La transparencia no ha generado la confianza esperada
16 diciembre, 2016
Lógica
16 diciembre, 2016

Coincidir en empeños comunes

Ignacio Betancourt

Un cúmulo de infamias guarda la memoria colectiva de millones de atribulados ciudadanos. La experiencia reciente de la mayoría de los mexicanos ha sido tan insoportable que más pronto que tarde esta sociedad ha de cambiar, pese a los esmerados empeños gubernamentales en contra de tal aspiración. Muy significativo y merecedor de la más amplia atención colectiva resulta el comportamiento gubernamental frente a los graves problemas nacionales, en lugar de fortalecer de verdad el mercado interno, aumentar salarios o generar empleos, se propone legalizar la ilegal presencia del Ejército entre la población y se comienzan a cocinar a todo vapor leyes que debiendo proteger al ciudadano-víctima sólo protegen a los infractores. Evidentemente no es esa la manera de resolver las apremiantes necesidades de las mayorías ¿por qué si quienes dicen gobernar se preparan para agredir los más justos reclamos, el ciudadano no se prepara para afrontar tan grave situación? Si hace ya unos diez años la Federación olvidó a las policías municipales ¿por qué se sorprende ahora de la ineficacia de las mismas?

Según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, de 2006 a octubre de este año, la CNDH ha dirigido al Ejército 158 recomendaciones (121 a la Sedena y 37 a la Marina). Al dato numérico habría que añadir que la mitad de dichas recomendaciones están reportadas como “de cumplimiento insatisfactorio”, “aceptada con cumplimiento imparcial”, o de plano “no aceptada”. Si se observa que el contenido de dichas recomendaciones se refiere a cateos y detenciones arbitrarias; uso excesivo, desproporcionado y arbitrario de la fuerza; lesiones o privación de la vida; ejecuciones arbitrarias; desapariciones forzadas; torturas, tratos crueles e inhumanos; e imputación indebida realizada con detenidos, la desatención a los requerimientos de la CNDH se vuelve una radiografía espeluznante de lo que nos espera. ¿Son estas acciones las que pretenden legalizar PRI y PAN?

Para no olvidar al sargento Nuño sería bueno saber qué opinión le merecen los siguientes datos: En México sólo cuatro de cada diez alumnos de 15 años asisten a escuelas bien equipadas para la enseñanza de las ciencias y 50 por ciento de esos alumnos acude a planteles donde el material para realizar prácticas no está en buen estado. ¿Serán culpables de esa situación los profesores disidentes? Y para seguir alimentando nuestro optimismo habría que tomar en cuenta que en nuestro país, durante los últimos diez años de guerra al narco ha habido cien mil muertos y treinta mil desaparecidos (Calderón inició en 2006 la masacre que Peña Nieto ha continuado). En un país de ciento veinte millones de habitantes aún hay mucho material para miles de fosas.

La más turbia de las complicidades se dio hace tiempo entre gobiernos y delincuencia y este otorgó como regalo a aquella la impunidad en el contexto municipal del país. Suponer que lo municipal no determina situaciones regionales o nacionales fue increíblemente torpe o cínicamente perverso; las consecuencias están a la vista: el Frankenstein que procreó la Federación se ha salido de control; de hecho se gobierna y se actúa para beneficio cada vez más explícito de la delincuencia organizada. En esa dirección poco importan los padecimientos de las mayorías pues los únicos interlocutores válidos para el gobierno son los criminales, sus socios y los grupos de poder fáctico. De ahí que escuchar en cadena nacional las convocatorias que el gobierno hace a la “unidad” para superar volatilidades dolarescas y petrolizadas se vuelve inevitable humor negro; si se legisla y actúa sólo para beneficio de atracadores ¿qué puede esperar la ciudadanía del sometimiento a las leyes? Por otro lado, la prisa gubernamental por imponer las llamadas reformas estructurales sólo obedece a los requerimientos de las grandes trasnacionales que día a día reciben el país en bandeja de plata; aunque sin límite depredatorio tales vampiros siempre habrán de demandar más y más. Como resulta evidente, el panorama no puede ser más desalentador pero al mismo tiempo se vuelve un desafío, especialmente para quienes ya nada tienen que perder pues lo han perdido todo, o están a punto de perder hasta lo que no tienen: el futuro ¿qué tanto las agresiones gubernamentales y empresariales son una fatalidad ineludible? ¿serán como el sol o la lluvia, la corrupción y la impunidad? ¿estará condenada la historia sólo a contar calamidades?

Cada vez se muestra con más claridad lo necesario de reclamar de manera organizada, pues seguir haciéndolo de forma aislada y espontánea sólo propicia el incremento represivo de quienes convierten en ilegal cualquier reclamo a sus proverbiales trapacerías. La articulación de conflictos diversos, en donde de manera reiterada (por parte del poder, sea este institucional o delincuencial) se vulneran intereses ciudadanos, reclama la participación urgente de los afectados; en razón de tal alternativa hoy su accionar se vuelve perentorio. Casi de manera inercial, la presente situación convoca a inmensas mayorías para que actúen de forma organizada en los más diversos frentes: sindicatos, partidos, comunidades, gremios, barrios, calles, escuelas, colonias, etcétera. Sería magnífico elaborar socialmente un propósito común para el próximo año: que los ciudadanos con su heterogénea composición y su diversa experiencia política, coincidan en empeños comunes para lograr un cambio profundo en este México, en donde ni la cercanía con la virgen de Guadalupe parece funcionar para la sobrevivencia digna.

Esta hebdomadaria columna no aparecerá los dos siguientes viernes de este diciembre, así que hasta el próximo 6 de enero (si aún hay país y ciudadanos).

Del poeta Charles Bukowski (Alemania 1920-EU 1994), su poema titulado Sin ojos por el espacio: Ya no sirve de nada, no jodas,/ han apagado las luces, han arrancado la puerta de atrás/ y la de adelante está ardiendo;/ nadie sabe cómo te llamas;/ en la ópera juegan a las damas;/ las fuentes de la ciudad mean sangre;/ han agujereado las extremidades y ahorcado al mejor barbero;/ las almas oscuras han ascendido;/ las almas acartonadas sonríen; es unánime el amor por la mierda;/ ya no sirve de nada, mamón,/ las tumbas se han vaciado en los vivos;/ lo último es lo primero, todo se ha perdido;/ los perros gigantescos lloran en sueños parecidos a jardines;/ las panteras dan la bienvenida a las jaulas;/ el corazón de la cebolla se ha helado,/ el destino vive en la miseria,/ las trompas de la razón suenan asordinadas/ puesto que la risa de los idiotas apelmaza el aire,/ los campeones están muertos y los recién nacidos están heridos;/ los aviones de pasajeros vomitan a quienes carecen de ojos por el espacio;/ ya no sirve de nada, no jodas,/ hacia esto nos hemos estado dirigiendo desde el principio/ y ahora ya ha llegado y no puedes tocarlo, olerlo, verlo/ porque es la nada por todas partes,/ ya mires hacia arriba o hacia abajo,/ o te gires o te sientes o te pongas de pie o duermas o corras/ ya no sirve de nada, mamón,/ ya no sirve de nada, mamón, no jodas,/ y si aún no lo sabes no me sorprende/ y si lo sabes, no jodas, buena suerte/ en tu camino a oscuras hacia la nada.