazgo y repudio de las prácticas corruptas priístas y al desprestigio del IEC, el pasado domingo le fue entregada, por unanimidad, la constancia de mayoría a Miguel Ángel Riquelme para quien no será fácil gobernar, pues según los datos oficiales sólo 61.3% acudió a votar y de ellos, 38.19% lo hizo por Riquelme, es decir, gobernará con apenas el consentimiento de casi 3 de cada 10 coahuilenses lo que, evidentemente, dista mucho de representar no solo la voluntad popular, sino de atrevernos siquiera a hablar de un estado democrático.

Resulta irrisorio que ahora Riquelme responda en tono ofendido sobre las acciones que en su natal Torreón se han tomado para señalar que el voto popular no fue respetado, que se cometió fraude y que abierta y públicamente se le repudie. Su administración municipal no ha salido tan bien librada como él lo pensaba, pues utilizó como parte de su propaganda el ejemplo de gobernabilidad y supuestos avances que su administración realizó en Torreón.

Por otra parte, el PAN, sin duda, ha capitalizado el respaldo obtenido durante las multitudinarias marchas realizadas en Saltillo y en Torreón en donde han hecho acto de presencia tanto Ricardo Anaya como Margarita Zavala, ambos aspirantes a la candidatura para la presidencia de la república en 2018. Indudablemente Acción Nacional utilizará este impulso para ir configurando su estrategia rumbo a las elecciones del próximo año.

Sin duda alguna los coahuilenses tenemos muchos retos que afrontar en nuestro futuro inmediato, uno de ellos es continuar demandando la anulación de los comicios electorales, tanto por la vía legal como por medio de las movilizaciones sociales. Sabemos que las nuevas autoridades gubernamentales le apostarán al olvido y al desgaste.

Por otra parte, debemos comenzar a crear conciencia política y ciudadana entre las masas populares, valorar el poder de la organización social no sólo para realizar marchas sino para vigilar y auditar al próximo gobernador.

Por último, los políticos coahuilenses deben de hacer una lectura detenida y minuciosa sobre las movilizaciones sociales y de la organización social que pareciera estarse gestando, pues muchos de los que acudieron a las marchas lo hicieron no por creer que Guillermo Anaya sea la mejor opción para Coahuila, sino para exigir el respeto al voto, a la voluntad ciudadana expresada en las urnas que no fue ni comprada ni coartada o inducida. Para muchos se trata de defender un verdadero y genuino estado de democracia, así como para expresar que los coahuilenses estamos hartos de la corrupción y la impunidad.

Mariana Hernández Luna
Mariana Hernández Luna
Originaria de San Pedro, Coahuila. Licenciada en Ciencias Humanas en la Universidad Iberoamericana y Maestría en Estudios Humanísticos en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Experiencia laboral en dependencias municipales y en el Sistema Nacional DIF y como docente en todos los niveles educativos