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Cositas tiernas

Luis Ricardo Guerrero Romero

S ujeté el brazo flácido y llagado de un señor que por nombre llevaba El Abuelo, supe de él por el resto de los vecinos que sabían de su vida porque de su boca ya no salían palabras humanas, era un bebé al cual habría cambiar, bañar e intentar entender sus balbuceos. Gran distancia se contempla entre un recién nacido y un hombre anciano, ver a ambos causa ternura, al primero frágil, carente de todo, sin valerse de sí, al segundo frágil, lleno de todas las experiencias, sin valerse de sí. El tiempo es lo único que los distingue y el hombre joven o adulto, lo único que lo valora, Lao Tse, tenía razón al decir que: “El agua es suave y dócil. Pero mina y corroe lo duro. En el vencimiento de lo duro, ella no tiene iguales. Lo suave y lo tierno vencen a lo duro y lo grosero”. Y ese día vencí mi dureza.

La ternura, un síntoma que con frecuencia al hombre lo redime de regirse bajo parámetros autómatas, y que ayuda a hacer elecciones en la vida, pero, por qué es importante la ternura y por qué nos encomia en la humanidad. La palabra ternura puede registrarse desde el antiguo griego como: τερπνος terpnos)lo agradable, encantador o bien los placeres, esta palabra tuvo supresiones pero también agrupó un sufijo para su ahora composición de: terpnos> ternos> terno + sufijo ura el cual indica cualidad de tierno, ternura, es decir cualidad de ser agradable o de causar placer. O como ocurrió por ejemplo en las palabras: loco, locura, alto, altura. Evidente es que lo que nos produce alegrías o placeres muy internos es un hecho por demás agradable. La voz latina tenerum, nos indica algo que es blando y delicado, suavecito. Lo cual asumimos como cierto que aquello que es delicado, suave y despierte sensación de dicha placentera, es tierno, ya sea en el ámbito abstracto como una canción, una mirada tierna, o bien en lo palpable, una suave cobija, una fruta no madura pero comible, un elote como los de don Cruz en avenida Mezquital.

Resulta importante destacar que lo tierno está vinculado con un estado de lo nuevo, en este sentido es por lo que un bebé es más tierno aun con reflujos, salivas y desdentado, que las mismas características vistas en un anciano. Esto es teóricamente enfoque de la estética pero también es valor moral. Para la estética, disciplina de la filosofía el concepto de lo tierno, así como el de lo gracioso, están asidos con la belleza pero también un tanto con lo sublime, en síntesis habremos de citar a Kant, quien en Lo bello y lo sublime asume que: “Lo sublime debe ser siempre grande; lo bello, pequeño”. A esto de pequeño es obvio traer el ejemplo de lo ya mencionado en orden a un recién nacido, quien es tierno por su belleza de ser, y por estar reciente en el mundo, lo tierno no está contaminado de algo, está allí como para estremecer, una mirada tierna, es una mirada trasparente sin engaño. Sin duda podemos hacer uso del oxímoron para decir que el sentimiento del amor es terriblemente tierno.

Ya hemos distinguido que para que la cosa tierna sea de tal conceptualización debe ser a cierto grado novedoso, producir vida y dicha. Tal es la semejanza que hallamos en lo que se denomina: Ternario, el sistema que demuestra el tercer elemento en lo creado, factor modificante de lo binario, el poder del Uno se ve complementado en la unión de quien lo integra, alegoría de llenar el vacío para que surja un tercero quien revitaliza la unión. Asimismo sabemos recodemos la Ternaria contraparte de las denominadas virtudes teologales: mundo, carne y demonio, o a lo dantesco para la descripción del mundo: sattwa, rajas, tamas.