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Concluye una época

Ignacio Betancourt

Reaparece Reficciones en un contexto distinto al de la pasada columna que se publicaba impresa en papel. La Jornada San Luis deja de imprimirse y aparece únicamente en la vía electrónica (toda la semana). Como entiendo que el medio se transforma, esta columna también experimentará algunos cambios. Por ejemplo, ya no serán tres cuartillas sino sólo una la que envíe. Nadie me lo pidió, es algo decidido de la manera más unilateral. Si todo está cambiando yo también debo hacer un esfuerzo por cambiar. Seguiré escribiendo cada viernes y ya se irán notando las modificaciones, por lo pronto concluye una época y se inicia otra. Más que del convulsionado mundo político, me gustaría escribir de asuntos más subjetivos o de arte en general; ya no habrá poema al final de cada columna, y algunas otras características de las Reficciones que hoy concluyen para iniciar una nueva época, desaparecerán o se transformarán.

Como entrada de la electrónica columna de cada viernes, sólo para ofrecer algunos elementos que sirvan de comparación con el sistema educativo del país de estos días, cito algunas características de la educación promovida “por el gobierno emanado de la revoluciónhace algunas décadas. En el año de 1929 se acordó oficialmente para todo el país: capacitar a los maestros para otorgar una educación diferente, que renovara la escuela anodina, pasiva y abúlica (…) exenta de prejuicios y fanatismos religiosos, políticos y sociales, forjadora de sentimientos vivos de solidaridad, cooperación y fraternidad.

Me parece que la cita es suficiente pese a ser un ejemplo de los años veintes de un México ya desaparecido, pues a partir de tales referencias puede uno preguntarse, qué hubo de ocurrir en ocho o nueve décadas para que en un país los modelos educativos sufrieran transformaciones tan grandes como las que podemos encontrar ahora con las llamadas reformas educativas impulsadas por el sargento Nuño y su equipo, quienes ajenos a toda preocupación pedagógica asumen como el mejor método formativo en el México moderno, que para construir un nuevo magisterio serán los macanazos y los gases lacrimógenos lo más adecuado. Será interesante pensar en las posibles respuestas.